Ud está aquí:
  1. Portada
  2. Exposición
  3. Itinerarios sobre Sorolla
  4. Sorolla y la medicina

Volver

Sorolla y la medicina

A través de Una investigación

La pintura y la medicina pueden parecer a primera vista dos disciplinas opuestas, una basada en la inspiración y la otra en la razón, y sin embargo han confluido en múltiples ocasiones. Durante siglos la pintura ha sido uno de los pocos métodos visuales para registrar los acontecimientos e innovaciones que despertaban el interés de la sociedad. Además, especialmente en el siglo XVIII y XIX, estas representaciones en las que se ensalzaba la ciencia y sus avances tenían una simbología especial, reflejo del progreso constante de la sociedad. El siglo XIX es el siglo del desarrollo científico y múltiples obras se centran especialmente en la labor de los médicos y su trabajo como La clínica Gross (1875) de Thomas Eakins o El retrato de Louis Pasteur en el laboratorio (1885).

El pintor Joaquín Sorolla no era ajeno a este ambiente y en 1897 pinta el lienzo Una investigación, en el que un grupo de médicos se reúne en torno a la figura de su maestro, ocupado en preparar unas muestras para su posterior observación en el microscopio.

Tal como lo hiciera el pintor holandés Rembrandt en su Lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp (1632), el juego de luces creado por la lámpara Auer, único foco de la escena, que junto conlas actitudes de los discípulos con sus rostros llenos de curiosidad guían la mirada hacia las manos de una figura concentrada en su trabajo, la del doctor Luis Simarro Lacabra (1851-1921).

Cuadro "Una investigación" Pulse para ampliar “Una investigación”, 1897. Óleo sobre lienzo. Museo Sorolla, nº inv 417.
Detalle del cuadro "Una investigación" Pulse para ampliar Detalle de las manos en el cuadro "Una investigación"

Línea horizontal

LUIS SIMARRO LACABRA

Línea horizontal

Retrato del doctor Simarro Lacabra. Pulse para ampliar “El Doctor Simarro”, 1896. Óleo sobre lienzo. Colección Simarro. UCM

Este científico, de carácter polifacético, a pesar de haber dejado una escasa obra publicada, fue una figura destacada de la ciencia en la España de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Es considerado uno de los padres fundadores de la Neurología, la Neurohistología y la Psicología en España, formándose en el extranjero junto con los impulsores de estas disciplinas. En España se dedicó a la psiquiatría y a la investigación histológica, centrada en el estudio de los tejidos orgánicos de los seres vivos, para lo cual el microscopio es un elemento indispensable al igual que la preparación de las muestras, su corte en el micrótomo y su tinción para su observación. En relación a este último aspecto, conoció las nuevas técnicas de tinción desarrolladas por el médico italiano Golgi con cromato de plata, que permitía revelar la morfología de las neuronas. Este conocimiento lo compartió con el futuro premio Nobel, Santiago Ramón y Cajal, que le permitió realizar sus estudios sobre el sistema nervioso. El propio Simarro también ideó una técnica de tinción argéntica de las neurofibrillas, conocida como el método Simarro.

Cuando Sorolla lleva a cabo esta obra, el científico y él ya eran grandes amigos, unidos por su origen valenciano, una infancia marcada por la prematura muerte de sus padres y su interés por el arte. En efecto, el padre de Simarro fue un notable pintor y él, ahijado de Luis Madrazo, estaba dotado para el dibujo. También se relacionó con el medio artístico de la época como el pintor Aureliano de Beruete, Emilio Sala o el poeta Juan Ramón Jiménez, entre otros. A lo largo de su vida, el eminente doctor reunió un conjunto de obras de artistas de su época entre las que se encuentran obras de Sorolla como Yunta de bueyes o Niños leyendo, que se conservan actualmente en la Universidad Complutense (Campus de Somosaguas), en el legado Simarro.

Yunta de bueyes Pulse para ampliar “Yunta de bueyes”, ca.1903. Carboncillo y tiza sobre papel. Colección Simarro. UCM
Dos niños leyendo Pulse para ampliar "Niños leyendo", ca.1900. Acuarela sobre papel. Colección Simarro. UCM

La obra Una investigación es un tanto fruto de la casualidad. Sorolla, firme defensor de la pintura del natural, acudía todas las noches al laboratorio del doctor con el fin de retratarle en su laboratorio y tal y como lo expresa:

Bien sé yo que no es cosa frecuente esto de que el pintor vaya a casa de la persona a quien ha de retratar, mas yo tengo el estudio como pieza de respeto, de la cual hecho mano sólo en último e irremediable extremo. A ser posible, pinto las cosas donde están y las personas en su círculo, en su propia atmósfera, única manera de que al pintarlas salgan como son, con toda naturalidad, con toda intimidad, y no como en visita y en artificial ambiente.” [1]

El primer fruto de estas visitas es el retrato en solitario del científico, captado en un momento de trabajo, acompañado únicamente por su indispensable instrumento de trabajo, su microscopio, que también forma parte del Legado Simarro a la Universidad Complutense de Madrid, junto a libros, una caja de muestras. La luz se centra en la parte inferior del cuadro dejando el rostro del científico en claroscuro y el fondo de la estancia en penumbra, en la que se observan los reflejos de los frascos llenos de sustancias de variada coloración.

