Juan Martín el Empecinado

Anteriormente he contado a ustedes las hazañas de los ejércitos, las luchas de los políticos, la heroica conducta del pueblo dentro de las ciudades; pero esto, con ser tanto, tan vario y no poco interesante, aunque referido por mí, no basta al conocimiento de la gran guerra.

Ahora voy a hablar de las guerrillas, que son la verdadera guerra nacional; del levantamiento1 del pueblo en los campos, de aquellos ejércitos espontáneos, nacidos en la tierra como la hierba nativa, cuya misteriosa simiente no arrojaron las manos del hombre; voy a hablar de aquella organización militar hecha por milagroso instinto a espaldas del Estado, de aquella anarquía reglamentada, que reproducía los tiempos primitivos [...]

Línea horizontal

Novena entrega de los Episodios Nacionales, escrita en diciembre de 1874

Gabriel, tras abandonar Cádiz, entra en contacto con la partida de Juan Martín Díez, El Empecinado Nueva ventana, que dirigía uno de los grupos armados que pusieron en jaque al ejército francés, con una nueva forma de hacer la guerra, que no tenía nada que ver con las grandes batallas estratégicamente llevadas por mariscales y con ordenados y tácticos movimientos de tropas profesionalizadas. Estas guerrillas se apoyaban en el ataque sorpresa a pequeña escala y una huida rápida.

Gabriel se hará entonces una idea del modo de vivir y actuar de estos guerrilleros y conocerá a alguno de los subalternos de El Empecinado, como Vicente Sardina, Saturnino Albuín o Mosén Antón Trijueque, cura de Botorrita. La relación entre estos cabecillas no será fácil en especial con Albuín y Trijueque, reacios a aceptar el mando de El Empecinado, lo que les llevará a tratar con los franceses. Gabriel descubrirá que precisamente es Don Luis de Santorcaz, el padre de Inés, ahora hombre de confianza de José I, el encargado de preparar las contraguerrillas, grupos de españoles fieles a los franceses.

Santorcaz, además, logra arrebatar a Inés de su madre, la Condesa Amaranta, refugiadas en Cifuentes, y Gabriel, que cae preso de los franceses es incapaz de impedirlo. La partida del Empecinado logrará salvar a Gabriel y apresar al traidor Mosén Antón. Al cura de Botorrita se le perdona la vida pero no puede soportar las burlas y su orgullo herido le hace finalmente ahorcarse de un árbol.

Subir

Esta web utiliza cookies propias para facilitar la navegación y cookies de terceros para obtener estadísticas de uso y satisfacción.

Puede obtener más información en el apartado "Cookies" de nuestro aviso legal.

AceptarRechazar