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Inteligencia emocional y creatividad

Medidas de autoinforme

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Estos instrumentos están basados en la estimación que hace la propia persona sobre sus niveles de IE a través de una serie de ítems en una escala tipo Likert con varias opciones de respuesta. A continuación se detallan las medidas validadas en castellano y que pueden ser usadas en niños y/o adolescentes:

  • El Trait Meta-Mood Scale-24 (TMMS-24) (Fernández-Berrocal, Extremera y Ramos, 2004). La escala está compuesta por tres subfactores: atención a los propios sentimientos, claridad emocional y reparación de las emociones. Aunque originariamente está destinado para población adulta, puede ser usado para población adolescente.
  • Cuestionario de Inteligencia Emocional de Reuven Bar-On, validado mediante una muestra de 3.375 niños y adolescentes de 7-18 años, con adaptaciones de Ugarriza, N. & Pajares, L. (2004). Se consideran los siguientes componentes: intrapersonal, interpersonal, adaptabilidad, manejo del estrés y estado del ánimo.
  • Cuestionario de inteligencia emocional (EQ-i:YV[dJSdRMdl3] , Emotional Quotient inventory: Young Version; Ferrándiz, Hernández, Bermejo, Ferrando y Sáinz, 2012). Valora cinco dimensiones: competencias intrapersonales, interpersonales, manejo del estrés, adaptabilidad y estado de ánimo.

Medidas de habilidad

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Estas escalas están formadas por tareas emocionales que la persona debe resolver. Estas medidas están basadas en la capacidad de ejecución de una persona y no tanto en cómo de hábil se percibe.

  • El Mayer-Salovey-Caruso Emotional Intelligence Test (MSCEIT; para la adaptación al castellano ver Extremera, Fernández-Berrocal y Salovey, 2009). Proporciona un indicador más objetivo que las medidas de auto-informe; está menos influenciado por variables como la deseabilidad social y, a diferencia de los auto-informes, se muestra independiente de los rasgos de personalidad así como de otros tipos de inteligencia como el razonamiento verbal (Mayer, Roberts y Barsade, 2008). Solo puede ser usado a partir de los 16 años. En este momento no cuenta con una validación en castellano.

  • Test de Inteligencia Emocional Fundación Botín para adolescentes (TIEFBA).Dirigido a adolescentes (de 12 a 17 años) que evalúa su capacidad para percibir, facilitar el pensamiento, comprender y regular las emociones. Desarrollado por el Laboratorio de Emociones de la Universidad de Málaga, puede ser solicitado a través de la Fundación Botín. Actualmente, se encuentra en desarrollo el Test de Inteligencia Emocional Fundación Botín para la infancia (TIEFBI), destinado a niños de 30 meses hasta los 11 años de edad.

Tecnología móvil

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El uso de la tecnología móvil y aplicaciones informáticas permiten un tratamiento muy individualizado del ambiente natural de los participantes, ya que a esas edades comienzan el uso de los teléfonos móviles y es muy habitual el uso de tabletas y dispositivos electrónicos en el contexto educativo. Además de la innovación que conlleva este campo, su uso permite monitorear el comportamiento de los participantes en tiempo real en su entorno natural y hacer más atractiva la adherencia a la intervención proporcionando feedback en tiempo real. La aplicación “Mood Meter” es una aplicación desarrollada por el Yale Center for Emotional Intelligence en colaboración con Hope Lab, basada en una de las herramientas del método RULER. Los usuarios de la aplicación aprenden a identificar y etiquetar las emociones, aumentar su consciencia acerca de cómo las emociones cambian a lo largo del día y cómo sus emociones, a su vez, afectan a su comportamiento y pensamiento. Además, facilita el uso de estrategias de regulación adecuadas según la emoción escogida.

Medidas basadas en observadores externos

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También conocido como evaluación 360º, este método nos permite evaluar aspectos más interpersonales de la IE, es decir, el nivel de habilidad emocional que es percibida por los demás. Para ello, se solicita la opinión de los compañeros sobre cómo nos perciben ellos a la hora de manejarnos en situaciones emocionalmente intensas o en la solución de conflictos. Algunos cuestionarios como el EQ-i de Bar-On (1997), incluyen un instrumento de observación externa complementaria al cuestionario original, que debe cumplimentar el alumno.

Otras medidas e indicadores objetivos

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Una forma de poder comprobar la efectividad de una intervención puede ser contar con indicadores objetivos (e. g., conducta violenta, absentismo, clima emocional, satisfacción, salud mental, disciplina, competencias del alumnado, rendimiento académico, rendimiento profesional, pruebas de atención o funciones ejecutivas).

La integración de la educación socioemocional en el currículum educativo debe seguir un diseño riguroso, asegurándose la correcta implementación, proporcionando recursos para la sostenibilidad en el tiempo y basando su intervención en actuaciones fundamentadas en modelos teóricos contrastados. Estas acciones ayudarán a determinar los efectos específicos que la intervención puede tener sobre los diferentes indicadores psicológicos y del comportamiento objeto de la iniciativa.

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