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Trabajos de consolidación del zócalo cerámico de la sala de la Biblioteca

Por Esther Gil Chao (conservadora-restauradora del Museo del Greco)

Publicado el 1 de agosto del 2020

Conoce los azulejos del Museo del Greco

El conjunto arquitectónico del Museo del Greco (declarado BIC en 1962), se levanta, como era habitual en las casas nobiliarias toledanas del s. XVI, con muros exteriores de fábrica tradicional de ladrillo y cajones de mampuesto. Aunque hoy se presentan desnudos, las restauraciones demuestran que en origen la mayor parte de las construcciones se cubrían con diferentes revestimientos con carácter decorativo y/o profiláctico. Los patios y muros interiores se ornamentan, siguiendo ese mismo modelo de casa toledana renacentista, con ricos programas cerámicos de azulejería decorativa en zócalos, rodapiés y suelos. Estos elementos se combinan en la actualidad con revestimientos a base de estuco liso en los paramentos interiores.

Los revestimientos cerámicos, de influencia islámica y muy arraigados en las formas constructivas históricas toledanas, cumplían, y aún cumplen, una doble función. Por un lado, tienen una evidente carga decorativa, aportando color, brillo y preciosismo a las construcciones sobrias de ladrillo y mampuesto, y por otro, la función de proteger suelos y muros en las zonas inferiores de arranque para contener la ascensión de las humedades freáticas, siempre presentes en una ciudad cuyo subsuelo es una auténtica galería de cuevas y antiguas canalizaciones y depósitos de agua (pozos, aljibes, fuentes…), que aún hoy en muchos casos, siguen activos.

Zona de actuación

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El zócalo que nos ocupa decora uno de los muros interiores de la sala conocida como la "Biblioteca del Marqués", concretamente, el muro medianero oeste, que encuentra el visitante a mano izquierda según accede a la sala.

Encontramos el mismo zócalo corrido decorando la sala contigua, conocida como Sala de San Bernardino, o Capilla. Está presente en todos los paramentos de ambas salas y alcanza una altura aproximada de unos 89 cm.

Localización en plano Localización en plano
Localización en sección Localización en sección

Descripción formal del zócalo

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Se compone de azulejos sevillanos del s. XX de formato cuadrado y de 19,5 x 19,5cm. Presentan decoración de gusto renacentista e inspiración textil a base de motivos vegetales de hojas doradas concéntricas y detalles en azul, dentro de patrones hexagonales que se suceden de forma concatenada recordando a los tejidos damasquinados.

Los paneles se enmarcan con cenefa perimetral de azulejos de menor tamaño y decoración figurada. De gusto también renacentista y tipo sevillano del s. XX, se combinan piezas cuadradas de 14 x 14 cm. con decoración de grutescos con azulejos de formato rectangular de 27,5 x 14cm., decorados con motivos de candelieri escoltados por figuras antropomorfas. Todo ello realizado en tonos ocres (miel) y azules, encintado al exterior con tira de azulejo de esmalte metálico verde de 3 cm.

Los azulejos se reciben con morteros bastardos de yeso, cal y arena silícea de diferentes granulometrías. En el caso del panel que nos ocupa, además, se encontraron morteros de reparación a base de cemento portland y resinas sintéticas, legado de una intervención anterior. El panel presentaba algunos azulejos mal colocados y que no seguían el patrón compositivo para que el que fueron diseñados los azulejos.

Como veremos en apartados posteriores, se decidió no reordenar las piezas porque esta actuación comprometía la integridad de los azulejos y excedía los límites de la intervención de urgencia prevista en la actualidad.

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Decoración de los azulejos Pulse para ampliar

Estado de conservación

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Estado de conservación Estado de conservación

El Museo del Greco se levanta sobre los restos del antiguo Palacio de Samuel Ha Leví, tesorero judío del rey Pedro I de Castilla, del que se conservan vestigios no visitables de lo que pudo ser un miqvé o baño judío, por lo que cabe pensar que existiría afluencia natural de agua para el suministro de esta construcción.

El complejo arquitectónico recreado por el Marqués de la Vega Inclán, se rodeó de espacios ajardinados y fuentes. Todo ello condiciona los niveles de humedad presentes en sus fábricas y hace que los parámetros de humedad y temperatura, tan determinantes en la conservación de los bienes culturales, fluctúen según la época del año e incluso, según las zonas en las que no encontremos dentro del complejo arquitectónico.

Cuando por diversos motivos, no se da un buen comportamiento hídrico de las fábricas, o se produce el embalsamiento de agua en los niveles de suelo, la humedad asciende por capilaridad a través de las fábricas, deteriorando los materiales constructivos, descomponiendo morteros y ladrillo y, en consecuencia, debilitando los materiales de revestimiento y provocando la aparición de daños de diferente naturaleza y alcance.

En nuestro caso, antiguas humedades procedentes del suelo y reparaciones anteriores realizadas con materiales inadecuados, habían generado la disgregación de los morteros de agarre de los azulejos.

Al otro lado de este paramento, en la sala de La Capilla, se encuentra un banco de fábrica de ladrillo adosado al muro, que hacía impracticable el acceso al panel de azulejo por el trasdós desde ese puntopara comprobar el origen del foco de humedad y atestiguar si estaba o no activo.

Los morteros de cemento aplicados en las reparaciones anteriores mencionadas, había acelerado el proceso de degradación de estos materiales debido al aporte de sales que generan la descomposición química de los materiales inorgánicos originales. Estos materiales cementicios además, transmiten tensiones mecánicas sobre las placas cerámicas, los morteros y las fábricas, debido a su excesiva dureza y baja permeabilidad.

