You are here:
  1. Portada
  2. MNAVirtual
  3. MURAL
  4. Introducción. Ahí pero ¿dónde?

Introducción. Ahí pero ¿dónde?

Museo Municipal

Ahí pero ¿dónde? Algo así pensamos quienes trabajamos en los museos –como el resto de la ciudadanía- la semana del 9 de marzo al confirmarse que la Covid-19 se extendía y que habría que establecer medidas de confinamiento que intentasen evitar que una gran parte de la población enfermase y, en el peor de los casos, falleciese. Llevábamos semanas oyendo hablar del coronavirus, su presencia era habitual en los medios de comunicación pero aun así el conocimiento sobre el virus era muy pequeño. Como minúscula y por ello imperceptible era su propia estructura molecular, lo que provocaba que nos tuviésemos que enfrentar con un enemigo invisible al cual era (y sigue siendo) muy difícil localizar en el espacio. Tampoco estaba (ni está) demasiado claro cuáles son las estrategias más adecuadas para defendernos de sus efectos.

El 12 de marzo llegó la orden para cerrar la mayoría de los espacios públicos, entre ellos los museos. Algunas instituciones que, como la nuestra, permanecían abiertas desde hace décadas dejaban de ser una referencia de encuentro entre la comunidad y su patrimonio para ser almacenes cuya misión pasaba a centrarse en salvaguardar sus colecciones hasta que se pudiese volver a la "vida normal" (aún no se había acuñado el término “nueva normalidad”). De ser un espacio cuyas principales actividades se basan en el contacto físico entre personas, objetos e ideas pasamos a ser "otra cosa", un lugar que precisaba redefinir sus formas de relación con la sociedad de forma improvisada y sobre la marcha.

Pero, en ese sentido, nos enfrentábamos a un reto que no era ni mucho menos un problema propio. Todas las personas nos veíamos en la tesitura de adatarnos en pocos días de ser extremadamente sociales, de vivir en una interconexión física y continua entre nosotros, de interactuar, tanto al aire libre como en nuestros lugares de trabajo o de ocio y educación, a confinarnos en nuestras viviendas (los que tuvieron la suerte de tenerla cuando, por culpa de la enfermedad, no se vieron obligados a recluirse en hospitales o residencias). Perdimos por completo la noción de cómo ser una sociedad, y tuvimos como única referencia el espacio en que nos tuvimos que recluir por motivos sanitarios.

En este contexto, con los eslabones de las redes físicas desligados, surgieron con fuerza otros, los digitales. La red de redes fue una herramienta imprescindible para seguir teniendo contacto con lo que pasaba ahí fuera, para poder mantener nuestras relaciones sociales, para trabajar, para entretenernos, para acompañarnos... Las pantallas de ordenador o de smartphone fueron, junto con los medios de comunicación "tradicionales", nuestro único hilo de conexión con una realidad que iba ofreciéndonos nuevas aristas cada día.

Una vez que el virus se pudo "controlar" y debido también a la necesidad de recuperar poco a poco la actividad normal por motivos económicos y sociales, fuimos volviendo a ocupar los espacios perdidos. En primer lugar, volvimos a las calles. La restricción de movimientos provocó que conociésemos mejor lo más cercano, nuestros barrios, que recorrimos esquina a esquina en esos paseos de "desconfinamiento". También surgió la necesidad de cierta actividad física tras el encierro, seguida de una pequeña "edad de oro" de las bicicletas. Esa vuelta, además, vino acompañada de objetos que hace unos meses eran desconocidos para la mayoría y hoy forman parte de nuestra cotidianeidad como ningún otro, como las mascarillas o los geles hidroalcohólicos.

Hace tan solo unas semanas, al levantarse la restricción de movimientos, pudimos movernos un poco más allá y reencontrarnos con nuestros seres más queridos dejando atrás esas "reuniones virtuales" tan de moda en este 2020. También nos fue posible abrir de nuevo los museos, volver a nuestra ocupación "habitual" si bien con unas reglas más estrictas para su visita, sin actividades y con una experiencia mucho menos "concurrida" que la de la etapa pre-covid.

No sabemos cuándo volveremos a esa normalidad "anterior". Ni siquiera si lo haremos, puesto que parte de las novedades, aun cuando se controle la pandemia, puede que hayan llegado para quedarse. Pero, hasta que ese momento llegue,os proponemos un primer paseo "virtual" desandando estos meses que ya hemos vivido y que sin duda marcarán en un futuro nuestros recuerdos.

Los materiales que hemos utilizado para montar este museo virtual son el fruto de la colaboración que nos habéis brindado precisamente mientras nos relacionábamos en ese espacio digital. Os hemos pedido de todo: vídeos explicándonos vuestros objetos más queridos, fotografías de vuestras ventanas y de vuestra vuelta a la vida urbana, selfies con mascarillas... También os hemos ofrecido bastantes cosas: actividades para hacer en casa, artículos y publicaciones especializadas para leer o contenido multimedia sobre nuestras colecciones. Gracias a esos intercambios tejimos una red que se refleja ahora aquí y que queremos que sólo sea el principio de una gran comunidad. Esperamos que os guste. ¡Y muchas gracias por habernos acompañado durante estos meses!

Subir

Esta web utiliza cookies propias para facilitar la navegación y cookies de terceros para obtener estadísticas de uso y satisfacción.

Puede obtener más información en el apartado "Cookies" de nuestro aviso legal.

AceptarRechazar