Columna derecha

Lectureando con...

Los libros, a las fábricas: la Fundación AGFITEL, fabricando lectores

  • Más de 1.330 libros han entrado en trece fábricas españolas desde que en 2014 la Fundación AGFITEL pusiera en marcha Autores y autos ¡Arráncate a leer!, un innovador programa de fomento a la lectura que acercó los libros a cuatro factorías del automóvil y que al año siguiente con Los libros, a las fábricas, se extendió a los sectores de la siderurgia y la construcción, una iniciativa en la que se implicaron casi 300 trabajadores Salto de línea
  • Los principales objetivos del proyecto son incluir la promoción de hábito lector —y, por extensión, los valores culturales— como una parte fundamental de la responsabilidad social corporativa de las empresas y promover que los trabajadores establezcan proyectos personales de lectura Salto de línea

Hace escasos días celebramos el 1º de Mayo, el Día Internacional de los Trabajadores, la fiesta por antonomasia del movimiento obrero en la que se plantean diversas reivindicaciones sociales y laborales a favor de las clases trabajadoras. Al hilo de esta celebración, no queremos pasar por alto la gran labor en favor de la cultura en general, y la lectura en particular, que la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL (AGFITEL) desarrolla en el ámbito laboral con un programa pionero en nuestro país bajo el acertado título de Los libros, a las fábricas. El nombre es toda una declaración de intenciones que se sustenta en la idea básica de que para que el país progrese, todos debemos leer más.

Y es que además de hablar del tiempo, el fútbol, la situación política, las vacaciones, la familia o la última “ocurrencia” del jefe de turno, en el trabajo se puede debatir sobre otras muchas más cosas. Por ejemplo, de libros, de literatura o incluso de filosofía ¿Por qué no? Los trabajadores pasamos un tercio de nuestra vida en nuestros centros de trabajo, lo que se traduce en muchas horas para trabajar, pero también algunos ratos para compartir y promover aficiones como la lectura.

Para la Fundación AGFITEL la formación cultural del trabajador debe ser parte sustancial del compromiso social de la empresa. Por ese motivo en 2014 pusieron en marcha una iniciativa que, aunque de momento tiene una corta trayectoria, ha ido creciendo con el tiempo, amplificándose y logrando muchos de los objetivos marcados. El primero: conseguir que dos mundos aparentemente tan separados, trabajo y lectura, se miraran cara a cara aportándose cosas mutuamente.

El libro, y sus autores, salen de su “zona de confort”, de sus hábitats más habituales para situarse en otros escenarios, supuestamente ajenos. El libro se pone el mono de trabajo para acercarse a los trabajadores, para colarse en las fábricas y demostrar que la lectura puede, y debe, estar presente en cualquier sitio. La experiencia tiene el planteamiento clásico de un club de lectura, si no fuera por la peculiaridad de que no se desarrolla en una biblioteca, una librería, un colegio o un centro cultural sino en una fábrica de coches, una factoría siderúrgica o un centro de trabajo dedicado a la edificación o a las obras públicas de diferentes localidades españolas.Salto de línea Salto de línea En estas dos ediciones se han repartido gratuitamente más de 1.330 libros y casi 450 trabajadores-lectores se han comprometido a leer un libro para así poder participar en un encuentro muy cercano con el autor del libro elegido en su fábrica. Escritores, que en muchos casos nunca han pisado una factoría, como Juan José Millás, Rosa Regás, Julio Llamazares, Javier Sierra, Espido Freire, Benjamín Prado, incluso filósofos, como Javier Gomá o José Antonio Marina, han compartido charlas y confidencias lectoras con unos lectores que rompen por un rato con la rutina laboral para hablar de cómo está construida una obra (literaria), qué le ha transmitido su lectura o preguntar lo que quieran al autor de ese libro que han leído hace poco. El autor también sale “tocado” de una experiencia curiosa como es compartir la visión de su libro en el espacio laboral de unos lectores muy currantes que trabajan en lugares desconocidos para la mayoría de ellos y poco vinculados con la cultura.

