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Lectureando con… Libertad bajo palabra: el efecto liberador de la literatura

Más de 3.700 reclusos y reclusas han participado en este proyecto que arrancó en Colombia hace once años y que les ha permitido liberarse y reconstruirse de una manera constructiva, a través de la escritura y a la lectura. El resultado final es la publicación de Fugas de tinta, una antología que recoge los mejores trabajos realizados por estos escritores que tienen mucho que contar, aunque lo realmente importante es el proceso, los talleres en los que participan, donde además de guiarles y ayudarles a sacar todo lo que tienen dentro, les acercan a la lectura

Fotografía de una reclusa con un libro de Fugas de tinta

Decía la autora francesa Marguerite Duras que “escribir es aullar sin ruido”. Sin embargo, ese aullido puede convertirse en algo muy sonoro cuando alguien quiere oír lo que hay detrás de esa historia y lo que el escritor quiere contar. Escuchar ese grito mudo y liberador, hacer que se oiga, ayudar a dar voz y forma a unas narraciones que tienen la particularidad de estar escritas por reclusos, es precisamente lo que el proyecto Libertad bajo palabra viene haciendo en Colombia desde el año 2007.

Este programa, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Cultura de Colombia y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia (INPEC), utiliza la lectura como elemento vertebrador para ayudar a aquellas personas privadas de libertad que quieren escribir sus experiencias. Relatos que en muchas ocasiones son reflejo de unas vidas muy duras, en los que se hace patente la marginalidad y la violencia. Historias que, como explican los organizadores del proyecto, son un complejo mapa de lo que es nuestra sociedad y la condición humana, y que anualmente salen a luz con la publicación de una antología que se puede descargar gratuitamente en Internet y que, bajo el poético y certero título de Fugas de tinta, recoge los mejores relatos que han escrito los reclusos. Porque en las cárceles la escritura se despoja de todo lo accesorio, para muchos reclusos escribir es una necesidad, una vía para tratar de comprenderse, de salvarse, de liberarse de alguna manera. Y para escribir mejor, la lectura es una herramienta fundamental, así que muchos de los participantes en esta iniciativa han comenzado a leer a partir de su deseo de ponerse a escribir sobre aquello que les pasa o que les ha pasado.

Lo que arrancó de una forma espontánea tras una visita de un grupo de escritores a una cárcel de mujeres en Cali, germinó primero en un taller de escritura para esas reclusas. Poco a poco fue creciendo y tomando la forma actual, generándose una metodología de trabajo sustentada en la dotación y creación de bibliotecas en los centros penitenciarios y, sobre todo, en la labor de apoyo que realizan los directores de los talleres. Estas personas acompañan y orientan a esos escritores, escritores que necesitan una mano amiga que les guíe en ese camino acercándoles a lecturas y libros que les puedan servir para sacar todo su potencial como narradores.

A lo largo de 11 años, Libertad bajo palabra ha formado por medio de la escritura a lectores. Y, lo que es más importante, ha servido de altavoz para muchas personas con mucho que contar, pero que por sus circunstancias no suelen ser escuchadas. La palabra como herramienta para revelar la propia historia, para liberarse, para reconstruirse de una manera constructiva y creativa.

Es evidente que la lectura y la escritura tienen un efecto liberador, y esa sensación de libertad que sentimos al leer y al escribir es todavía más poderoso para aquellas personas que viven en las cárceles y que encuentran en la literatura una maravillosa válvula de escape o autoconocimiento en su día a día.

Lectureando con…José Zuleta Ortiz, coordinador nacional de Libertad bajo palabra

¿Cómo, cuándo y por qué surgió la iniciativa?

Este programa surgió de manera espontánea durante una visita que realizamos unos escritores de Cali a la cárcel de mujeres de dicha localidad en el año 2005. En esa visita nos dimos cuenta de que había muchas mujeres que escribían sus historias y que deseaban compartir lo que escribían. Además, vimos la posibilidad de fundar bibliotecas y recomendarles lecturas que les ayudaran a narrar sus historias. Así realizamos el primer contacto. Después comencé el taller de escritura con ellas. Al final del año teníamos un libro y lo publicamos. Ese libro fue conocido por el Ministerio de Cultura y me llamaron para hacer un programa piloto y replicarlo en otras cinco ciudades. Y así, año tras año, fuimos creciendo hasta llegar a 21.

