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Arquitectura de los Museos Estatales

Palacio de Carlos V

El Museo de Bellas Artes de Granada tuvo su sede original en el antiguo convento dominico de Santa Cruz la Real, donde en 1839 se recogieron los bienes artísticos incautados a las órdenes religiosas a partir de la Desamortización de Mendizábal. La decisión del ayuntamiento de instalar en 1889 una academia militar en dichas dependencias provocó el traslado de los fondos a diferentes sedes, hasta que en 1941 se decidió su instalación definitiva en el Palacio de Carlos V.

Ubicado dentro del conjunto monumental de la Alhambra, este emblemático edifico fue construido como residencia imperial en 1527 por el arquitecto Pedro Machuca. Siendo uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura renacentista española, su autor, formado en Roma junto a Miguel Ángel, llevó a efecto una obra de acusada tendencia italianizante y original resolución de su planta, lo que supuso una gran novedad formal para la arquitectura del siglo XVI. Constituido el edificio por una planta cuadrada en la que se inscribe un patio circular, de sus cuatro fachadas sólo están terminadas la sur y la oeste en su totalidad, quedando el resto resueltas parcialmente por estar el edificio adosado al Alcázar árabe.

El palacio se estructura en el exterior en dos cuerpos diferenciados construidos en cantería. El inferior cuenta con decoración de almohadillado y resaltadas pilastras de orden toscano en las que se insertan grandes aldabas de bronce con cabezas de león y águila. En los espacios intermedios se abren ventanas rectangulares y, sobre éstas, otras circulares de menor tamaño. Se repite este esquema de manera similar en la parte superior, donde se abren balcones entre pilastras de orden jónico que se apoyan en un entablamento corintio, acompañadas con mayor profusión decorativa, compuesta por símbolos de la Orden del Toisón y columnas con el Plus Ultra en los pedestales, al tiempo que la decoración de guirnaldas, racimos de granadas y figuras infantiles se distribuye en torno a los frontones y guardapolvos que coronan los vanos.

La fachada se completa con dos magníficas portadas realizadas en mármol de la sierra de Elvira, resueltas con un completo programa iconográfico.

En el interior, un magnífico patio circular ocupa el centro de la construcción y articula las distintas dependencias del palacio que se abren a través de arcos y vanos entre hornacinas.

El ángulo noreste del palacio lo ocupa la capilla, ubicándose escaleras en los ángulos restantes. El patio, distribuido en dos alturas, se rodea por un ancho pórtico adintelado formado por doble galería de 32 columnas de piedra.

Tras la muerte del autor, en 1550, se designó a su hijo Luis para sucederle, interviniendo con posterioridad en los trabajos una larga lista de artistas. Pero la falta de fondos impidió la continuación de las obras, quedando el palacio sin cubierta y sin finalizar las habitaciones. En los primeros años del siglo XX la Comisión de Monumentos, encargada de dirigir la restauración de la Alhambra, encomienda al arquitecto Ricardo Velázquez Bosco la terminación del palacio, trabajo que continuó en 1923 Leopoldo Torres Valvas procediendo, entre otras reformas estructurales, a techar parte del edificio. Transcurrida la guerra civil las obras se reanudaron bajo la dirección del arquitecto Francisco Prieto.

Inaugurado en 1958 con motivo de las celebraciones del IV Centenario del Emperador, el Museo de Bellas Artes ha ocupado desde entonces las salas de la planta superior del edificio, lo que ha supuesto no pocos problemas para ser adaptado al espacio monumental que lo engloba. En la actualidad se ha ejecutado una actuación proyectada por el arquitecto Antonio Jiménez Torrecillas, que ha tenido como prioridad respetar las estructuras y proporciones originales del edifico, sin añadir más elementos que los imprescindibles para asegurar la necesaria distribución de las obras.

El proyecto contempla el revestimiento de los espacios interiores mediante trasdosados de paneles ligeros, fijados a una estructura metálica anclada a los forjados del suelo y el techo. Está pendiente la instalación expositiva.


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