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Los documentos cifrados del Gran Capitán en el Archivo Histórico Nacional

El Archivo Histórico Nacional, consciente de su misión de difusión del rico Patrimonio Documental atesorado en sus ya más de 150 años, desea poner a disposición de sus múltiples usuarios (ciudadanos, investigadores, historiadores locales, genealogistas…) el trabajo de sus técnicos en la plataforma PARES (www.pares.es). Es el resultado final de una labor minuciosa que pasa previamente por el estudio de los documentos: lectura de las escrituras antiguas, datación, interpretación, contextualización archivística e institucional hasta llegar al resumen de su información en soporte electrónico. La documentación original también requiere su reinstalación en carpetas y cajas homologadas, sellado, foliado, restauración hasta llegar a la digitalización.

Ciertamente el Archivo Histórico Nacional ha pasado más desapercibido para la investigación especializada en el período de los Reyes Católicos, frente al Archivo General de Simancas, el Archivo General de la Corona de Aragón, el Archivo de Nobleza y el Archivo General de Indias. Los historiadores se han centrado en consultar los fondos de las Secciones de Clero secular y regular, Órdenes Militares e Inquisición. Sin embargo, el Archivo Histórico Nacional atesora mucha documentación menos conocida.

Desde 2004, fecha de la celebración del quinientos aniversario de la muerte de Isabel la Católica, el Archivo Histórico Nacional ha venido realizado un esfuerzo constante para identificar más documentos relativos a esta época brillante de la Historia de España. Los resultados los ha ido publicando en los catálogos de diversas exposiciones que han servido como punta de lanza para otras publicaciones científicas y proyectos de investigación.

No hay duda que el reinado de los Reyes Católicos atrae poderosamente la atención. Ya en vida, sus contemporáneos eran conscientes de que estaban viviendo tiempos de plenitud. Lorenzo Galíndez de Carvajal y Baltasar de Castiglione alabaron la inteligencia de los reyes para seleccionar a las personas más idóneas para todo tipo de cargos (1) . Tanto, que se ha convertido en un tópico historiográfico repetido una y otra vez (2) .

Precisamente fue Gonzalo Fernández de Córdoba, un segundón de familia noble, el que fue objeto de atención por parte de Isabel durante la Guerra nazarí. Lo seleccionó para que comandase las tropas que iban a hacerse con el control del reino de Nápoles. Dicho reino entraba dentro de la zona de influencia ultramarina de la Corona de Aragón. Castilla ponía el dinero para las operaciones militares, Fernando el Católico el talento diplomático y Gonzalo Fernández de Córdoba la genialidad bélica. Así derrotaron a dos reyes franceses: Carlos VIII (3) y Luis XII (4) .

El Gran Capitán es una de las figuras más señeras de este reinado. No en vano, cuenta ya con una importante bibliografía (5) . Las fuentes históricas no faltan. Las campañas generaron varias crónicas recopiladas por Antonio Rodríguez Villa (6) . Más dispersas se encuentran las fuentes documentales. La fama del militar fue en contra de su archivo, ya que espoleó el ansia de coleccionistas por hacerse con documentos de su procedencia. Así se detectan papeles en colecciones de los siglos XIX y XX: Pascual de Gayangos (7) , José Lázaro Galdiano (8) o Juan de Tro y Ortolano (9) . Como contrapartida, nos han quedado varias ediciones documentales de singular valor (10) .

El Archivo Histórico Nacional ha identificado una sesentena de documentos relativos al Gran Capitán y a su mujer María Manrique. Constituye otro fleco de este silencioso trabajo de identificación, análisis, estudio e investigación. Tres están cifrados. Uno fechado el 30 de abril de 1504 acompaña el documento descifrado en escritura de la época (11) . Otro, del 20 de enero de 1503, contiene solo el documento descifrado, faltando la misiva cifrada (12) . Uno tercero, en muy mal estado de conservación, contiene solo un documento cifrado (13) .

