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Lectureando con... Poesía de Emergencia: una llamada muy poética

  • Este proyecto, que nació en Barcelona en 2018, busca difundir la poesía a través de una línea telefónica atendida por voluntarios que se encargan del teléfono, durante una semana como mínimo, y recitan un poesía de su elección a todo el que llame al 659861032
Logo de Poesía de Emergencia

Hay días en los que el cuerpo, en este caso, el oído, nos pide un poco poesía. Momentos de emergencia en los que unos versos bien recitados nos pueden salvar de casi todo, situaciones en las que un buen poema nos puede ayudar a calmarnos... o a ponernos en marcha. De manera casi inmediata, algo se mueve en el alma cuando escuchamos un poema, como si saltara una chispa en nuestro interior. Conscientes del poder transformador de la poesía y con el objetivo de acercársela a todo el mundo de una forma muy original, en 2018, Eduardo Bernal, gestor cultural, y Fede Nieto, fotógrafo y escritor, pusieron en marcha en Barcelona Poesía de Emergencia, un curioso proyecto nacido de una idea muy potente (y algo naïf a la vez): reivindicar y difundir la poesía a través de un número de teléfono atendido por “recitadores” voluntarios. A día de hoy, Poesía de Emergencia atiende unas 20 llamadas semanales y se mueve libre y autónomamente por toda España.

659861032. Este es el número que ponen a nuestra disposición con esta iniciativa poética. Cualquier persona que marque ese número escuchará, desde el otro lado de la línea telefónica, un poema elegido por el “recitador” que en ese momento se encargue del teléfono, uno de los muchos voluntarios que, desinteresadamente, atiende esta particular línea poética durante al menos una semana. Se trata de personas muy comprometidas con la iniciativa, desde amantes de la poesía hasta poetas y escritores, pasando por personas sin ningún vínculo con este género pero con muchas ganas de extender la magia de los versos y ayudar a quien tenga una “emergencia” poética. No se establecerá ninguna comunicación entre quien llama y quien responde, no escucharán nuestros problemas, ni nos darán consejos para resolver los conflictos que tengamos, pero lo que sí que harán será regalarnos un momento único y poético.

¿Te llama…?

Lectureando con… Eduardo Bernal y Fede Nieto, impulsores y responsables de Poesía de Emergencia

¿Cómo, cuándo y por qué surgió la iniciativa?

Estando en 2018 como programadores de un espacio cultural de autogestión en el barrio del Raval (Barcelona), dedicado principalmente a la poesía, buscábamos una herramienta simple, barata, directa y distinta para promover la poesía. Establecimos un teléfono al que se podía llamar y uno de nosotros recitaba un poema. Lo que en un principio era un juego entre nosotros, sencillo y naif, acabó siendo lo que en este momento es Poesía de Emergencia: una herramienta de difusión poética que se mueve libre y autónomamente por el territorio español.

¿Con qué expectativas? ¿qué objetivos persigue?

La idea inicial es difundir la poesía, crear curiosidad por ella y participar de un impacto poético, creativo e inesperado. En este momento nuestros objetivos pasan por conseguir nuevos dispositivos telefónicos compartiendo el mismo número para aumentar la cifra de usuarios tanto recitadores como receptores. También queremos difundir el proyecto en todo el territorio español, en todas las lenguas del Estado y llegar a nuevos colectivos que participen como recitadores y/o como receptores en otras lenguas oficiales.

Asimismo nos planteamos crear alianzas con colectivos literarios, colectivos de acción poética, creadores, poetas, gestores culturales… Y queremos llegar a ser sostenibles para asumir mayores riesgos en la difusión y poder abarcar un mayor territorio.

Persona llamando por teléfono a Poesía de Emergencia

¿A qué público está destinada?

El proyecto no tiene limitaciones de edad, idioma, profesión, capacidad creativa, ni de ningún otro tipo; entre otras razones porque en esta experiencia el usuario puede ser tanto un recitador como un receptor del poema al llamar al teléfono. Por ejemplo, podemos decir que durante este primer año ha sido utilizado, como receptor, por alumnos de un par de institutos, promovido por sus profesores de literatura, dentro del marco de formación de la materia.

