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Mar. Jávea

Mar. Jávea 1905

Óleo sobre cartón

19 x 24 cm

Nº in. 726

Durante su estancia en Jávea, en el verano de 1905, el descubrimiento de un mar distinto al que había conocido hasta entonces, con sus calas, sus rocas y sus aguas transparentes “de una limpieza y un verde brillante, puro, una esmeralda colosal” favorecieron sus investigaciones en torno al color, que lo llevarán a un refinamiento cromático y lumínico y marcarán un punto de inflexión en su representación del mar.

En Mar. Jávea, al centrarse únicamente en las aguas del mar y prescindir del horizonte, Sorolla se recrea en los diferentes tonos de color de las aguas que reverberan bajo la luz cambiante, creando una sinfonía de verdes y naranjas

En esta nota de color, al igual que en otros apuntes y obras de mayor formato como Nadadores. Jávea 1905 (nº inv. 719) o El bote blanco. Jávea (col.par), Sorolla utiliza colores intensos y yuxtapone colores complementarios, tal y como se hacía en el París de la época por los pintores que pintaban lo que veían y los protofauvistas. Según un crítico de la época, Sorolla “multiplica el número de los matices, así como el número de los contrastes audaces y logra preciosos acordes con azules y amarillos, violetas y cadmios, verdes y rojos (…)”

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