“El Doctor Simarro en el laboratorio”, 1897. Pulse para ampliar “El Doctor Simarro en el laboratorio”, 1897. Óleo sobre lienzo. Colección Simarro. UCM

No obstante, una vez terminado el retrato siguió acudiendo a la casa del doctor, como “espectador curioso a las investigaciones científicas a que el doctor se dedica con la entusiasta y asidua cooperación de sus colegas y discípulos” [1]. El resultado final de todas estas visitas al laboratorio del Dr Simarro es el cuadro Una investigación, de clara factura velazqueña, realizado por iniciática propia ante la fuerte impresión estética que le causó una de las sesiones “A quel grupo de cabezas inteligentes, ansiosas de saber, reunidas sobre el microscopio y heridas por la luz artificial, que iluminaba al propio tiempo todo un persona; yo, ajeno por mi parte a sus trabajos científicos, y solo preocupado de las líneas, luces y colores de sus rostros, y en general de sus figuras” [1]. En este caso, el doctor comparte la escena con su grupo de discípulos y, al contrario que en el retrato anterior, El Doctor Simarro en el laboratorio, ha dejado temporalmente a un lado el microscopio, para centrarse en la preparación de las muestras. En un primer plano, el pintor coloca elementos indispensables para esta tarea como un frasco de gran tamaño que contiene bicromato potásico, de un color rojo característico, producto básico para la tinción de la muestra desarrollada por el médico Golgi y un micrótomo Leitz, el mejor de su época, empleado para cortar las muestras a observar en el microscopio.

Detalle del grupo de científicos Pulse para ampliar Detalle del grupo de científicos en el cuadro "Una investigación".
Detalle de los botes del cuadro "Una investigación" Pulse para ampliar Detalle de los frascos en primer plano en el cuadro "Una investigación"
Detalle del microtomo Leitz Pulse para ampliar Detalle del microtomo Leitz en el cuadro "Un investigación"

La amistad entre el doctor Simarro y Sorolla duró toda su vida, tal y como demuestra la abundante correspondencia conservada en el Museo Sorolla. Aconsejó a la familia en temas de salud, especialmente cuando María contrajo hacia 1906 tuberculosis.

Fotografía antigua Pulse para ampliar "María convalesciente", 1907. Museo Sorolla, nº inv. 86177. De izquierda a derecha: Joaquín Sorolla de pie, Aureliano de Beruete sentando, María recostada sobre una cama improvisada y el doctor Simarro, también sentado en una silla de medio perfil.
Línea horizontal

OTROS POSIBLES CIENTÍFICOS EN EL CUADRO UNA INVESTIGACIÓN

Línea horizontal

No obstante, volviendo al cuadro Una investigación aparecen otros médicos, discípulos del propio Simarro, de los que no se conoce a ciencia cierta su identidad. Ya en su momento, ni el propio Sorolla ni entre los contemporáneos del pintor que se ocuparon de su obra, quedó constancia clara de quiénes eran esos discípulos o colegas. Su identificación tampoco resulta fácil, ya que en este supuesto retrato de grupo, el rostro de los asistentes queda semi oculto al girarse en dirección al doctor Simarro, ocultos por otros discípulos o desdibujados en la zona de penumbra.

Durante mucho tiempo se creyó que entre los discípulos podrían encontrarse brillantes doctores como Nicolás Achúcarro Lund (1880-1918), Pío del Río Ortega (1882-1945) o Gonzalo Rodríguez Lafora (1886-1971), figuras sobresalientes de la ciencia en España, con importantes investigaciones a nivel nacional e internacional.

Sin embargo, tal y como apunta el investigador José Javier Campos Bueno, el primero, en el momento de realizar Sorolla el cuadro, rondaba los 17 años de edad y se desplazó a Madrid para realizar sus estudios de medicina cuando el cuadro ya había sido expuesto. Los otros médicos que tradicionalmente se incluyen eran todavía más jóvenes que el doctor Achúcarro.

