El Museo Nacional de Antropología inaugura la exposición ‘Ganges, el río sagrado. De Calcuta al Himalaya’

23/10/2019

  • La muestra del fotógrafo murciano Luis Sáez podrá visitarse de manera gratuita del 25 de octubre de 2019 al 9 de febrero de 2020
Una de las obras expuestas en ‘Ganges, el río sagrado. De Calcuta al Himalaya’ Pulse para ampliar

Mañana jueves 24 de octubre a las 19.30 horas, el Museo Nacional de Antropología inaugura la exposición temporal ‘Ganges, el río sagrado. De Calcuta al Himalaya’ del fotógrafo murciano Luis Sáez. Se trata de la tercera etapa del ciclo ‘Istán, en el techo del mundo’ organizado por el Museo Nacional de Antropología y que incluye las exposiciones ‘Nómadas de Altái. Vida en las estepas de Asia Central’ –prorrogada hasta el 3 de noviembre- y ‘La morada de las nieves’.

El río Ganges es el hilo conductor de esta exposición, en la que las fotografías de Luis Sáez muestran al visitante la diversidad social, religiosa y espiritual de uno de los países más poblados y llenos de contrastes del mundo. Luis Sáez realizó una peregrinación o yatra durante tres años de viajes, entre 2013 y 2016. La muestra se completa con una selección de representaciones sagradas de la India de la propia colección del museo en un montaje tridimensional.

Luis Sáez y el río Ganges

Las orillas del río Ganges son el escenario de innumerables rituales religiosos y mortuorios, con el bullicio y el caos propios de una de las zonas más pobladas del planeta. Más de cuatrocientos millones de habitantes viven junto a él, y hacen del Ganges una figura omnipresente, su dios, su fuente de vida, su último destino. El fotógrafo realizó varios viajes en los que remontó el río desde su desembocadura en Calcuta hasta las fuentes al pie de las cumbres más altas de la imponente cordillera del Himalaya. Esta exposición presenta su testimonio incluyendo varias imágenes sagradas indias de la colección del museo.

El viaje, reproducido en la exposición, parte de ‘la ciudad de la alegría’, Calcuta, donde se encuentra inmediatamente el contraste característico de todas las ciudades de la India, y que inmediatamente tanto llama la atención de quien llega allí por primera vez, entre la enorme pobreza hacinada en sus barrios y calles y una población llena de vida y de una gran espiritualidad.

El yatra o peregrinación se prolonga en otras seis paradas:

  • la pequeña ciudad de Bodhgaya, cuna del árbol Bodhi o árbol de Buda, lugar de peregrinación del budismo en la India;
  • Benarés o Varanasi, la ciudad más sagrada o ciudad de Shiva, conocida por las ‘peregrinaciones de la muerte’, donde muchos fieles hinduistas acuden con la esperanza de terminar sus días junto al sagrado Ganges y poder así liberar su alma;
  • Delhi, la capital, con más de veinte millones de habitantes, el mejor exponente de la diversidad de las orillas de este río sagrado;
  • Haridwar y Rishikesh, la puerta del Himalaya, dos pequeñas poblaciones conocidas por su práctica de la espiritualidad y por la peregrinación del Kumbha Mela, la concentración religiosa más grande al aire libre del mundo;

Y el viaje concluye en los templos de Gangotri, a pocos kilómetros del glaciar considerado nacimiento del Ganges, el Gaumukh; y en Badrinath, en la frontera tibetana.

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