Pero Los libros, a las fábricas no solo quiere introducir la lectura en la vida laboral, en la cotidianidad de un lugar a priori tan alejado de la cultura como una fábrica. El proyecto también pretende que esos trabajadores se conviertan en auténticos promotores de la lectura en su vida personal implicando en el hábito lector a sus familias y amigos. Se trata de sembrar una semilla lectora en un terreno igual de fértil que otros, una semilla que parece que ya empieza a dar sus frutos porque por ejemplo, en Ferrovial, a partir de la experiencia del año pasado, un grupo de trabajadores va a crear un club permanente de lectura. En resumen, que los libros entren en las fábricas y que sigan acompañando al trabajador, que se ha arrancado a leer, en su tiempo libre, después de una dura jornada laboral para así construirse leyendo.

Como decía la brillante Ana María Matute, Premio Miguel de Cervantes 2011, “La lectura es una fábrica de sueños”, así que ¿por qué no seguir soñando en ellas?...

Lectureando con... José María Uría, coordinador del Centro de Documental de la Fundación Anastasio de Gracia-FITEL

1. ¿Cómo, cuándo y por qué surgió la iniciativa?

La Fundación Anastasio de Gracia-FITEL tiene entre otras misiones acercar la cultura al mundo del trabajo. Nuestra entidad es conocedora de los distintos estudios que evidencian las diferencias existentes entre los índices de lectura de nuestra sociedad y las más avanzadas de nuestro entorno, así como el retraso que esta situación implica en el orden económico, político y educativo. A esto se añade que la población adulta desarrolla un tercio de su vida en el trabajo, alejada de estímulos que le inciten a la lectura. Por ello, desde la dirección de nuestra Fundación se estableció el fomento del hábito lector en el ámbito laboral como una de las principales guías de su actuación.

En este contexto, en el año 2014, la dirección de la Fundación encargó al Centro Documental de AGFITEL el diseño de un proyecto piloto para promover la lectura entre los trabajadores del sector de automóvil. De esta manera surgió Autores y autos ¡Arráncate a leer! Esta campaña, la primera de este tipo desarrollada en nuestro país, buscaba crear un espacio de encuentro entre escritores y trabajadores en sus centros de trabajo. Contó con la colaboración e implicación fundamental de las secretarías de Política Social e Igualdad y la responsable del Sector de Automoción de la Federación del Metal, Construcción y Afines de Unión General de Trabajadores (MCA-UGT), así como de sus secciones sindicales en las cuatro fábricas donde se desarrolló el programa piloto: Ford en Almussafes (Comunidad de Valencia), Renault en Valladolid, Volkswagen de Landaben (Pamplona) y PSA Peugeot-Citroën en el distrito madrileño de Villaverde.

La gran acogida que tuvo la experiencia entre todos los actores implicados (trabajadores, empresarios, escritores y editoriales), así como la solicitud de expandirla a otros sectores productivos por parte de nuevas empresas, hizo que en 2015 el proyecto, en su segunda edición, aumentara de envergadura, naciendo así Los libros, a las fábricas. La iniciativa amplificaba su campo de acción ya que junto a las fábricas del automóvil, el proyecto se implantó en fábricas siderúrgicas y en empresas de construcción, creándose campañas específicas para cada uno de los sectores

2. ¿Con qué expectativas? ¿qué objetivos persigue?

Nuestra expectativa más ambiciosa pasa por implicar a empresarios y trabajadores en la toma de conciencia de un principio básico: para que el país progrese, todos debemos leer más. Hablamos de un progreso ético, social, cultural y político. El económico vendrá detrás de todos ellos o junto a ellos. A partir de esta idea, nos marcamos cinco objetivos:

  • Incluir el fomento de la lectura —y por extensión de los valores culturales— como una parte fundamental de la Responsabilidad Social Corporativa de las empresas.
  • Formar líderes laborales en el ámbito de la promoción de la lectura.
  • Crear conciencia lectora induciendo a las personas a reflexionar sobre lo que piensa, dice y hace acerca de la lectura, buscando congruencia entre estos tres actos.
  • Que los trabajadores establezcan a corto y mediano plazo proyectos personales y familiares de lectura.
  • Establecer la idea de que en sociedades en donde no se lee todos debemos ser promotores de la lectura desde los ámbitos en que nos movamos.

