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Mapa Geográfico de América Meridional

Mapa Geográfico de América Meridional, Juan de la Cruz Pulse para ampliar

Juan de la Cruz Cano y Olmedilla.

Siglo XVIII (fecha representada 1775).

Papel, lino, seda y madera.Salto de línea Grabado calcográfico (aguafuerte y buril).Salto de línea 2370 mm x 1810 mm.

Mitad inferior derecha: “MAPA GEOGRÁFICO DE AMÉRICA MERIDIONAL, DISPUESTO Y GRAVADO POR D. JUAN DE LA CRUZ CANO Y OLMEDILLA, GEOGFO. PENSDO. DE S.M. individuo de la Rl. Academia de Sn. Fernando y de la Sociedad Bascongada de Amigos del País; teniendo presentes varios Mapas y noticias originales con arreglo a Observaciones astronómicas, Año de 1775. “. Esquina superior derecha: “PLANO DEL SITIO DE LA ANGOSTURA DONDE SE HA ESTABLECIDO EL QUARTEL GRAL. DE. R. ORINOCO, LA POBLACIÓN DE LA NUEVA GUAYANA Y FORTALEZA DE S. GABRIEL, CONSTRUIDO DE ORDEN DE S. M. Y DEDICADA AL SO. SR. D. GABRIEL ANTONIO NRO. INFANTE, por disposición de D. Joaquín Moreno de Mendoza, Governador de dichos establecimientos. "Escala de 800 varas castellanas""Llamada a los Numeros (...)"”. Esquina superior izquierda: “PLANO DEL PUERTO DEL CALLAO DE LIMA: CIUDAD CAPITAL DEL REYNO DEL PERÚ [.]".- "Escala de 4.000 tuesas""Escala de 2 leguas"”.

Inv. Nº. 05283.Salto de línea Ubicación: Almacenes.

A partir de una ficha de María de los Ángeles Granados Ortega.

Formado por ocho hojas rectangulares estampadas por separado y adheridas sobre un forro de tela ribeteado con cinta de seda azul. Conserva en los bordes superior e inferior parte de la vaina y el eje madera originales para su suspensión y enrollado, fijados a la tela mediante pequeños clavos.

Mapa de gran valor histórico, ilustra el pulso que durante el último cuarto del siglo XVIII mantuvieron España y Portugal respecto a la extensión de sus dominios americanos. Fue encargado por el marqués de Grimaldi en 1765. Juan de la Cruz dedicó diez años a recopilar noticias de exploradores y colonizadores y a documentarse extensivamente con otros mapas y planos.

El mapa fue estampado con ocho planchas de cobre y publicado por primera vez a finales de 1775, sucediéndose otras tres ediciones antes de 1789, año en el cual el conde de Floridablanca ordenó retirar todos los ejemplares. 151 mapas y las planchas de cobre fueron guardados en la Real Calcografía (Calcografía Nacional), con la prohibición de que no se vendiese ningún ejemplar porque los límites entre los dominios españoles y portugueses eran erróneos. Este argumento ocultaba el temor de que afectara negativamente a los intereses nacionales defendidos por España ante Portugal tras el primer Tratado de San Ildefonso en 1777, ya que el mapa implicaba un reconocimiento de las usurpaciones territoriales de Portugal. El grabador, que había invertido toda su fortuna en esta obra, fue indemnizado, pero murió arruinado y desacreditado como cartógrafo.

Pero antes el mapa fue difundido por Europa. El conde de Aranda, embajador español en París, había recibido un ejemplar en abril de 1776, enviado por Grimaldi. Uno de los mapas de la tercera edición fue enviado por Carmichel en 1786 al embajador americano en París, Thomas Jefferson. A pesar de que Floridablanca intentó impedirlo, Jefferson encargó su copia al grabador William Faden, que lo publicó en Londres en 1799. Considerado entonces el mejor mapa de América del Sur, en España no se autorizó su publicación hasta 1802, después de que su validez fuera comprobada por Francisco Requena. Las restricciones fueron levantadas y fue distribuido por varios ministerios y puesto a la venta por la Real Calcografía.

El mapa del Museo Cerralbo muestra dos propuestas de línea de frontera desde Río Grande de San Pedro hasta la frontera del río Paraguay, demarcación que fue abolida en 1761 y que no aparece en los mapas a partir de la segunda edición, de febrero de 1776. Además de ser uno de los primeros ejemplares impresos por Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, de conservar la mitad de su estuche original y tener el borde ribeteado de seda azul, conserva dos inscripciones hológrafas que aumentan su interés: "Copia nº 8", a lápiz, y "Todo está mal", a tinta. Si consideramos auténticas ambas inscripciones, la primera nos informa de que fue el octavo ejemplar de la tirada, y la última parece evocar la época en que se cuestionó su corrección cartográfica. Se conservan otros ejemplares de diversas ediciones en las colecciones madrileñas de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), Biblioteca Nacional, del Museo de América y el Museo Naval de Madrid.

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