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Santo Tomás

Santo Tomás Pulse para ampliar Santo Tomás

El Greco (1541-1614)

Óleo sobre lienzo

Las imágenes aisladas de santo Tomás son infrecuentes. Cuando aparece, habitualmente lo hace llevando como atributo el cinturón de la Virgen que alude a la incredulidad del santo sobre la Resurrección de María, la escuadra alusivo a un palacio celestial que construye, y la lanza, que porta en este cuadro, referido a su martirio por parte de sacerdotes hindúes.

Aparece como un hombre joven barbado con cuello alargado y un rostro cargado de expresividad.

A lo largo del siglo XVI encontramos en Toledo interesantes representaciones pictóricas de los doce apóstoles. Estas creaciones se iniciaron con la predela del Retablo Mayor de la Iglesia de San Andrés, obra de Juan de Borgoña y Antonio de Comontes, en la que se representa a los apóstoles de medio cuerpo, en actitud de diálogo y situados sobre fondo dorado. En los años finales del Greco, el artista renovó el sentido de estas series hasta convertirlas en una producción novedosa que ya no estaba destinada a ocupar un lugar en los retablos. Concibió trece lienzos exentos con las imágenes de Cristo Salvador y los doce apóstoles, recortados sobre fondos neutros, dotados de monumental formal y de expresividad psicológica. Los apóstoles se cubren con túnica y manto y se acompañan de atributos identificativos de cada personaje. Además de esos atributos, el Greco concibió para cada apóstol unas combinaciones cromáticas para la vestimenta y una gestualidad propia que pasarían a convertirse en códigos de identificación de los personajes.

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