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Doménico Theotocópoli

Domenico Theotocopoli, El Greco, was considered the first great painter genius of the Spanish history of art, he was already a legend while alive, and his works marked the history of painting. He was capable of adapting his bizantine style to a completly western style, being one of the artists who better understood and developed the Mannierism movement, and becoming one of the most interesting and original painters of the 16th century Europe.

He worked in his natal Crete, the Venice of the last Titian, and the post-Michael Angelo Rome, and during the second half of his life he stablished himself in Toledo, during the reign of Philip II. His influence can be traced from peer painters to North American abstract expressionist. The works that can be seen in the Museum belongs to his last phase, marked by the maturity he reached as a stablished painter in the imperial city with a reliable clientele.

Toledo's church was his main client. In a society where artists were considered as artisans, El Greco understood his art as a liberal activity, the result of an intellectual process which had to be compensated accordingly to this high consideration, and not by appraisal, as was the costume at the time. Due to this expectation on occasions he contended before courts with his own clients.

La fortuna de la figura del Greco y de su pintura después de su muerte fue desigual. En el siglo XVII su fama fue decayendo aunque mantuvo el prestigio de buen pintor e influyó en los pintores toledanos del XVII. Esta fama desapareció por completo a lo largo del siglo XVIII, cuando se le tachó de extravagante y a su pintura de despreciable y ridícula. El fenómeno de recuperación de su figura se inicia con el movimiento romántico, pero fue de la mano de la reflexión sobre la condición de España y de “lo español” tras la pérdida de las últimas colonias en 1898 y la debacle económica y social que asoló al país cuando Toledo y el Greco se convierten en referentes para la generación del 98. Una ciudad en decadencia pero en posesión de una historia compleja y rica que, en buena medida, reflejaban la historia de la nación. La ciudad contaba entonces con un número notable de obras del Greco tanto en iglesias, conventos como en casa particulares. Detenerse en Toledo, en su historia y patrimonio, era reparar en el propio pintor. De esta forma, El greco y Toledo pasaron a conformar un binomio común. Se fijó entonces una idea que ha tenido una larga vigencia, la de que el Greco fue el mejor intérprete del espíritu castellano y del misticismo español, a pesar de que nunca se ocultó su origen cretense.

La recuperación del pintor se oficializará de manera solemne en el Museo del Prado en 1902 con la primera exposición dedicada al Greco. Fecha en la cual Manuel Bartolomé Cossío, profesor de la Institución Libre de Enseñanza, preparaba el primer catálogo razonado sobre la obra del artista. Es en este mismo contexto intelectual y social en el que se crea e inaugura la entonces llamada Casa-Museo del Greco.

Cronología Pulse para ampliar
Etapa cretense Dormición de la Virgen, 1565-1566. Catedral del Tránsito de la Virgen, Ermúpoli (Grecia) Pulse para ampliar Dormición de la Virgen, 1565-1566. Catedral del Tránsito de la Virgen, Ermúpoli (Grecia)
Etapa veneciana La Anunciación, 1576. Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid) Pulse para ampliar La Anunciación, 1576. Museo Thyssen-Bornemisza (Madrid)
Etapa romana Una fábula, 1580. Museo Nacional del Prado (Madrid) Pulse para ampliar Una fábula, 1580. Museo Nacional del Prado (Madrid)
Llegada a Toledo La Trinidad, 1577-1580. Museo Nacional del Prado (Madrid) Pulse para ampliar La Trinidad, 1577-1580. Museo Nacional del Prado (Madrid)
Etapa madurez Antonio de Covarrubias, 1595-1600. Museo del Greco (Toledo) Pulse para ampliar Antonio de Covarrubias, 1595-1600. Museo del Greco (Toledo)
Etapa final San Mateo, 1610-1614. Museo del Greco (Toledo) Pulse para ampliar San Mateo, 1610-1614. Museo del Greco (Toledo)
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