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La vivienda del pintor

Joaquín Sorolla se establece en Madrid a finales de 1889, pero no será hasta 1905 cuando adquiere el solar donde construirá su vivienda-taller, actual Museo Sorolla. En 1909 le encarga al arquitecto Enrique María de Repullés y Vargas el proyecto de construcción, quien diseña un edificio de corte clasicista, con un atrio sustentado sobre columnas, que soportan la terraza de la segunda planta.

En 1910 Sorolla adquiere un segundo solar colindante al pintor Aureliano de Beruete. Este nuevo espacio corresponde a los jardines segundo y tercero, reducido este último por la rotonda del salón, y los dos primeros estudios. Como consecuencia de esta adquisición Repullés tuvo que modificar su proyecto y en verano de 1910 comenzaron las obras.

Posteriormente, Sorolla convencerá al arquitecto para que modifique la fachada principal. En la nueva versión cobra relevancia el carácter andaluz, manifestado en la zona ajardinada del exterior. Sorolla se implica de lleno en la construcción de su vivienda, alterando elementos en el transcurso de la obra. En este sentido, el artista muestra su gusto por Andalucía, incorporando elementos arquitectónicos de inspiración hispano-musulmana.

La casa podía ser habitada a finales de 1911. Esta fecha se conoce con exactitud gracias a las fuentes periodísticas del momento. Federico García Sanchiz publica una reseña del edificio en La Noche de Madrid el 29 de diciembre, en la que incluye un amplio reportaje fotográfico. Las instantáneas muestran dos panorámicas del estudio del pintor (actual sala III), dos vistas del jardín y un ángulo del patio andaluz. Sin embargo, se ignora la fecha precisa del traslado de la familia Sorolla porque no existe documentación escrita ni gráfica. No obstante, un álbum fotográfico de Ricardo de la Riva, fechado en 1913, confirma que en esa fecha la casa estaba totalmente habilitada, aunque en el mismo se recogen instantáneas anteriores que imposibilitan la justa datación.

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