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Pareja de capiteles de porcelana de la real fábrica del buen retiro

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Bartolomé Sureda Salto de línea Tercera época de la fábrica del Buen Retiro (1803 – 1808) Salto de línea Porcelana. Pasta dura Salto de línea Bizcocho. Las volutas y el cimacio con barniz transparente Salto de línea Altura: 38 cm.; parte superior: 43 x 43 cm.; ø base: 27 cm. Salto de línea Inv. 1950 y 2003 Salto de línea Ubicación: Galería III

Bibliografía: CABRÉ AGUILÓ, J.: Museo Cerralbo o Museo del Excmo. Sr. Marqués de Cerralbo D. Enrique de Aguilera y Gamboa, 1928, Madrid, p. 17. Salto de línea SANZ PASTOR Y FERNÁNDEZ DE PIÉROLA, C.: Museo Cerralbo. Guías de los Museos de España, 1969, Madrid, p. 50.Salto de línea UN AMIGO DEL ARTE, “El Museo Cerralbo” en Arte Español, Primero y Segundo Cuatrimestre, 1949, Madrid, p. 155. Salto de línea NAVASCUÉS BENLLOCH, P. DE y CONDE DE BEROLDINGEN GEYR, C.: Museo Cerralbo, 2000, Madrid, p. 110.

Catalogación: Abraham Rubio Cebada

Estos capiteles de estilo corintio realizados en pasta de porcelana, se encuentran expuestos sobre medias columnas de mármol. Presentan dos hileras de hojas de acanto, ocho caulículos o tallos, y volutas bajo los ángulos y en cada uno de los frentes, bajo una flor situada en el medio del cimacio.

A principios del siglo XX se encontraban haciendo la función de base para una pareja de bustos de emperadores romanos, tal como los cita Juan Cabré. En 1949 seguían haciendo la misma función según se describen en la revista Arte Español. Será en el catálogo de Consuelo Sanz Pastor donde se les dará protagonismo como obras en sí mismas. Para Juan Cabré, Consuelo Sanz Pastor, y después para Pilar Navascués y Cristina Conde de Beroldingen, autoras estas últimas del último catálogo del Museo Cerralbo en el año 2000, estos capiteles eran de porcelana de Sèvres.

Esta atribución a la fábrica francesa, se debe sin duda a la altísima calidad de las piezas, pero nunca se les ha asignado fechas concretas y se ha razonado la atribución.

El Marqués de Cerralbo también debió apreciar en alto grado la elegancia de estos capiteles, pues quiso que en su palacio figurara este mismo diseño, y los arquitectos lo utilizaron en algunas de las salas, copiando en yeso exactamente la misma medida y color en algunos de ellos, y utilizando otros dos modelos con medidas un poco mayores, en los que se ha cambiado el color por medio de una pátina que imita bronce.

El tipo de pasta empleada en los capiteles recuerda, si los consideramos españoles, a la elaborada en la fábrica del Buen Retiro, en época de Bartolomé de Sureda. Un dato importante a considerar es que este ceramista hizo para la Casita del Labrador en Aranjuez, miles de azulejos de porcelana para pavimentos, de los que todavía se conserva alguno in situ. Se podría pensar que el arquitecto Isidro González Velázquez, al que Carlos IV y María Luisa de Parma encargaron el palacete en 1803, pudo diseñar para este espacio otros elementos arquitectónicos en porcelana, como estos capiteles, exactamente con el mismo diseño que los del Museo Cerralbo, desestimando los de cerámica por la fragilidad que supondría este material como elemento sustentante.

Se puede ver hoy en día en la Casita del Labrador capiteles de estilo corintio en dos tipos de materiales: blancos en la escalera principal y de bronce dorado en la Galería de estatuas. Refuerza la hipótesis expuesta anteriormente, el que Isidro González Velázquez al proyectar, por encargo de Carlos IV en 1802, el centro de mesa o dessert conocido como El Parnaso Español, diseño unos capiteles en bronce.

La especialista en porcelana del Buen retiro, Mª Jesús Sánchez Beltrán, señala en su libro La porcelana de la Real Fábrica del Buen Retiro, que el artífice que cinceló esos capiteles fue Miguel Medrano.

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