Este mismo investigador basándose en la época en la que se realiza la obra y los discípulos o colegas que frecuentaban el laboratorio del doctor Simarro, aventura otros posibles científicos como Juan Madinaveitia Ortiz y de Zárate, Miguel Gayarre y Espinel y Francisco Rodríguez de Sandoval. Estos tres trabajaron además junto a Simarro en la obra Vademecum (1898).

Línea horizontal

JUAN MADINAVEITIA Y ORTIZ ZÁRATE

Línea horizontal

Detalle del retrato de Juan Madinaveitia y Ortiz de Zárate Pulse para ampliar Detalle del “Retrato del Dr. D. Juan Madinaveitia”, ca.1907. Colección particular

Juan Madinaveitia Órtiz de Zárate (1861-1938) podría ser el representado al fondo del cuadro, con el rostro en sombra. Sus rasgos recuerdan a un lienzo que el propio Sorolla pintará años más tarde del médico. Colaboró frecuentemente con Simarro y fue probablemente uno de los habituales visitantes del laboratorio de Simarro, en Arco de Santa María en Madrid y con el que compartirá, años más tarde, laboratorio en los sótanos de sus domicilios adyacentes de General Oraá.

Madinaveitia es considerado el padre de la gastroenterología española al desarrollar una importante labor en el campo de las enfermedades del aparato digestivo. No obstante también destacó en su rigor científico a la hora de diagnosticar al paciente, especialmente en la España de mediados del siglo XIX en la que los enfermos apenas eran explorados o historiados y los diagnósticos médicos se basaban en gran medida en especulaciones. Madinaveitia por su parte los desnudaba y exploraba, haciendo una valoración de la enfermedad atendiendo a los síntomas. Su interés por comprender la enfermedad, mejorar el tratamiento y corregir sus errores le hizo realizar de forma sistemática las autopsias de los enfermos que había tratado y que habían fallecido. Con la ayuda del doctor Luis Simarro, montaba los tejidos de las autopsias para su estudio.

A parte de estos rasgos, destaca especialmente su labor pedagógica en la que inculcó a sus discípulos la importancia del método científico y la importancia del estudio de idiomas, consciente de que la ciencia moderna no estaba escrita en español. De la escuela de Madinaveitia salieron figuras destacadas dentro de la medicina de la época como Gregorio Marañón, Luis Urrutia y Guerezta o Teófilo Hernando Ortega.

Sorolla mantuvo una estrecha amistad con él, a quién visitó en numerosas ocasiones en su casa de San Sebastián donde el pintor llevó a cabo La siesta, 1911. De sus estancias, el Museo Sorolla conserva documentación fotográfica y correspondencia. El mismo médico atendió a María, la hija mayor del pintor cuando contrajo tuberculosis en 1906. También ayudó y recomendó especialistas adecuados a la familia Sorolla, por ejemplo en los problemas de rodilla que sufrió en un momento dado su hija pequeña Elena.

Detalle de la familia Sorolla Pulse para ampliar “La familia Sorolla en San Sebastián”, 1911. Anónimo. Museo Sorolla, nº inv 80303. El matrimonio y sus dos hijas posan en la finca del Doctor Madinaveitia en San Sebastián.
Sorolla acompañado del médico Juan Madinaveitia observando unos almiares. Pulse para ampliar “Sorolla en San Sebastián”, 1911 Anónimo. Museo Sorolla, nº inv 80678. Sorolla acompañado del médico Juan Madinaveitia observando unos almiares.
Línea horizontal

FRANCISCO RODRÍGUEZ DE SANDOVAL

Línea horizontal

Detalle “El doctor Francisco Rodríguez de Sandoval”, 1906. Pulse para ampliar Detalle “El doctor Francisco Rodríguez de Sandoval”, 1906. Museo Nacional del Prado.

Detrás de Madinaveitia podría situarse la figura del doctor Francisco Rodríguez de Sandoval, amigo del médico vasco, con el que colaboró frecuentemente, y de Simarro.

Formó parte de las amistades más íntimas del pintor valenciano, al que acompañó en varios viajes y que se convertiría en médico de la familia a partir de 1919. Será él el que atienda al pintor cuando sufra el ataque de hemiplejia que lo paralizó hasta el final de su vida.

Sorolla lo retrató en varias ocasiones, entre las cuáles podemos destacar el retrato que conserva el Museo del Prado El doctor Francisco Rodríguez de Sandoval, 1906, otro perteneciente a la Hispanic Society of America y varios estudios de 1918 y 1920.

