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Marzo 2021: El polborista en su taller o tratado de fuegos de olor, de teatro, de placer y de guerra (1822)

El polborista: portada Pulse para ampliar

El polborista en su taller o tratado de fuegos de olor, de teatro, de placer y de guerra, o la Pirotecnia: obra escrita por el Maestro Mayor de las reales obras de fortificación de las plazas de Zarazoga y Tarragona fr. Joaquín del Niño Jesús, carmelita descalzo. En Torre del Carmen, año de 1822.

Joaquín Fandós Sierra

Este manuscrito es obra del carmelita descalzo Joaquín Fandós Sierra (1759-1830), quien firmó sus obras con su nombre de religión, Joaquín del Niño Jesús, y fue arquitecto, maestro de fortificaciones, y redactó múltiples proyectos y varios tratados prácticos de diversos temas. Como él mismo explica en la introducción de este manuscrito, a lo largo de su vida tuvo que adaptarse a muy diferentes circunstancias:

Muy bien sé que alguno de mis lectores dirá no ser de mi profesión un asunto tan árduo, pero yo prevenido le diré ser berdad y también le diré que como la rebolución de los tiempos y de las guerra de la España con la Francia, me obligó a mudar de condición logrando por esto el ser Maestro Mayor del Parque de Artilletos, a mandar 600 hombre de guerrilla por algunos meses y el en día Maestro Mayor de Obras de Fortificación de las plazas de Tarragona y Zaragoza por cuyo motivo varias veces me vi precisado a valerme de los fuegos ...

Se conservan varios manuscritos de los tratados prácticos de Joaquín Fandós, redactados con una letra clara y con láminas de ilustraciones muy elegantes, en las que se aprecia la habilidad en el dibujo propia de un arquitecto: Manual del molinero, Tratado instructivo y curioso de mecánica o maquinaria, Principios de Albañilería o Manual de aprendizes, Tratado de los Árboles, Combersaciones teórico-prácticas de las Fábricas de hidráulica, Factura de un templo. En estas obras se manifiesta la misma intención que expone en la introducción a El polborista en su taller:

La instrucción de la jubentud es la base principal en que estriba la prosperidad del Estado sea en qualquiera facultad, motibo que me ha parecido ser del caso el escribir este pequeño tratado.

E invita a sus lectores a continuar con el mismo propósito:

Si adquieren [sus lectores] con su estudio y práctica conocimientos superiores a los que presento, los publiquen y cumplan con el objeto principal que tiene el hombre puesto en sociedad de ser útil a su semejante.

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La Pirotecnia a finales del XVIII y principios del XIX

La pirotécnia, en un sentido amplio, tiene una presencia muy importante en la vida social de la época. Pocas décadas antes de El Polborista, otro autor en la obra Pirothecnia entretenida, curiosa y agradable de fuego recreativos (Madrid: Viuda de Ibarra, 1799) señalaba:

Doy en este tratado lo que he hallado disperso, procurando colocarlo en el mejor orden, no con otro fin que promover la diversión del público, diversión de las más inocentes, y que de largo tiempo se ha usado para manifestar el regocijo y alegría en alguna buena nueva o acontecimiento feliz ... con sólo este libro [nuestros polvoristas] podrán desempeñar el encargo de un príncipe con una función de pólvora de las más vistosas y lucidas, sin necesidad de que se comisionen de ello extrangeros.

Que los fuegos artificiales desempeñaban un papel imprescindible en las ocasiones señaladas de la época lo demuestran múltiples testimonios, como:

Breve descripción de los adornos y arcos triunfales que a expensas de la M.I. y coronada Villa de Madrid de los gremios mayores y otros individuos de ella se han erigido ... por invención y direccion del coronel D. Francisco Sabatini ... por los felices desposorios del Principe de Asturias N.S. con la serenisima Princesa de Parma. En Madrid: en la imprenta de D. Gabriel Ramírez ..., 1765.

Que incluye:

Explicación de lo que representan las tres máquinas de fuegos artificiales, que se han de incendiar en el parque de Palacio en las tres noches de los dias señalados para celebrar las bodas del Príncipe ... ideadas por D. Ventura Rodríguez ..., y sus fuentes.

