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Sellos en metal

Además de la cera se utilizaron también ciertos metales para sellar. El plomo se prefirió a la cera en privilegios y concesiones de carácter permanente por su mayor durabilidad. El sello de plomo, denominado también bula, se convirtió en el sello característico de la cancillería pontificia. Los reyes de Castilla lo utilizaron desde el último cuarto del siglo XII, y algo después también los de León y de Aragón. No se conocía, sin embargo, en la cancillería navarra. Se imprimían con unas tenazas que llevaban el tipo en sus extremos. El emperador, el papa y algunos monarcas se sirvieron también, aunque en contadas ocasiones de excepcional importancia, de un sello de oro para sellar las actas más solemnes. El sello de oro se imprimía por procedimientos mecánicos o se cincelaba a mano.

Sello de plomo Anverso Sello de Fernando III el Santo, rey de Castilla y de León

imagen 1232 Anverso AHN-Sigilografía, C.5/3
imagen 1232 Reverso AHN-Sigilografía, C.5/3
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