3. ¿A qué público está destinada?

El proyecto se dirige, por ahora, a los trabajadores de la industria siderúrgica, las factorías del automóvil y las empresas de la construcción, a través de tres campañas diseñadas ad hoc para ellos, que llevan los siguientes títulos y eslóganes:

  • Autores y autos ¡Arráncate a leer… y piensa! El programa, continuación del proyecto piloto Autores y autos ¡Arráncate a leer! lanzado en 2014, se desarrolló a lo largo del años pasado en cuatro fábricas del automóvil: SEAT, en Martorell (Barcelona) IVECO (Madrid), Mercedes- Benz (Vitoria) y GESTAMP (Pamplona).
  • Autores y obras ¡Constrúyete leyendo! En 2015 la iniciativa estuvo presente en las sedes de Ferrovial y Dragados en Madrid.
  • Autores y acero ¡Fúndete a leer! Campaña desarrollada en las factorías de Arcelor Mittall (Gijón), Acerinox en Los Barrios (Cádiz) y Nervacero, en el Valle de Trápaga (Vizcaya).

El proyecto Los libros, a las fábricas, junto a su programa antecesor (Autores y autos ¡Arráncate a leer!), se ha desarrollado en un total de 13 factorías alcanzando de forma indirecta a una población de más de 40.000 trabajadores.

4. Coméntanos brevemente cuál es la mecánica del proyecto, en qué consiste

En su segunda edición, Los libros, a las fábricas viajó a nueve centros fabriles de toda España, durante los meses de septiembre a diciembre del año pasado. La actividad está inspirada en la mecánica clásica de los clubes de lectura pero trasladada al ámbito laboral.

En primer lugar, durante 15 días, se desarrolla una campaña de difusión y convocatoria a los participantes. Con la colaboración de los representantes de los trabajadores y la autorización de las empresas, se distribuyen carteles y trípticos por las fábricas solicitando la inscripción de aquellos trabajadores que deseen leer un libro y mantener un encuentro posterior con su autor, en el que intercambiar reflexiones e inquietudes sobre lo leído.

Al inscribirse, el trabajador recibe gratuitamente el libro elegido para su centro de trabajo a cambio, claro, de su compromiso personal de leerlo y disfrutar de la lectura. Para que pueda leerlo con tranquilidad, se da el plazo de un mes, tras el cual, los trabajadores-lectores mantienen un encuentro con el escritor en las dependencias de la propia fábrica o empresa.

En sus ediciones de 2014 y 2015, se han repartido más de 1.330 libros y un total de 446 trabajadores-lectores han participado en los encuentros con los autores, que ha contado con colaboración de los siguientes escritores y filósofos: Juan José Millás, Rosa Regás, Javier Sierra y Santiago Posteguillo (en Autores y autos ¡Arráncate a leer!); Javier Gomá, José Antonio Marina, Anna Pagés y Josep Ramoneda (en Autores y autos ¡Arráncate a leer… y piensa!); Espido Freire, Ricardo Menéndez Salmón y Sergio Molino (en Autores y acero ¡Fúndete a leer!); Benjamín Prado y Julio Llamazares (en Autores y obras ¡Constrúyete leyendo!)

5. ¿Cómo ha evolucionado desde su lanzamiento? ¿Habéis introducido algún cambio importante?

Nuestra trayectoria aún es muy corta, pues el proyecto apenas tiene dos años de vida. No hemos tenido tiempo para hacer muchos cambios. Sin embargo, sí tenemos claro que no queremos reducir el campo de actuación únicamente al fomento de la literatura. Leer es una puerta al conocimiento y este es vasto y extenso. Por ello, en la edición del año pasado acercamos la filosofía a las fábricas del automóvil, una experiencia que resultó muy positiva.

6. ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención respecto a la respuesta del público desde que comenzasteis?

