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Arquitectura de los Museos Estatales

Museo Arqueológico y Etnológico de Granada. Casa del Castril

Autor: Sebastián de Alcántara.

Cronología: siglo XVI.

Estilo: renacentista.

El museo tiene su origen en el gabinete de antigüedades dependiente de la Comisión de Monumentos de Granada, creado en 1842 por don Manuel Gómez Moreno con piezas procedentes de los hallazgos arqueológicos realizados en la región. Dichos fondos conformarían, junto con una Sección de Bellas Artes, la colección del Museo Arqueológico Provincial de Granada, que, desde su creación en 1879, sufrió un peregrinaje por diferentes edificios de la ciudad hasta la adquisición en 1917 de la Casa del Castril.

Propiedad de la familia de Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos, el palacio está situado en un antiguo barrio árabe junto al Darro, donde se levantaron desde el siglo XVI las casas de gran parte de la nobleza granadina. Se trata de uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil renacentista de Granada, atribuyéndose su construcción a un discípulo de Diego de Siloé, Sebastián de Alcántara, que la terminó en 1539, según consta en la fachada.

La casa está formada por un zaguán con escalera y ventanales de clara tradición renacentista, desde el que se accede hasta el patio central con salas abiertas a las galerías baja y alta, y un jardín posterior. En la fachada destaca la portada de estilo plateresco en piedra arenisca, cuyo vano de entrada está decorado con un dintel de motivos clásicos y flanqueados por dos columnas estriadas de capitel corintio. Sobre estos cuerpos se apoya uno intermedio con escudos y tímpano semicircular que cobija un ave fénix flanqueado por dos leones. El balcón central, que preside el último piso, está decorado con relieves de medallones de los propietarios y se remata con un friso decorado con ángeles y grifos. Algunos de los elementos constructivos más destacados han perdurado a pesar de las profundas transformaciones llevadas a cabo para instalar en ella el museo, quedando hoy en día la escalera del zaguán, las galerías y algunos artesonados que decoran el techo de las salas que responden a elaborados diseños mudéjares.

La estructura del edificio se vio afectada por una ampliación en 1920, cuando se construyó un pabellón de nueva planta en el jardín. En los años sucesivos, además de otras intervenciones que intentaron solventar daños estructurales, se efectuó una reforma que dividió en dos plantas el inmueble anterior, instalando en una el almacén y en otra la biblioteca, al tiempo que se hizo un replanteamiento de la exposición permanente, del que han resultado las siete salas actuales.


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