Línea horizontal

MIGUEL GAYARRE Y ESPINAL

Línea horizontal

Otro de los participantes podría ser el Dr. Miguel Gayarre y Espinal (1866-1936) representado en bata clara a la derecha del cuadro.

Este científico del que se conocen pocos datos, formado con Simarro y Ramón y Cajal, es considerado pionero en la difusión del psicoanálisis en España y junto con Nicolás Achúcarro Lundt, uno de los médicos que más influyeron en Gonzalo Rodríguez Lafora y en la formación de la Escuela de Neuropsiquiatría anterior a la guerra civil. Toda su vida profesional transcurrió en Madrid, entre el Hospital Provincial, donde trabajaría junto a Madinaveitia, y en el manicomio de Ciempozuelos, del que llegaría a ser director.

Línea horizontal

ALEJANDRO SAN MARTÍN SATRÚSTEGUI

Línea horizontal

Finalmente, el personaje central de negro, de espaldas al espectador , podría tratarse, en base a fotografías de la época, del Dr Alejandro San Martín Satrústegui (1853-1908) con el que Simarro coincidió en el laboratorio de la calle Gorguera en 1885. Este médico realizó una importante labor pedagógica, en los laboratorios y en los quirófanos. Destacó especialmente en la cirujía vascular en cuya práctica incorporó la antisepsia (para eliminar microorganismos y bacterias) y la anestesia, promoviendo así una cirugía más restauradora que generara en los enfermos el menor sufrimiento posible.

Línea horizontal

OTROS MÉDICOS QUE PINTÓ SOROLLA

Línea horizontal

A lo largo de su vida, Sorolla fue una persona que se relacionó con un gran número de médicos por los problemas de salud que tanto él como algún miembro de su familia sufrieron pero también por sus contactos con la Institución Libre de Enseñanza, que buscaba modernizar la ciencia española para situarla al nivel de los países de su entorno y de la que todos los científicos que hemos mencionado formaron parte.

De estas relaciones, en muchos casos de amistad, quedan sus cuadros como el retrato del doctor Joaquín Decref Ruiz, introductor de la medicina rehabilitadora y de la Fisioterapia en España, el del doctor Amalio Gimeno o los úrologos Dominguez y Enrique Lluria Despau y Joaquín María Albarrán que trataron a Sorolla de sus problemas de próstata.

El primero realizó importantes aportaciones en la investigación de las enfermedades de las vías urinarias y su maestro, que puede considerarse uno de los fundadores de la urología en España, operó de la próstata a Sorolla en 1906, en Biarritz.

Detalle de “Retrato de Amalio Gimeno” Pulse para ampliar Detalle de “Retrato de Amalio Gimeno”, 1919. Museo de Bellas Artes Valencia
Detalle de “El doctor Joaquín Decref y Ruiz”, 1907. Museo Nacional del Prado. Pulse para ampliar Detalle de “El doctor Joaquín Decref y Ruiz”, 1907. Museo Nacional del Prado.

No podemos olvidar tampoco los retratos que realizó Sorolla para la Galería de Hombres Ilustres españoles para la Hispanic Society, en la que destacan los retratos de Santiago Ramón y Cajal y Gregorio Marañón y Pasadillo.

Detalle de “Santiago Ramon y Cajal”, 1906. Pulse para ampliar Detalle de “Santiago Ramon y Cajal”, 1906. Diputación General de Aragón.
Detalle de “El doctor Gregorio Marañon y Posadillo”, 1920 Pulse para ampliar Detalle de “El doctor Gregorio Marañon y Posadillo”, 1920. Hispanic Society of America.

Notas y bibliografía:

[1] PONS-SOROLLA, Blanca: Joaquín Sorolla. Vida y obra, Madrid, Fundación de Apoyo a la Historia del Arte Hispánico, 2001, p. 156.

CAMPOS BUENO, José Javier:"Art and Science in Sorolla's painting A Research in Dr. Simarro's Lab", Psychologia Latina, nº1, 2010, pp 9-26.

DÍEZ, José Luis; BARÓN, Javier (Eds): Joaquín Sorolla, 1863-1923 [cat. exp.], Madrid, Museo Nacional del Prado, 2009.

FONT DE MORA TURÓN, Alejandro; GARÍN LLOMBART, Felipe V.: Joaquín Sorolla y la medicina, Valencia, Consorcio de Museos de la Comunidat Valenciana, 2013.

PASCUAL GARCÍA, José Manuel: "Una investigación", Pieza del mes, marzo 2012.

Subir

Esta web utiliza cookies propias para facilitar la navegación y cookies de terceros para obtener estadísticas de uso y satisfacción.

Puede obtener más información en el apartado "Cookies" de nuestro aviso legal.

AceptarRechazar