El cuarto documento está datado el 25 de abril de 1504 (14) . Como ya resultaba habitual en la correspondencia remitida desde Castilla, los Reyes Católicos recriminaban a Gonzalo Fernández de Córdoba la tardanza en dar noticias. De hecho, sabían del estado en que avanzan las negociaciones a través de su embajador Rojas. Le conminaban a que pregonara las treguas con Francia. Se preocupaban por el estado de los ejércitos ya que estando avanzada la campaña, sería necesario reorganizar los efectivos navales y terrestres. Resulta interesante la mención a los soldados alemanes ya que, en efecto, los famosos tercios seguían nutriéndose de mercenarios extranjeros a los que el Gran Capitán mezcló con tropa castellana. De uno de estos capitanes también da noticia nuestro documento, Íñigo López de Ayala, ya muerto. El documento además ordena otras disposiciones de buen gobierno, como la de otorgar a don Antonio de Cardona la alcaidía de Galípoli y la capitanía de las tropas que estuvieron adscritas a Íñigo López de Ayala. Es sabido que los reyes desconfiaban de las abundantes mercedes que otorgaba el Gran Capitán si haberles consultado previamente. En este caso, son ellos quienes otorgan beneficios a un noble catalán y esperan que no le ponga dificultades. Más si cabe cuando se refiere a una estirpe muy allegada a Fernando V (15) .

Otra referencia es de gran interés. Es la relativa al envío de la pragmática de expulsión de los judíos del reino de Nápoles. Considerando ya que la nueva conquista estaba lo suficientemente consolidada, los reyes quisieron trasladar medidas gubernativas que habían adoptado años atrás en sus dominios peninsulares. Es el caso de la expulsión de los judíos, que decretaron el 31 de marzo de 1492 (16) .

El documento queda validado al final con la media rúbrica de los reyes Fernando (f minúscula) e Isabel (y minúscula) al que se le ha puesto al dorso del bifolio un sello de placa (17) . Al quedar cifrado, ha perdido la tradicional estructura diplomática de Real Cédula. Sin embargo, han mantenido el sistema establecido para la validación de estos documentos: firma de los reyes y refrendo del secretario. Faltan las firmas extensas, reducidas a las medias rúbricas, se ha eliminado la tradición fórmula de corroboración “Por mandado de los Reyes”, pero en su sitio ha colocado el secretario su media rúbrica. Es la de Miguel Pérez de Almazán, el gran gestor de los asuntos de la diplomacia fernandina, omnipresente en las cuestiones delicadas de política internacional (18) y de enjundia peninsular (19) (organización de Cortes (20) , temas eclesiásticos (21) , asuntos inquisitoriales (22)). Su buen hacer había permitido al clan de los aragoneses manejar los resortes del poder (23) . Por desgracia, parte de su cedulario, ya publicado, abarca solo los años 1508-1509, por lo que no podemos cotejar nuestro documento con la copia (24) ni con los registros conservados en el Archivo de la Corona de Aragón (25) .

A Miguel Pérez de Almazán se le atribuye el uso sistemático de la cifra para encriptar los despachos diplomáticos (26) . Lo cierto es que existen referencias de que ya la usaban antes Juan II de Aragón y su hijo Fernando V para comunicarse noticias (27) .

La clave contemporánea que incluye nuestro documento recoge todos los signos necesarios para el descifrado. Consta de 44 símbolos y 96 códigos de letras. De hecho, un anónimo investigador la empleó para ir descifrando el documento y cotejarlo con la transcripción de la época. Funcionaba. Si se aumenta el documento cifrado veremos estas notas a lápiz encima de cada signo. Esta cifra no se hizo a partir de este documento pues contiene más símbolos que no se usaron en nuestra cédula. Como curiosidad, añadiremos que dejó en blanco la columna para la z cuando nuestro documento ofrece dos palabras que contienen esta última letra del alfabeto. Una de ellas es la b minúscula con dos palos en su astil (línea 7 del verso) y la otra es la o minúscula como valor de la antigua ç y actual z (línea 6 del verso). El grupo criptográfico toq, que equivale descifrado a vos, se usó en varias ocasiones (líneas 5, 23 y 28 del recto; línea 8 del verso) pero el encriptador se equivocó en la línea 25 del recto y empleó tiq. Se le olvidó una vez usar la cifra de la a (línea 31 del recto) y cometió un mínimo error en la línea 3 del verso al tener que tachar una y. En cuanto al transcriptor, se le olvidó traducir el adverbio ahí (en el documento original ai).