Estamos muy agradecidos por la buena acogida que ha tenido por parte de todos los trabajadores en todos los centros. Y por las facilidades que nos han dado empresas, escritores y editoriales para poder desarrollar la actividad. Quizá, lo que más me llama la atención es la ilusión que se respira en el ambiente cuando el escritor se encuentra con sus lectores. Una ilusión que es bidireccional.

Por otra parte, también me ha resultado interesante que muchos escritores han mostrado una gran curiosidad por conocer cómo es el trabajo en una fábrica y han manifestado su sorpresa al conocer algunas de las realidades del mundo fabril. Incluso han reflexionado sobre la desconexión que existe hoy día entre el mundo literario y el del trabajo.

7. ¿Con qué dificultades os habéis ido encontrando?

Una de las principales dificultades que hemos tenido que afrontar es la de encontrar el momento idóneo para el encuentro entre los trabajadores-lectores y el autor del libro. Indudablemente, no se puede pretender parar la producción de una fábrica del automóvil, de un tajo o de una siderúrgica, por lo que ha habido que negociar mucho en algunas ocasiones, pero siempre desde una buena disposición por todas las partes para encontrar la mejor solución.

Como anécdota, en contadas ocasiones, nos hemos topado con algunos elementos que mantenían argumentos erróneos sobre la necesidad de actividades como la nuestra. Esgrimían que «en una sociedad en la que todo el mundo tiene acceso a la escuela y sabe leer, ya no es necesario que se fomente el hábito lector entre los trabajadores». A lo que nosotros respondíamos: ¿De qué sirve saber leer, si como demuestran las encuestas no se practica la lectura?

8. Cuéntanos brevemente qué recursos fueron necesarios para poner en marcha la iniciativa

El principal recurso, al margen del económico, ha sido y es la implicación personal de mucha gente. De gente convencida en el proyecto en todos los ámbitos y escalas, desde las editoriales, a las direcciones de las fábricas, pasando por los trabajadores, las secciones sindicales de MCA-UGT y los propios escritores. Si todos ellos no estuvieran de acuerdo en la necesidad de esta actividad, por mucho dinero que invirtiéramos esto sería imposible de sacar adelante.

9. ¿Cuál es tu balance personal del proyecto?

Nuestro balance como institución es muy positivo. En nuestro breve recorrido, hemos recibido una acogida muy positiva tanto por parte de los trabajadores como de los empresarios. Y, sobre todo, una fuerte implicación por parte de todos ellos. He de destacar aquí la especial contribución de las secciones sindicales de MCA-UGT que trabajan sobre el terreno el desarrollo de cada una de las campañas; o el apoyo explícito que la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) —patronal del sector— dio a la iniciativa con una declaración pública en su primera edición; o por ejemplo, cómo en la fábrica de Acerinox de Los Barrios (Cádiz), la dirección de la misma, para facilitar la participación de los trabajadores en el encuentro con el escritor, les permitió salir 15 minutos antes de finalizar su jornada, pues el auditorio se encontraba alejado de la zona de trabajo dentro de la planta siderúrgica; o en Ferrovial, a partir de la experiencia del año pasado, un grupo de trabajadores va a crear un club permanente de lectura. Una iniciativa que nos ilusiona y que vamos a apoyar en todo lo que podamos. Pues ese es el fin de nuestro proyecto, que surjan iniciativas como estas que funcionen de forma autónoma.

Este conjunto de detalles revelan que algo está cambiando y que poco a poco, entre todos, mejoraremos.

10. ¿Qué consejos darías a otras personas que se estén planteando poner en marcha una iniciativa similar a la vuestra?

Que se ilusione con el proyecto, que escuche mucho a aquellos a quienes va dirigida la actividad y que sea muy empático para entender las dificultades que ha de enfrentar.

Cerrar

Datos de contacto

Los libros, a las fábricasSalto de línea

Fundación Anastasio de Gracia-FITEL

C/ Atalaya, 29

28002 Madrid

91 456 21 31

agfitel@agfitel.es e-mail

www.agfitel.es Link externo

@Fund_AGFITEL Twitter

Fundación AGFITEL Facebook

Subir