¿Con qué expectativas? ¿qué objetivos persigue?

Al comienzo no teníamos mayores expectativas, fue durante el trabajo cuando encontramos que lo que hacíamos en los talleres era muy importante para las reclusas y los reclusos. La literatura les permitía ver el mundo de una manera más próxima a su experiencia. Y realizar preguntas y responderse inquietudes de manera más compleja que con la psicología. También nos dimos cuenta de que por la vía de la necesidad de escribir se convirtieron en lectoras y eso les permitió tener una visión de la escritura diferente: comenzaron a leer a partir del deseo de escribir.

grupo de reclusos del proyecto Libertad bajo palabra

¿A qué público está destinado?

A reclusos y reclusas de Colombia. Sindicados o condenados.

Coméntanos brevemente cuál es la mecánica del proyecto, en qué consiste

Para poder trabajar de manera adecuada y dedicar el tiempo necesario a cada uno de los proyectos de escritura de los participantes, se sugiere que los grupos no sean mayores a treinta personas por taller. Es recomendable, en la medida de lo posible, elegir de entre los asistentes un monitor para cada taller, esto nos ayudará a realizar mejor las tareas y a ganar tiempo a la hora de conseguir los espacios y sacar de los patios a los participantes.

Los talleres se realizan en catorce sesiones de tres horas cada una y con una frecuencia de entre dos y cuatro veces al mes, según las condiciones del centro de reclusión. Se precisa un auditorio o espacio silencioso. En cuanto al material, es necesario contar con papel de periódico, colores y marcadores, textos para lecturas, material guía, diccionarios, cuadernos y lapiceros. También recomendamos la creación de espacios cineclubes de acuerdo con las condiciones de cada institución.

En cuanto a la metodología, sugerimos hacer una exposición ejemplificada de la historia de la literatura en los sitios de reclusión y documentar los hechos biográficos que llevaron a estos escritores al cautiverio. Se hacen lecturas de fragmentos, por ejemplo, de Diario de un ladrón, de Jean Genet; textos de la antología Fugas de tinta, poemas escritos en la cárcel, como Las nanas de la cebolla, entre otros. Los directores tienen libertad para proponer lecturas y para ayudar a la creación de estas bibliografías, y sugerimos que compartan sus bibliografías. De manera que entre los contenidos temáticos sugeridos están:

- Leer y escribir: vivir para contar

- Lectura en voz alta de poemas “cautivos”

-Lectura de memorias y testimonios

-Lectura de correspondencia escrita en la cárcel

-Biografía y autobiografía

-Distintas formas de narrar

- Poética de la narración

Se realizan ejercicios de escritura que comienzan por la selección del género en que trabajarán cada uno de los participantes de taller, así como la elaboración de fichas de acompañamiento y compromiso de escritura, que manejarán los directores y monitores del taller.

Posteriormente, se realiza la evaluación de los trabajos de escritura para elegir los mejores trabajos de cada género. Se seleccionarán 2 trabajos por autor para la memoria del programa. Para el proceso de publicación de las memorias, es muy importante que el director de taller envíe los textos que va a proponer. Deben estar corregidos los errores ortotipográficos, pero recomendamos no corregir los modismos ni el argot, tampoco hacer ningún tipo de censura a los textos presentados. Posteriormente esos trabajos seleccionados se publicaran en la antología Fugas de tinta.

Hoja escrita por uno de los reclusos de Libertad bajo palabra

¿Cómo ha evolucionado desde su lanzamiento? ¿Habéis introducido algún cambio importante?

