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Cronología

La Real Cédula de 1738 dotó el archivo de una nueva planta. Lo consideró unitario y cerrado. Otra Real Cédula, de 1754, le dictó un reglamento. Después, cuando se le concedió un sello propio (1782), el archivo se convirtió en una institución pública.Salto de línea Aplicando el reglamento, los funcionarios del siglo XVIII deshicieron la antigua organització del archivo. Agruparon el material (registros, volúmenes, haces de pergaminos, y legajos de cuadernos y papeles sueltos), y lo ordenaron por reinados. Creian que así todo se vería más claro. Quizás sí, pero dejaron irrecuperables los diversos fondos que habían sido depositados, al destruir su relación orgánica. Un ojo atento todavía puede percibir hoy documentación antigua que había pertenecido a los Templarios (1307), al patrimonio siciliano de los Alagona (1396), al monasterio de San Juan de las Abadesas, y a Santa María de l’Estany (1610). El cierre a nuevos ingresos cesaría con la llegada de Próspero de Bofarull a la plaza de archivero (1814).

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Figura 1 Página del Liber Feudorum Maior. Es el cartulario real más antiguo, y el libro emblemático del Archivo.Salto de línea Figura 2 Inventario de las escrituras de los armarios del Archivo. Hecho el inventario, la organización del Archivo fue adaptada al reglamento de 1754. La rúbrica, bastante aparatosa, es de Francisco Javier de Garma.Salto de línea Figura 3 Vista parcial de los registros. Las encuadernaciones son del siglo XVIII.

Próspero de Bofarull retomó el sentido histórico del Archivo. Batalló por reunir en él la documentación de las instituciones públicas. Rápidamente incorporó los fondos de la Junta Superior de Cataluña (1817). Solicitó y consiguió el Archivo de la antigua Diputación del General (1827). Dispuso la recogida de la parte histórica de los monasterios de Sant Cugat del Vallès y Sant Pau del Camp (1835), y del convento de mercedarios de Barcelona (1836). Cuando los fondos de la legación real en Turín eran conducidos hacia Madrid, los detuvo y los incorporó (1836). Le fue cedida la documentación de la Congregación Claustral Benedictina (1845), de la Cartuja de Montalegre, y del Colegio de la Ceca de Barcelona (1849). Coronó su gestión con la transferencia de la documentación del Consejo de Aragón, que se hallaba en el Archivo de Simancas. Cuando llegaron sus fondos (1852), Próspero de Bofarull ya se había jubilado.

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Figura 4 Real Orden del Secretario de Estado a Próspero de Bofarull, disponiendo la incorporación de los fondos de la antigua Diputación de Cataluña (1827).Salto de línea Figura 5 Cartulario del monasterio de Sant Cugat del Vallès, del siglo XIII. Es el libro más voluminoso y pesado del Archivo.Salto de línea Figura 6 Sala del Archivo destinada al Consejo de Aragón. Fotografía tomada en 1920.

Cuando se creó el Cuerpo Facultativo de Archiveros del Estado (1858), Manuel de Bofarull ya era director del Archivo. Expandió su fama continuando, hasta 23 volúmenes más, la Colección de Documentos Inéditos. Tanto él como sus sucesores incorporaron nuevos fondos al Archivo. Fue depositada la documentación del Colegio de Drogueros y Confiteros de Barcelona (1881), del patrimonio Vallgornera, de la Gobernación General de Catalunya (1901), y de la Dominación Napoleónica (1922). Por Real Orden, se transfirieron los fondos de órdenes religiosas que había en las Delegaciones de Hacienda (1918), y el archivo del Real Patrimonio (1936). El hito principal del período es la publicación de la Guía, obra de Eduardo González-Hurtebise (1920).

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Figura 7 Libro de la administración del patrimonio Vallgornera en Cataluña. Año 1698.Salto de línea Figura 8 Profesión religiosa de fray Isidro Salvans, de la orden de San Agustín. Año 1793.).Salto de línea Figura 9 Acta de la incorporación del archivo del Real Patrimonio. Firmada y fechada el 16 de septiembre de 1936.

La Segunda Dictadura no cambió la política de ingreso de documentación al Archivo. Fue transferida la secretaría de la Real Audiencia del siglo XVIII, el Gran Priorat de la Orden de San Juan de Jerusalén (1940), y la Comandancia de Ingenieros (1956). Se le atribuyeron las funciones encargadas a los archivos provinciales, por lo que se depositaron protocolos notariales y otros fondos del Servicio de Recuperación (1940). Ampliados los depósitos con una remodelación interior del edificio (1961), los fondos del Archivo se triplicaron per el ingreso de los pleitos del Tribunal de Comercio, pleitos civiles de la Audiencia Territorial, y miles de libros y legajos de la Delegación de Hacienda (1962). Una parte de la nobleza titulada también ha depositado sus archivos: Sentmenat (1969), Sástago y Monistrol (1971), Montoliu (1981), i Castellbell (1988).

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Figura 10 (a) arbol de nobleza para el ingreso en la orden de San Juan de Jerusalén. Año 1697. Corresponde a Miquel-Josep Pons Mendoza i Salbá.Salto de línea Figura 10 (b) Árbol de nobleza para el ingreso en la orden de San Juan de Jerusalén. Año 1697. Corresponde a Miquel-Josep Pons Mendoza i Salbá.Salto de línea Figura 11 Mapa del término de Teià (Maresme) para la contribución territorial. Año 1849.Salto de línea Figura12 (a) Carta de la reina Isabel II, exiliada, a la marquesa de Sentmenat. Le confía su representación como madrina de boda. París, 8 de febrero de 1899.Salto de línea Figura 12 (b) Carta de la reina Isabel II, exiliada, a la marquesa de Sentmenat. Le confía su representación como madrina de boda. París, 8 de febrero de 1899.

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