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Creación y Espectáculo

Museo Nacional de Arte Romano. Boca de fuente (siglos I – III)

La capacidad de crear va intrínsecamente unida a la naturaleza del ser humano, independientemente de cuál sea su sexo. Sin embargo, en el mundo de la creación artística, bien pudiera parecer que las mujeres a lo largo de la historia no han desarrollado esa potencialidad.

Esta percepción viene dada sobre todo por la historiografía publicada a partir de la Revolución Industrial, en la que grandes artistas mujeres que en siglos anteriores habían sido reconocidas tanto por sus colegas masculinos como por sus mecenas y clientes, fueron despojadas de la memoria colectiva al ser omitidas de una producción intelectual generada mayoritariamente por varones. La propia presencia femenina en los ámbitos de élite cultural como las Academias, continúa, hoy en día, siendo minoritaria.

Se llegó a considerar que el acceso y la formación artística para la mujer no habían de pasar de ser un mero ornato o un conveniente pasatiempo. Tanto es así, que muchas tuvieron que ocultar su género tras seudónimos masculinos para que su producción pudiera ser publicada y tenida en cuenta por la crítica, otras cedieron sus derechos de autoría a sus maridos… La lista es larga.

En forma de musa o de espectadora, e incluso en los casos del supuesto protagonismo femenino en el mundo del espectáculo, el papel que la cultura occidental ha otorgado a la mujer es pasivo. Pensemos por ejemplo en la fiesta de los toros: las mujeres que han participado de forma activa en ella, o bien lo han hecho de manera anecdótica y no exenta de polémica, o su labor ha sido considerada como espectáculo cómico. En el cine clásico la mujer se cosifica, su presencia se justifica como espectáculo para el hombre. La mujer detrás de la cámara es un fenómeno reciente que aún lucha por no ser encasillado como “cine de mujeres”. Igual que en otras artes, en las que se intentan separar las producciones femeninas como fenómenos marginales. El mismo carácter anecdótico pervive en la actualidad en algunos deportes.

Así pues, las mujeres han sido las grandes ausentes en los ámbitos de la creación y el espectáculo. Algunas silenciadas, otras escondidas bajo falsas identidades o disfrazadas de hombre. Las más, con una falsa presencia en forma de musa o estrella, que las hizo enmudecer tras un velo de mitificación que transforma a la mujer real que hay bajo él en invisible.

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