En este momento estamos trabajando con la Llar d’Avis de Sant Cugat para que participen como receptores y recitadores dentro de sus actividades para la tercera edad. Hemos creado pegatinas y posters que se difunden y colocan en librerías, bibliotecas, espacios de ocio, centros culturales, teatros…

Coméntanos brevemente cuál es la mecánica del proyecto, en qué consiste

Los recitadores voluntarios llevan consigo el teléfono durante, como mínimo, una semana y contestan a cualquier persona que llame, recitando un poema de su elección. No hay una comunicación o diálogo entre el recitador y el receptor, y al acabar el poema, se corta la comunicación. El horario de atención lo decide el recitador adaptándolo a su horario personal. Por el otro lado, el receptor solo debe marcar el número 659 861 032 y oír el poema.

Persona hablando por teléfono con Poesía de Emergencia

¿Cómo ha evolucionado desde su lanzamiento? ¿Habéis introducido algún cambio importante?

El primer cambio evidente es el crecimiento en el número de receptores. Hemos pasado, en los primeros meses, de 3 llamadas a la semana a una media de 20 llamadas semanales a fecha de hoy, mayo de 2019. Por otro lado, desde su lanzamiento, varios poetas han descubierto el proyecto y nos han pedido poder recitar poesías propias, algunos a aprovechando para promocionar su propio material, cosa que nos parece magnífica. Estos dos hechos no son casuales, son el fruto de la creación de alianzas con colectivos de poesía que hizo aumentar considerablemente el número de usuarios.

Otra evolución evidente es que, aunque recuperamos el teléfono de vez en cuando para establecer nuevos objetivos de territorios o colectivos, el traspaso entre recitadores funciona de manera autónoma y pasa de uno a otro por elección del colectivo participante o por los propios recitadores.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención respecto a la respuesta del público desde que comenzasteis?

La gran acogida, sobre todo entre poetas. Muchos de los recitadores que participan lo son y muchos de ellos son miembros del colectivo de Slam de Poesía de España. Ello no ha disminuido nuestro interés en que participen, como recitadores, usuarios menos “profesionales”. También nos ha llamado la atención lo mucho que sorprende el proyecto cuando lo explicamos, generalmente, lo que obtenemos es una gran sonrisa y una promesa de participación inmediata.

Voluntario leyendo un poema para Poesía de Emergencia

¿Con qué dificultades os habéis ido encontrando?

Inicialmente, encontrar recitadores. También, pese al bajo coste del proyecto, no hemos conseguido financiación. Y a nivel técnico, ha habido mucha prueba/error hasta encontrar la manera correcta de explicar y gestionar las llamadas.

Cuéntanos brevemente qué recursos fueron necesarios para poner en marcha la iniciativa

Una entidad cultural nos dejó usar su fotocopiadora para imprimir las primeras pegatinas y los primeros posters. Pagamos de nuestro bolsillo el teléfono y la tarjeta SIM, y ahora también estamos pagando las impresiones de posters y pegatinas en la medida de nuestras posibilidades.

¿Cuál es tu balance personal del proyecto?

El balance es muy positivo, tiene todos los elementos necesarios para satisfacer a cualquier gestor cultural: el interés que ha generado, el entusiasmo que provoca, el crecimiento evidente que hemos visto desde su nacimiento, el hecho de que haya evolucionado a una entidad autónoma, que haya salido tan rápidamente del territorio al que estamos suscritos, las alianzas que han surgido creando sinergias de trabajo o nuevas alianzas, la variedad de posibilidad de uso, tanto de las que hemos creado nosotros o los voluntarios colaboradores…

¿Qué consejos darías a otras personas que se estén planteando poner en marcha una iniciativa similar a la vuestra?

  • Arriesgarse, arriesgarse y volver a arriesgarse.
  • No encerrar el proyecto.
  • Explorar todas las posibilidades por muy ingenuas, locas o excéntricas que parezcan.
  • Asumir que la cultura es un acto de comunicación y por lo tanto se puede trabajar/explorar/jugar/modificar el emisor y el receptor.
Imagen de una pegatina de Poesía de Emergencia
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