Ud está aquí:
  1. Museo Cerralbo
  2. Colección
  3. Colección
  4. Relojes
  5. Reloj francés Misterioso colgante de cristal

Volver

Reloj francés Misterioso colgante de cristal

Francés Misterioso Cristal Pulse para ampliar

Henri Robert. París. Horloge mysterieuse. Brévété. Salto de línea Siglo XIX, segunda mitad (1878). Salto de línea ø 80 cm .Salto de línea Inv. 3155. Salto de línea Ubicación: Despacho

Bibliografía:Salto de línea MONTAÑES, L.: Relojes de un Palacio, Museo Cerralbo, Ministerio de Educación y Cultura, Madrid, 1997.

Reloj pensado para reclamo de escaparates de relojería, muy posiblemente. Su autor presentó el prototipo en la Exposición de Productos Franceses de 1878, en París. En él no se advierte la presencia de mecanismo alguno ni conexión con elementos eléctricos externos que, por otra parte, no existen.

Consiste en un gran círculo de cristal con el horario esmerilado y dos agujas con una estrella en sus apéndices, de metal blanco. Colgado de dos cadenas, su colocación frontal al escaparate de un establecimiento de relojería (comercio o taller) atraería la curiosidad del paseante por lo misterioso de su funcionamiento.

En su momento se escribió de él que era un reloj para excitar la curiosidad, pues por mucho que se fije en él la atención, no se ve más que un cristal transparente, sobre cuya superficie se mueven dos agujas, minutero y horaria, como en cualquier otro reloj; pero sin que se advierta allí nada que revele la existencia del mecanismo que determina la marcha de las agujas. Se descarta el sistema eléctrico, a pesar de que cuelga de unas cadenas, porque no hay conexión entre el borde de éstas y el eje de las agujas. El misterio parece impenetrable.

La admiración sube todavía de punto cuando se puede comprobar cómo esas agujas libres , dispuestas en el cristal que las aísla, pueden girar en uno u otro sentido, alrededor del limbo de la esfera, empujándolas con el dedo, todo el tiempo que se quiera, y en cuanto cesa esa acción y se las deja en libertad, vuelven ellas solas a señalar, no la hora en que antes estaban sino la actual, después del tiempo transcurrido, cualquiera que ésta sea, continuar su movimiento regular y uniforme.

Cada una de las agujas de este reloj lleva en sí misma el mecanismo motor, viniendo a formar solas o entre ambas una especie de balanza equilibrada de brazos desiguales, en la cual el mecanismo de relojería no tiene otro objeto que desplazar el centro de gravedad del sistema a la velocidad conveniente para que una aguja señale la hora y la otra el minuto, independientemente entre sí. En cuanto a la puesta en hora, se realiza manipulando un botón a propósito situado en el envés de la cola de las agujas, y separadamente en la horaria y el minutero.

Subir