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  2. La huella hispana
  3. Rutas de peregrinación. El Camino de Santiago

Rutas de peregrinación. El Camino de Santiago

Las rutas de peregrinación vinculadas al cristianismo se afianzan desde el siglo IV con la política filo-cristiana de Constantino y el Edicto de Milán del 313. Se construyen las primeras basílicas monumentales en las memoriae de los mártires, efectuándose descubrimientos vinculados con la figura de Jesucristo en Tierra Santa por la emperatriz Elena, madre de Constantino. La peregrinación a Tierra Santa será ya constante hasta nuestros días, con el Santo Sepulcro y el Gólgota como metas principales. Es revelador el caso de Egeria, monja de origen hispano, quien relata su peregrinación a los Santos Lugares acaecida en los años 381-384.

Roma es otro de los centros principales de peregrinación, con las basílicas de San Pedro y de San Pablo como hitos primordiales. En la Edad Media existen diversas rutas de peregrinación a Roma, las vías romeas, siendo una de las más importantes la Vía Fancígena que partía desde Canterbury. Desde 1300 el pontífice Bonifacio VIII establece el año jubilar romano o Año Santo, con una periodicidad de 25 años, en el que se concede la indulgencia plenaria a los peregrinos.

En el extremo noroeste de la península Ibérica, a inicios del s. IX durante el reinado de Alfonso II, se produce el “descubrimiento” del sepulcro del apóstol Santiago el Mayor al que, al menos desde el s. VII (Breviarum Apostolum), se le había atribuido su predicación en Hispania. En el mismo s. IX se edifica una primera basílica en Santiago de Compostela, gozando de donaciones e incluso del beneplácito del emperador Carlomagno. Arranca así la tercera de las principales rutas de peregrinación medievales, cuyo impacto irá acrecentándose exponencialmente desde los siglos XI y XII, culminando con la construcción de una gran basílica románica que, a grandes rasgos, es la que ha perdurado hasta nuestros días.

El movimiento de personas propiciado por el Camino de Santiago lo convierte en una de las principales vías de transmisión e intercambio económico, social, cultural y artístico, propiciando el crecimiento o incluso la creación de nuevos núcleos de población. Entre las rutas con mayor flujo de peregrinos encontramos cuatro vías procedentes de Francia que, tras unirse en Puente la Reina (Navarra), forman un camino único, el llamado “camino francés”, hasta alcanzar Santiago de Compostela, pasando por ciudades como Burgos o León, entre otras. Otras rutas importantes parten de otros puntos como Portugal o Inglaterra (por mar). Las peregrinaciones a Santiago de Compostela propician igualmente el florecimiento de manufacturas artísticas en la ciudad como la del azabache, que pervive hasta la actualidad, así como la creación y desarrollo de una iconografía propia que irá enriqueciéndose a lo largo de los siglos.

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