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Arquitectura de los Museos Estatales

Palacio del Infantado

Autor: Juan Guas.

Cronología: siglo XV.

Estilo: gótico y renacentista.

El Palacio del Infantado fue construido en el último tercio del siglo XV por el arquitecto Juan Guas y su colaborador Egas Cueman, por orden de Íñigo López de Mendoza, segundo duque del Infantado. Obra maestra de transición entre el estilo gótico y el renacentista, constituye una de las mejores muestras de la arquitectura civil española.

Se trata de un edificio de planta cuadrada articulado en torno a un patio, a partir del cual se reparten las dependencias según un esquema novedoso que será punto de referencia para otras construcciones de este tipo. Fechado en 1483, el patio se estructura en dos pisos de galerías con arcos mixtilíneos sobre columnas torneadas y riquísima decoración gótica. La fachada, decorada con sillares de piedra dorada en forma de punta de diamante, se corona en la parte superior por una cornisa con mocárabes que soporta una galería corrida con varias ventanas de traza gótica y salientes gaetones. Descentrada en relación con la fachada, la portada está flanqueada por columnas y cuenta con abundante decoración que se remata con un escudo de la familia sustentado por las figuras de dos salvajes.

Un siglo después, el edificio sufrió modificaciones que restaron suntuosidad al conjunto, viéndose afectados la escalera y el patio, donde se eliminaron las columnas del piso inferior, al tiempo que se incrementó el número de dependencias en su planta noble. De igual manera, la fachada sufrió una importante trasformación al abrirse en ella ventanas y balcones de estilo herreriano.

A comienzos del siglo XVII se añadió al edificio el cuerpo oriental y se eliminó la torre proyectada sobre la caja de la antigua escalera, no sufriendo nuevas alteraciones hasta finales del siglo XIX, cuando fue ocupado, en parte, por los fondos del Museo de Bellas Artes y más tarde por el Colegio de Huérfanos de Guerra, precisando trabajos de ampliación que fueron dirigidos por Ricardo Velázquez Bosco y dieron como fruto la construcción de un nuevo pabellón y de un jardín frente a la fachada.

Transcurrida la guerra civil, fue cedido en propiedad al Estado, que se hizo cargo de la restauración y en 1973 abrió en las salas bajas una Sección de Bellas Artes, compuestas por obras procedentes del desaparecido Museo de Guadalajara. Desde entonces se han emprendido distintas campañas para su restauración y para la consolidación de las estructuras.

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