Calidad irregular

La calidad final de estos efectos pirotécnicos en fiestas, iglesias o teatros, resultaba irregular. Como criticaba José Clavijo y Fajardo en El pensador (Madrid: Imprenta de Joachin Ibarra, 1762):

Nuestros Theatros tampoco pueden engañar al más rústico … quando se figuran relámpagos, el muchacho que quema la pez y las estopas está las más veces a la vista, ciencia y paciencia de todos, como si dixesse: No tengan Vms. Miedo, que todo es chanza. (Pensamiento III: p. 10)

Hasta el punto de que algunos autores lo incluyeron como parte de los males que afectaban al teatro, y así consta en “Poesia histriónica: Leyes y reglas theatrales, que han de observarse en las decoraciones, mutaciones y tramoyas de los dramas”, publicada en el Diario de Madrid los días 14 y 15 de enero de 1790:

El otro abuso en la decoración teatral, es el de iluminar demasiadamente las tramoyas ... Hay que figurar relámpagos, y llamas de infierno con pólvora, y pez molida, en comedias donde hay tempestades, o tienen papeles de demonios; porque todo esto es muy expuesto a incendios, mayormente siendo todo madera y lenzones pintados, cosas de suyo tan combustibles. Un coliseo lleno de gente y encendido es una verdadera catástrofe, más terrible y lastimosa sin comparación que quantas pueden representar fingidas de las tragedias.

El polborista Pulse para ampliar

Bandos oficiales

Era esperable que se produjeran incendios y problemas de orden público por el uso generalizado de estos fuegos. El autor de Pirothecnia entretenida incluye un epígrafe sobre los peligros y las precauciones que deben tenerse en cuenta. Desde el gobierno se redactaron múltiples normas para intentar controlarlo:

  • Bando de 1761-10-02

[Va]ndo, Manda el Rey Nuestro Señor, y en su Real Nombre los Alcaldes de su Real Casa, y Corte: que en observancia de los Autos Acordados, repetidas Reales Ordenes, y Vandos publicados por la Sala, que el ultimo fuè en ... mil setecientos cinquenta y siete, prohibiendo, bajo de graves, penas todos los Fuegos artificiales de Polvora, incluyendose los Coetes, que se llaman Voladores ... : desde oy ... no se fabriquen.

  • Bando, 1808-05-05

Manda el Rey ... y en su Real nombre los Alcaldes de su Real Casa y Corte, que para evitar los graves inconvenientes y lastimosas resultas ocasionadas del abuso de los fuegos artificiales que se disparan en la Corte y Ciudades del Reyno, de que han dimanado muchos incendios y otros males, se guarde y observe con todo rigor la prohibicion de la fábrica, venta y uso de fuegos.

Por otra parte, identíficada en buena medida con la artillería, la pirotecnia formaba parte de la formación militar:

Instruccion que el ... Duque de Osuna, coronel y director del Regimiento de Reales Guardias Españolas de Infanteria, manda se observe en él para el manejo del Arma, Evoluciones, Fuegos, y método de enseñanza, que ha de seguirse, con arreglo á la Ordenanza general. Madrid : por Joachin Ibarra ..., 1778.

Compendio de matematicas: dispuesto para las escuelas del Real Cuerpo de Artilleria de Marina baxo la direccion de Don Francisco Xavier Rovira ; Tomo sexto que comprende la pirotecnia, fortificación y minas. [Cadiz] : en la Imprenta de la Academia de Cavalleros Guardias-Marinas, 1791.

El uso bélico de estos fuegos, tanto en mano del ejército profesional como de guerrilleros, adquirió una gran vigencia poco después, durante la guerra con Francia, momento en el que Joaquín Fandós tuvo que utilizarlos, como cuenta en su obra.

El polborista en su taller

El manuscrito presenta factura muy similar a sus otros tratados conservados: manuscritos compuestos imitando la disposición de un libro impreso, tratando y disponiendo sus dibujos como si fueran láminas grabadas.