El proyecto lleva once años y lo hemos ajustado todo los años. Hacemos una evaluación del programa y escuchamos con atención a los directores: las ideas que tienen, dificultades y logros. De ese modo surgió la necesidad de acompañar el programa con una orientación de lecturas y luego con una mejor dotación de las bibliotecas en las que se desarrolla el programa, y así, mejoramos a medida que avanzamos.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención respecto a la respuesta del público desde que comenzasteis?

Se han creado de manera espontánea otras actividades que se derivan de nuestro trabajo. ‘Libro al patio’ es una de las primeras, que consiste en llevar a cada patio un carro con libros para que quienes deseen puedan leer en los patios. Esto antes nos estaba permitido. También diseñamos una biblioteca básica para el programa. Hay que tener en cuenta que en nuestras cárceles no hay acceso a Internet, así que trabajamos a la “antigua”, es decir, se escribe a mano en cuadernos y se investiga y se lee en libros.

También llama la atención el interés de los sociólogos y antropólogos en los textos que se producen en los talleres. Algunas universidades se han interesado en el programa. Y se han realizado tesis de grado sobre los textos que se producen allí.

Estantería con cubiertas de las antologías Fugas de tinta

¿Con qué dificultades os habéis ido encontrando?

La mayor dificultad es el régimen de seguridad carcelaria, el ingreso y salida de las cárceles. En ese proceso nos podemos demorar dos horas en cada sesión. Los traslados de cárcel de los asistentes al taller también son una dificultad, pues a veces perdemos “alumnos”.

Cuéntanos brevemente qué recursos fueron necesarios para poner en marcha la iniciativa

La iniciativa surgió de manera voluntaria. La realicé yo mismo sin recibir nada a cambio solo por el interés en conocer el mundo de las cárceles y las historias que allí hay. Curiosidad de escritor. Luego, al pasar de 2 a 7, y luego a 15 y a 21 talleres, se hizo necesario un mecanismo de administración del programa. Ha sido indispensable el concurso del Ministerio de Cultura y el propio INPEC. Y tener en cuenta que hay 15 directores de taller en 15 ciudades, que hay que tramitar permisos, obtener textos y autorizaciones de uso, entregar materiales y publicar libros.

reclusos participantes en Libertad bajo palabra

¿Cuál es tu balance personal del proyecto?

He aprendido mucho sobre la condición humana, he descubierto que la escritura y la lectura puede trasformar a personas que nunca tuvieron acceso a ellas. Entendemos que la lectura y la escritura cuando están relacionadas y producen lectores nuevos, lectores que leen desde la perspectiva de aprender a vivir.

¿Qué consejos darías a otras personas que se estén planteando poner en marcha una iniciativa similar a la vuestra?

Que realicen un programa anual y con una frecuencia semanal. Que no usen métodos o ejercicios “precocidos” o cartillas de promoción de escritura o de lectura. Que basen el programa en un acompañamiento a las iniciativas de escritura de los propios reclusos y reclusas, que no traten de enseñar normas ortográficas o gramaticales. Se trata de obtener primero la historia y al final se corrige la parte formal. Que no censuren nada de lo que se escribe y que orienten las lecturas de acuerdo con la historia de cada escritor y no de manera general.

Las lecturas que se deben sugerir deben ser ejemplos de escritura similares a la que intenta el alumno. Si es un testimonio pues recomendar buenos testimonios, si es un cuento, igual. Como los grupos son generalmente muy heterogéneos, no es recomendable teorizarles sobre la escritura. Hay que ir a cada proyecto de texto y desde allí apoyar al autor con lecturas y recomendaciones.

Hojas escritas por participantes del proyecto Libertad bajo palabra
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Datos de contacto

Libertad bajo palabra

Entidad responsable:

Ministerio de Cultura de Colombia – Dirección de Artes –Grupo de Literatura.

José Zuleta Ortiz, coordinador Libertad bajo palabra

josezuletaortiz@gmail.com e-mail

María O. Aristizábal, coordinadora Grupo Literatura – Ministerio de Cultura

moaristizabal@mincultura.gov.co e-mail

Tel. (571) 3424100 ext. 1690

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