Sirva esta muestra de documentos cifrados como un pequeño homenaje a nuestros compañeros archiveros del Cuerpo Facultativo que mostraron su interés por la cifra en documentos históricos: Claudio Pérez Gredilla (28) y Miguel Gómez del Campillo (29) , así como a dos excelentes archiveros paleógrafos que nos han dejado demasiado pronto: José Luis La Torre Merino y Rogelio Pacheco Sampedro.

Ignacio Panizo SantosSalto de línea Archivo Histórico Nacional (Sección de Inquisición)

Notas a pie de página
  1. Galíndez de Carvajal: Félix de LLANOS Y TORRIGLIA, En el hogar de los Reyes Católicos y cosas de sus tiempos, Madrid: Fax, 1946; José CEPEDA ADÁN, En torno al concepto del Estado en los Reyes Católicos, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1956, p. 78-79; Manuel BALLESTEROS GAIBROIS, La obra de Isabel la Católica, Segovia: Diputación Provincial de Segovia, 1953, p. 76-78.- Baltasar de Castiglione: Carlos José HERNANDO SÁNCHEZ, “La imagen de Isabel la Católica en la cultura del Renacimiento”, Visión del reinado de Isabel la Católica. Desde los cronistas coetáneos hasta el presente, Valladolid: Ámbito, Instituto Universitario de Historia de Simancas, 2004, p. 152, 153.
  2. Ramón MENÉNDEZ PIDAL, Los Reyes Católicos y otros estudios, Buenos Aires: Espasa Calpe, 1962, p. 29, 66-67; Tarsicio de AZCONA, Isabel la Católica. Estudio crítico de su vida y su reinado, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 1964, p. 108, 324, 328-333.
  3. Didier LE FUR, Charles VIII, Paris: Perrin, 2006, p. 245-380.
  4. Bernard QUILLET, Louis XII, Père du Peuple, Paris: Fayard, 1986, p. 267-294.
  5. Miguel Ángel LADERO QUESADA [dir.], Los Reyes Católicos y su tiempo. Repertorio bibliográfico, Madrid: CINDOC, 2004, t. 1, p. 27-28 n. 296-306.
  6. Antonio RODRÍGUEZ VILLA, Crónicas del Gran Capitán, Madrid: Bailly-Baillière, 1908.
  7. Pedro ROCA, Catálogo de los manuscritos que pertenecieron a D. Pascual de Gayangos existentes hoy en la Biblioteca Nacional, Madrid: Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1904, p. 42 n. 197.
  8. Su interés por manuscritos e incunables de la etapa de los Reyes Católicos ha sido subrayado por Juan Antonio YEVES, “Don José Lázaro: bibliófilo y bibliógrafo”, Goya. Revista de Arte, 261, 1997, p. 558-559; Juan Antonio YEVES, “Don José Lázaro: el bibliófilo y su biblioteca”, La estética del libro español. Manuscritos e impresos españoles hasta finales del siglo XVI en la biblioteca Lázaro Galdiano, Madrid: Fundación Lázaro Galdiano, 1997, p. 22; Juan Antonio YEVES, Manuscritos españoles de la Biblioteca Lázaro Galdiano, Madrid: Ollero y Ramos, Fundación Lázaro Galdiano, 1998, t. 1, p. 31.
  9. Reseña de los documentos pertenecientes a la Colección paleográfica de D. Juan de Tro y Ortolano, París: Ch. Lahure, 1687, p. 33, 43.
  10. Ildefonso SERRANO Y PINEDA, Correspondencia de los Reyes Católicos con el Gran Capitán durante las campañas de Italia, Madrid: Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1909.
  11. AHN-DIVERSOS-COLECCIONES,288,N.50.
  12. AHN-DIVERSOS-COLECCIONES,288,N.47.
  13. AHN-DIVERSOS-COLECCIONES,288,N.32.
  14. AHN-DIVERSOS-COLECCIONES,272,N.1.
  15. Manuel BALLESTEROS GAIBROIS, Ramón de Cardona, colaborador del Rey Católico en Italia, Madrid: Instituto de Estudios Africanos, 1953, p. 6-8.
