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Dolores Aleu Riera

Cabecera destacado dedicado a Dolores Aleu Riera

La concesión del grado de doctor a María Isidra de Guzmán Nueva ventana en el siglo XVIII fue un hecho extraordinario, pero no supuso la apertura del mundo universitario a la mujer. Tendría que pasar un siglo para que la presencia de mujeres en las aulas universitarias fuese significativa. Nos queremos detener por ello en la trayectoria de María Dolores Aleu Riera Nueva ventana, que fue la primera doctora en Medicina en España, logrando tal grado en el año 1882 con una tesis titulada «De la necesidad de encaminar por nueva senda la educación higiénico-moral de la mujer» Nueva ventana.

El acceso femenino a las aulas universitarias fue un camino complicado que estuvo marcado, en muchos casos, por la perseverancia de algunas mujeres en su lucha constante contra las autoridades educativas y universitarias. Hay que señalar que ya la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857, más conocida como Ley Moyano Nueva ventana, señaló la obligatoriedad de abrir escuelas para niñas en pueblos de más de 500 habitantes. Unos años más tarde, la Institución Libre de Enseñanza (ILE) Nueva ventana, creada en 1876, abogó por la coeducación y la necesidad de avanzar en la educación de las niñas. Lo cierto es que estas propuestas surgían en un entorno ya sensibilizado y con figuras notables defendiendo en foros públicos la educación femenina como condición necesaria para el avance de la sociedad.

Emilia Pardo Bazán Nueva ventana fue una de las defensoras más vehementes de la educación femenina y dio ejemplo matriculando a su hija Blanca Nueva ventana en el Instituto Cardenal Cisneros Nueva ventana de la capital. Por otro lado, también podemos mencionar a Faustina Sáez de Melgar Nueva ventana, fundadora del primer liceo femenino de Madrid.

La Real Orden de 11 de junio de 1888 permitió a las mujeres ser admitidas en las aulas universitarias previa consulta con las autoridades superiores. Sin embargo, la Real Orden imponía unas condiciones a las alumnas que, claramente, eran mucho más desfavorables que las de sus compañeros varones. Podían matricularse pero no tenían garantizado el derecho de asistencia al aula y dependían de su capacidad autodidacta o de clases privadas para superar los exámenes, que sí eran libres. Esta normativa que constituía un avance, se había construido sobre una serie de peticiones a nivel particular por parte de ciertas alumnas y que habían sentado un precedente favorable para llegar a este punto.

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Es aquí donde nuestra protagonista cumplió un papel muy importante. María Dolores Aleu Nueva ventana se licenció en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona Nueva ventana con notas, en muchos casos brillantes. No fue la primera en transitar ese camino, ya que, una parte importante de las primeras universitarias españolas cursaron estudios de Medicina o Farmacia. Ambas disciplinas se consideraron adecuadas y aptas para las mujeres por su especial vinculación a una faceta, la de los cuidados, que parecía casar "con lo que se esperaba de ellas" en ese momento. El problema para estas licenciadas en Medicina estaba en continuar el itinerario académico hasta el siguiente grado: el doctorado, y sobre todo, el reconocimiento que éste les podía otorgar para el ejercicio de la profesión médica.

María Elena Maseras Nueva ventana, que también se había licenciado en Medicina trató, sin éxito, de lograr que las autoridades educativas, como la del Consejo de Instrucción Pública Nueva ventana, le reconociesen el derecho a examinarse tras concluir los estudios de doctorado. A pesar de sus reiteradas peticiones, Maseras abandonó el campo de la medicina y se centró en el de la Enseñanza.

Mejor suerte corrieron Dolores Aleu y Martina Castells Nueva ventana que, con pocos días de diferencia pudieron leer y defender sus tesis doctorales ante el preceptivo tribunal universitario. Aunque su lucha no dio resultados inmediatos, la Real Orden de 1888 abrió, con sus limitaciones, el mundo universitario a otras mujeres. La Real Orden de 8 de marzo de 1910 acabó con las limitaciones de la anterior de 1888 y suprimió las consultas previas a las autoridades que las mujeres debían hacer para poder matricularse y cursar los estudios universitarios.

Volviendo a nuestra protagonista, Dolores Aleu pudo desarrollar una carrera profesional ligada a sus estudios a través de su consultorio privado. El tema de su tesis impregnó su desempeño profesional e hizo, de la importancia de enseñar los beneficios de la higiene las mujeres, una causa en la que no le faltaron colaboradoras.

Es de destacar, en este sentido, la estrecha colaboración que tuvo con Esmeralda Cervantes Nueva ventana, famosa arpista y compositora cuyo verdadero nombre era Clotilde Cerdá Bosch, que se entregó a diversas causas filantrópicas. Así, fue la impulsora de la Academia para la Ilustración de la Mujer, contando con Dolores Aleu como docente en la misma.

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