Las cuevas

Pozo de las cuevas

Las llamadas cuevas son una serie de galerías de ladrillo que se encontraban en el solar que adquirió el Marqués de la Vega Inclán para completar su proyecto de la Casa y Museo del Greco. Su interés histórico está en ser el único resto conservado del palacio que Samuel Leví, tesorero de Pedro I, se construyó a mediados del siglo XIV en la judería. Distribuidas en varias plantas, dos de ellas excavadas, estas galerías abovedadas pudieron constituir el sótano y semisótano del palacio.

En la axiometría de Arroyo Palomeque de 1720 aparece en esta zona un edificio de estilo palacial, cuya fachada parece corresponderse con las ruinas que a finales del siglo XIX artistas como Genaro Pérez Villaamil o Cecilio Pizarro y Librado plasman en sus obras. Estas ruinas parecen haberse desprendido en algún momento anterior a 1905, dejando a la vista la actual entrada a cuevas.

El resalte de este edificio palacial sobre el nivel del suelo dio al palacio más altura e hizo de él un referente visual de la judería y de la ciudad. Además, en él se instalaron una serie de almacenes y un baño ritual, excavado hoy en día.

Palacio y cuevas despertaron la imaginación popular desde el inicio de su construcción y hasta su ruina. La capacidad evocadora de sus subterráneos espacios hizo de las cuevas una referencia legendaria de distintas leyendas y relatos literarios de la ciudad de Toledo.

Aparte de las cuevas, la casa que se desarrolla alrededor del patio del Museo también es una casa histórica, seguramente del siglo XVI o XVII, que guarda el recuerdo de la antigua judería toledana. De esta casa histórica mantenemos las yeserías, artesonado y estructura general originales. Entre 1905 y 1910 el marqués de la Vega-Inclán y el arquitecto Eladio Laredo incluyen un zócalo de azulejos, dos columnas y dos pozos al patio original.

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