  16. No figura en la colección documental de Luis SUÁREZ FERNÁNDEZ, Documentos acerca de la expulsión de los judíos, Valladolid: CSIC, 1964.
  17. Sello de placa sobre papel y cera roja, con impronta heráldica borrosa, con un roel en punta. Módulo de 20 mm. Ref. Filemón ARRIBAS ARRANZ, Sellos de placa de las cancillerías regias castellanas, Valladolid: Cuesta, 1941, p. 141-142 n. 51. No recogido por Araceli GUGLIERI, Catálogo de la Sección de Sigilografía del Archivo Histórico Nacional. Sellos reales, Madrid: Dirección General de Archivos y Bibliotecas, 1974, t. 1, p. 424-450.
  18. Su gestión en los asuntos flamencos: Antonio RODRÍGUEZ VILLA, La reina doña Juana la Loca. Estudio histórico, Madrid: Murillo, 1892, p. 59, 162, 173; Jean-Marie CAUCHIES, Philippe le Beau. Le dernier duc de Bourgogne, Turnhout: Brepols, 2003, p. 162-163, 263-264; Miguel Ángel ZALAMA, Juana I. Arte, poder y cultura en torno a una reina que no gobernó, [Madrid]: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2010, p. 28, 355.
  19. José GARCÍA ORO, El cardenal Cisneros. Vida y empresas, Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 2002, t. 1, p. 165, 167.
  20. Juan Manuel CARRETERO ZAMORA, Cortes, monarquía, ciudades. Las Cortes de Castilla a comienzos de la época moderna (1476-1515), Madrid: Siglo XXI, 1988, p. 28, 31, 34, 39, 43.
  21. José GARCÍA ORO, El cardenal, t. 1, p. 235, 267 n. 17.
  22. J. N. HILLGARTH, Los Reyes Católicos. 1474-1516, Barcelona: Grijalbo, 1984, t. 3, p. 117. Almazán era, no obstante, descendiente de judeo-conversos, Antonio DOMÍNGUEZ ORTIZ, Los Judeoconversos en España y América, Madrid: Istmo, 1978, p. 211.
  23. Juan Manuel CARRETERO ZAMORA, Cortes, p. 162, 165.
  24. Antonio RODRÍGUEZ VILLA, “Un cedulario del Rey Católico (1508-1509)”, Boletín de la Real Academia de la Historia, 54, 1909, p. 373-412, 518-525; 55, 1909, p. 137-272, 325-352, 369-406.
  25. No figura en la colección documental de Antonio de la TORRE, Documentos sobre relaciones internacionales de los Reyes Católicos. 1498-1504, Barcelona: CSIC, 1966, t. 6, p. 369-398.
  26. L’ambaixador Vich. L’home i el seu temps, Valencia: Generalitat Valenciana, 2006, p. 143. Su documentación en la Sección de Estado del Archivo Histórico Nacional, alguna cifrada, fue publicada por el Barón de TERRATEIG, Política en Italia del Rey Católico. 1507-1516. Correspondencia inédita con el embajador Vich, Madrid: CSIC, 1963, t. 2. También está parcialmente encriptada la del embajador Gutierre Gómez de Fuensalida, publicada por el Duque de BERWICK Y DE ALBA, Correspondencia de Gutierre Gómez de Fuensalida, embajador en Alemania, Flandes e Inglaterra (1496-1509), Madrid: [s.n.], 1907.
  27. Tarsicio de AZCONA, “Isabel la Católica bajo el signo de la revolución y de la guerra (1464-1479)”, Isabel la Católica y la política, Valladolid: Ámbito, Instituto Universitario de Historia de Simancas, 2001 p. 57 n. 15.
  28. Ref. Agustín RUIZ CABRIADA, Bio-bibliografía del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos. 1858-1958, Madrid: Junta Técnica de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1958, p. 763 n. 12127.
  29. Miguel GÓMEZ DEL CAMPILLO, De cifras, Madrid: Maestre, 1951.
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