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La Fiesta cívica del Árbol. Testimonios y protagonistas en el Archivo General de la Administración

Con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), el Archivo General de la Administración rescata la Fiesta del Árbol de entre sus fondos, un celebración cuyo objetivo era inculcar el respeto al Medio Ambiente con un fin patriótico y cívico, en la línea de los proyectos regeneracionistas de fines del siglo XIX y principios del XX. El desarrollo de esta festividad implicaba la participación de todos los sectores de la sociedad local entre los que destacaban los niños y las niñas como protagonistas.

El origen en España data de principios del siglo XIX. Villanueva de la Sierra (Cáceres) fue la primera localidad que celebró esta festividad, en 1805. No obstante, esta iniciativa a favor de la defensa de la naturaleza fue reconocida mediante el Real Decreto de 11 de marzo de 1904, pero no fue hasta el Real Decreto de 5 de enero de 1915 cuando adquirió carácter nacional y obligatorio para todos los municipios del país.

Los preparativos de la fiesta incluían en cada edicion la elección de invernaderos y tipos arbóreos y la selección de los terrenos de plantación. Estos últimos eran escogidos según las necesidades de la localidad, siendo frecuente la elección de montes comunales, parques, zonas ajardinadas o de paseo. Por el análisis de la documentación gráfica sabemos que para la Fiesta del Árbol de Valencia de 1933 se escogieron los árboles del invernadero local, que fueron plantados por las niñas del Asilo Municipal, mientras que, para la Fiesta del Árbol de Madrid de 1935, se eligió la Casa de Campo y los árboles preferidos fueron pinos.

AGA,33,F,00756,00039: Celebración de la Fiesta del Árbol en Valencia (marzo de 1933) Pulse para ampliar
AGA,Alfonso,002593: Celebración de la Fiesta del Árbol en Madrid (1935) Pulse para ampliar
AGA,Alfonso,025596: Celebración de la Fiesta del Árbol en Madrid (13 de abril de 1935) Pulse para ampliar

En otros lugares, la elección del tipo arbóreo se basaba en cuestiones como el rendimiento económico de las futuras plantaciones, tal y como aparece en alguna de memoria de ayuntamiento, como por ejemplo el de Santa María de Cayón (Cantabria, 1926-1927), donde se alude a la importancia de la Fiesta del Árbol como motor económico de la localidad con la plantación de árboles frutales, cuya propiedad sería del niño que lo plantase.

Los gastos derivados de la celebración de la Fiesta del Árbol debían consignarse en los documentos de gestión económica de los municipios. En la memoria del Ayuntamiento de Tauste (Zaragoza, 1925) encontramos, dentro de la partida de gastos generales, los derivados de la celebración, junto a seguros sociales, retiros obreros, alquiler de viviendas de los maestros, premios a los alumnos de las escuelas públicas, clases nocturnas, funciones y festejos e imprevistos, entre otros conceptos.

AGA,44,00093,001: Memoria del Ayuntamiento de Santa María de Cayón (Cantabria) de los años 1925-1927 Pulse para ampliar
AGA,44,00141,004: Memoria del Ayuntamiento de Tauste (Zaragoza) del año 1925 Pulse para ampliar

No siempre fue una fiesta de interés general. La falta de recursos destinados al evento a consecuencia de la desidia de las autoridades locales fue la queja principal entre el funcionariado local. Prueba de ello se localiza en la Memoria del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares (1930), donde el secretario exponía su malestar ante la soledad de la biblioteca municipal y la falta de interés por la Fiesta del Árbol:

AGA,44,02429,005: Memoria del Ayuntamiento de Azuqueca de Henares (Guadalajara) del año 1930, detalle del fol. 1v Pulse para ampliar

No hay que olvidar el contenido pedagógico de la celebración, donde los protagonistas eran los niños. A la par de la reglamentación de esta festividad surgió una literatura específica, a través de la cual se proponían actividades a desarrollar durante la celebración. El programa de la festividad contaba con un acto protocolario que se dividía en varias partes. En primer lugar, el alumnado de las diferentes escuelas se desplazaba al lugar seleccionado para la plantación. En ese desplazamiento a pie se cantaban canciones acompañados de la banda de música municipal. Después se procedía a la plantación de los árboles. Tras esto, intervenían las autoridades locales y, de nuevo, la banda de música. La Fiesta generalmente se prolongaba durante todo el día, de manera que, tras la plantación y los discursos oficiales, se realizaban representaciones teatrales por los niños que amenizaban la velada. Por último, se les ofrecía una merienda a los participantes a cargo del erario público.

Numerosos autores de la época escribieron sobre la Fiesta del Árbol, pero rescatamos la labor de Ezequiel Solana Ramírez (1863-1932). Pedagogo, maestro nacional, autor del opúsculo La Fiesta del Árbol (1915). El expediente personal conservado en el AGA aporta numerosa información sobre su figura, tal y como podemos leer en su hoja de servicios: destacan las numerosas publicaciones destinadas al público infantil, la creación de la Sociedad Infantil protectora de los Animales y de las Plantas (1883), los numerosos premios y distinciones conseguidos, así como las diez oposiciones aprobadas en diferentes procesos selectivos.

Portada interior del opúsculo "La Fiesta del Árbol", de Ezequiel Solana (s.f., pero ca. 1915)
AGA,21,06596,00856: Informe de censura para la publicación de "La Fiesta del Árbol" en 1940 Pulse para ampliar

Durante el franquismo, la Fiesta del Árbol fue cayendo en desuso, al menos hasta mediados de la década de 1960, fecha a partir de la cual se va retomando su práctica. Lo podemos observar en Tarragona, con la plantación de árboles en el Parque del Milagro por los niños y las niñas de los colegios de la ciudad, en 1966.

AGA,33,F,01113,00015: Celebración de la Fiesta del Árbol en Tarragona (diciembre de 1966)

No podemos finalizar sin mencionar la tarea realizada por el Cuerpo Nacional de Ingenieros de Montes encargados de implementar técnicas de reforestación por toda el área geográfica del país. De entre sus miembros destacamos la labor de Ricardo Codorníu y Stárico (1846-1923), ingeniero de montes e impulsor de la revista "España Forestal". En 1911 fundó la Sociedad Española de Amigos del Árbol, asociación que generalizó la celebración anual de la Fiesta del Árbol. En reconocimiento a su labor en la protección forestal e impulso de la Fiesta fue inaugurado en junio de 1926 un monumento en su honor en el madrileño Parque del Retiro, que todavía se conserva hoy, como afortunadamente también la actividad de reforestación por parte de nuestros escolares.

AGA,Alfonso,0030434: Inauguración del monumento a Ricardo Codorníu en el Parque del Retiro de Madrid el 21 de junio de 1926 Pulse para ampliar
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