Esta obra va a tratar de forma muy clara y concisa los principales aspectos y aplicaciones de la pirotecnia, con un énfasis importante en los usos lúdicos y creativos ("Puédese con los fuegos imitar todo quanto la imbención humana pueda imaginar"):

Se pondrán por su orden los fuegos de olor para hacer uso de ellos en las iglesias, oratorios, salas, etc., tras éstos los de teatro o de iluminación, a quienes seguirán los de artificio o plaza, estableciendo sus piezas, y después los de guerras y por fin se tratará de algunas medicinas caseras propias para las quemaduras que se suelen ofrecer tratando con los fuegos.

  • El tratado se inicia con la relación de los principales ingredientes, su fabricación y las herramientas del oficio, con sus definiciones:

Petrolio [sic]: es un betumen liquido inflamable, de un olor fuerte, en el fuego olor fétido, este aceite mineral suele correr por las peñas en Sicilia, Italia y Francia.

  • A continuación, conforme a lo propuesto, desarrolla las diferentes recetas y aspectos de la pirotécnia. El concepto de "fuegos de olor" se refiere al uso aromático del incienso y humo en espacios cerrados ("los que servirán para parajes cerrados como iglesias, salas..."), y propone recetas para fabricar pastillas de incensarios, olor para velas o vasos de olor, seguidos de fuegos de iluminación, incluyendo la iluminación de fachadas.
  • Después aborda los fuegos de teatro para representar diferentes cosas, práctica que tanto criticaban algunos autores del XVIII: resuellos de dragón, erupción de un volcán, incendio y llamas ("para representar un incendio, purgatorio o infierno"), lluvia de fuego, rayos o exalaciones, dragones o monstruos.
  • En los fuegos de artificio y placer propone gran variedad de productos, con nombres muy sugerentes y diferentes modelos: "para berano", "para turbillinos", "composición chinesca", "composición de carretillas", "borrachuelos de estrella", "borrachuelos de danza", "nueces lucientes", "estrellas" "fuego de cabellera", "tronadores" ... Añade el "modo de establecer las piezas de artificio" refiriéndose a las posibilidades estéticas de su disposición: árboles de fuego, carretillas, soles artificiales "fijos y tornantes", "del gran sol llamado gloria", "fuego entrelazado", "nudo del amor", "parasol de fuego chinesco"...

Nuevo modelo de iuminación

Entre el resto de los productos, y como si fuera una lámina grabada, intercala el gráfico y las instrucciónes para la Iluminación de sala, iglesia teatro o calle por medio de gas, lo que ya nos acerca al nuevo modelo de iluminación que se extendía por Europa, como Joaquín Fandós añade:

En Londres se ylumina la ciudad por medio del gas, extraendole [sic] como aparece y conduciendole por tubos desde los gasómetros repartidos por departamentos.

El polborista Pulse para ampliar

Productos para el combate

Por fin, en "guerra en el taller" aborda una serie de productos para el combate, entre otros: balas de fuego para fusil, lanzafuegos (de los que señala "queman hasta dentro del agua"), espoletas, balas de mano ... Se centra en su fabricación más que en su aplicación, en pocos casos entra en ese aspecto: cuerda mecha ("el objeto de ésta es el tener fuego siempre vivo para el uso de la artillería"), tinieblas artificiales ("el objeto de estas es el ocultar al enemigo los trabajos").

Los peligros de la pirotecnia

Sólo en la última página menciona las quemaduras (y únicamente las quemaduras), ni siquiera por ser uno de los peligros de la pirotécnica sino como faceta del oficio: "Con lo hasta aquí dicho de toda clase de fuegos, me parece que qualquiera aficionado, profesor, podrá tener a mano quanto necesite, y como hay un adagio que dize: el que anda en el fuego se quema, me ha parecido que será muy del caso el poner por final de este cuadernito unas recetas o composición para el alivio de las quemaduras", enumerando seis remedios mínimos (como "agua de plantaina y azeite de nuezes partes iguales bien batido") con los cuales:"lo quemado se moja con cualquiera y se cubre".

Los peligros de la fabricación, manipulación y exhibición de los fuegos artificiales quedan reducidos a esta página que parece más acorde a un libro de cocina que a uno de pirotécnia, con el mismo tono y cercanía que se aprecia en toda la obra.

Por lo demás, y gracias a esto, se trata de un texto muy ameno que permite acercarse de otra forma a la experiencia, incluso al olor y al humo, de las iglesias, teatros, fiestas y, desde luego, de la guerra a principios del XIX.

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