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Alonso Cano

La Piedad Pulse para ampliar

La Piedad

Hacia 1660. Salto de línea Óleo sobre lienzo. Salto de línea 182 x 352 cm. Salto de línea Inv. 1648. Salto de línea Ubicación: Galería IISalto de línea Procedencia: Colección José de Madrazo, 1856.

Bibliografía: NAVASCUES, P. DE / CONDE DE BEROLDINGEN, C.: El legado de un mecenas. Pintura española del Museo Marqués de Cerralbo. Pp. 54 - 56.

El lienzo que se conserva en la colección del Museo Cerralbo cuyo autor es Alonso Cano, recoge uno de los momentos que se producen entre la muerte y el entierro de Cristo. La escena se centra en Cristo muerto, tendido sobre el sudario y apoyando la cabeza sobre las rodillas de su madre, San Juan coge la mano derecha de Jesús y muestra sus heridas a dos ángeles llorosos.

Cano capta la atención del espectador a través de la luz que reverbera tanto en la figura de Cristo como en el sudario. La suave diagonal que dibuja la figura de Cristo yacente es el vínculo que une los dos espacios de la composición, el terrenal y compacto donde se encuentra la dolorosa Virgen María y el supraterrenal y crepuscular donde están los ángeles y San Juan.

Alonso Cano busca la perfección estética, por tanto antepone la belleza subjetiva a la realidad. Su maestría en el dibujo es indudable, hasta el punto de que jamás ejecutó una obra en cualquiera de las tres bellas artes que no hubiera trazado antes; sin embargo, para la composición se valió de la “copia” de estampas. En este sentido La Piedad del Museo Cerralbo es un buen ejemplo, ya que está basada en la obra del mismo tema que realizó Van Dyck hacia 1636 y que fue difundida a través de numerosos grabados. Salvando la originalidad de la composición, puede considerarse una de las obras más conseguidas de Cano y, sin duda, de las más populares.

La Piedad de Alonso Cano fue adquirida por el Marqués de Cerralbo el 8 de febrero de 1885, ese mismo año un cronista del diario Época describe uno de los fastuosos bailes que se celebran en casa de los Marqueses y enumera los tesoros artísticos que allí se albergan, entre otros: “La ancha tela de Alonso Cano que, a pesar de descubrir por los estragos del tiempo las imprimaciones rojas, es igualmente obra que en sus proporciones aventaja a las que en su espléndida colección posee el Estado…”.

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