El resultado de todo ello, era que el panel presentaba una fuerte abolsamiento central, estando las piezas centrales prácticamente desprendidas del soporte murario. Los morteros arenizados se habían acumulado en las zonas bajas de la zona de contacto entre azulejo y muro y estaban generando empujes mecánicos que hacían que los azulejos estuvieran cada vez más desprendidos y aumentara el riesgo de caída y fractura.

Los azulejos además, presentaban otros signos de deterioro que afectaban a su imagen estética, aunque no comprometen su conservación material, como la evidente pérdida de intensidad cromática de alguna de las piezas y pérdidas de material especialmente visibles en los bordes, suciedad superficial y adherencias de morteros de agarre en superficie.

Mapa de daños Pulse para ampliar Mapa de daños
Mapa de daños Pulse para ampliar Mapa de daños
Leyenda del mapa de daños Pulse para ampliar Leyenda del mapa de daños
Ejemplo de salpicaduras Pulse para ampliar Ejemplo de salpicaduras

Criterios de intervención

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Se siguió en todo momento, un criterio de mínima intervención, ajustando la actuación a la normativa nacional y local vigente en el tratamiento de bienes culturales y dentro del marco establecido por las principales instituciones españolas y europeas responsables de la salvaguarda de nuestro patrimonio histórico artístico.

Dentro de esta filosofía de máximo respeto a la obra, se priorizaron aquellas actuaciones conservadoras dirigidas a frenar el avance del deterioro identificado, limitando la actuación a la adopción de las medidas estrictamente necesarias para recuperar la estabilidad que el zócalo cerámico había perdido y evitar próximos daños que comprometieran su correcta conservación inmediata y futura.

También dentro de este marco metodológico, la actuación se ha basado en el conocimiento previo de la obra y su estado de conservación actual para determinar de forma específica la estrategia a seguir y los medios materiales y humanos necesarios para llevarla a cabo con mayor garantía de éxito, reversibilidad e inocuidad para el conjunto ornamental y los profesionales que han intervenido.

Se retiraron exclusivamente aquellos elementos que presentaban falta de adherencia y signos de desplazamiento que pudieran comprometer de forma clara su estabilidad o la de las piezas adyacentes. No así aquellos que presentaban un buen agarre, aunque su posición no fuera la adecuada, ya que las labores para su retirada conllevaban peligro para las piezas cerámicas.

Se decidió realizar una operación de arranque y traslado a soporte rígido inerte para evitar que en caso de que hubiera futuros problemas en el muro, éstos no volvieran a afectar a esta parte del revestimiento, ya tan castigado.

Tratamiento realizado

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Antes de proceder al desmontaje de la zona afectada, se documentó gráfica y fotográficamente la obra, atendiendo de manera especial al registro de su estado de conservación. Se buscaron referencias documentales para un mejor conocimiento del conjunto cerámico y se realizaron las cartografías descriptivas y de estado de conservación. Así mismo, se ha realizado el seguimiento fotográfico de todo el proceso y la redacción de memoria final de intervención.

Se numeraron las piezas que conformaban el panel y se determinó a priori, cuáles se iban a desmontar para elaborar la estrategia a seguir durante los trabajos y determinar la necesidad de aplicar medidas protectoras temporales.

Una vez revisadas las superficies y documentado el estado de conservación inicial, se procedió al arranque de la zona afectada, mediante desmontaje cuidadoso y manual de cada una de las piezas que presentaban deficiencias en su agarre al soporte murario.

Se realizó con ayuda de pequeño instrumental y apoyo de aspirador industrial para evitar la formación de polvo dada la presencia de colecciones en sala. Las piezas se fueron embalando para su traslado al taller de restauración. Posteriormente, se procedió al saneado de los restos de mortero en el muro y la inspección de las fábricas, buscando la posible fuente de humedad que había provocado los daños. El muro se encontraba seco y no se encontraron indicios de que continuara activo el foco de humedad.

En el taller se limpiaron los azulejos en el trasdós y se aplicó una capa fina de mortero de cal y arena como “capa de intervención” para facilitar la reversilidad futura del tratamiento.

Al mismo, tiempo, se eliminaron manualmente las adherencias sobre las superficies decorativas en medio acuoso para ablandar las incrustaciones, mediante aplicación controlada de humedad para su posterior retirada mecánica con pequeño instrumental, evitando así daños sobre las masas decorativas.

Tras los trabajos de limpieza y preparación de cada una de las piezas, se colocó el panel sintético anclado a la pared con conectores metálicos inoxidables. A continuación, se procedió a la recolocación de cada uno de los azulejos arrancados y se sellaron sus juntas.

Gracias a esta actuación de arranque y recolocación en el zócalo de la Biblioteca del Marqués, la obra recuperó su planitud y la estabilidad que garantiza su conservación, permitiendo así que podamos seguir disfrutando de uno de los muchos conjuntos cerámicos de azulejería decorativa con los que cuenta el Museo del Greco.

Desmontaje Pulse para ampliar Desmontaje
En el taller Pulse para ampliar En el taller
Limpieza y revés Pulse para ampliar Limpieza y revés
Colocación del panel Pulse para ampliar Colocación del panel
Antes de los trabajos Pulse para ampliar Antes de los trabajos
Final de los trabajos Pulse para ampliar Final de los trabajos
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