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Tigua: arte desde el centro del mundo

Tigua. Arte desde el centro del mundo
  • Del 1 de octubre de 2015 al 21 de febrero de 2016
  • Museo Nacional de Antropología y Embajada de Ecuador en España

El arte de Tigua surge en la década de 1970, en las comunidades kichwa de la región de Tigua, en la provincia ecuatoriana de Cotopaxi, muy cerca de la línea del Ecuador y en una de las regiones habitadas más elevadas del mundo.

Olga Fisch, coleccionista y marchante húngara, al admirar las pinturas que decoraban los tambores empleados por estas comunidades en la fiesta del Corpus Christi, propone a los futuros pintores emplear los mismos motivos en un nuevo formato: la pintura de caballete. El material utilizado seguía siendo el mismo, ya que la piel de borrego de los tambores se empleó como soporte en los cuadros.

Los temas representados con mayor frecuencia son las fiestas religiosas, las actividades cotidianas tradicionales y el ciclo vital, pero también encontramos temáticas más reivindicativas, como los levantamientos indígenas. En definitiva, son obras en las que aparecen reflejadas la cultura y cosmovisión kichwas, y su tradicional modo de vida.

Pero el tema estrella de la pintura Tigua son las fiestas religiosas, especialmente la del Corpus Christi. Esta fiesta se encuentra en el origen del arte Tigua, con las decoraciones pintadas de los tambores.

Se celebra normalmente en el mes de junio, ya que depende de la fecha de Semana Santa, tiene lugar 60 días después del Domingo de Resurrección. Los personajes principales de las fiestas del Corpus son los danzantes, ataviados con unos espectaculares trajes y tocados, que danzan al ritmo que le marcan el tambor y el pingullo, un tipo de flauta. Al igual que otras fiestas como San Juan, Corpus Christi coincide aproximadamente con el solsticio de verano, con las fiestas de la cosecha prehispánicas y el Inti Raymi, la Fiesta del Sol de los incas. Y es que para poder seguir practicando su religión los pueblos originarios andinos fundieron los ritos prehispánicos con las fiestas católicas, siendo por tanto las fiestas una forma de resistencia indígena que sirve para reforzar la identidad cultural.

Son características del arte de Tigua las escenas corales, con multitud de personajes inmersos en el paisaje andino de la provincia de Cotopaxi, así como el empleo de colores intensos y brillantes. Al principio, utilizaron como pintura las mismas anilinas que empleaban en el teñido de la lana, pero pronto comenzaron a utilizar esmaltes y pintura acrílica.

Los precursores del arte de Tigua fueron los hermanos Alberto y Julio Toaquiza. Ellos enseñaron las técnicas de la pintura de caballete a otros miembros de su familia y de su comunidad. Posteriormente la actividad pictórica se extendió a otras comunidades de la zona. La familia Toaquiza ha sido la más influyente en el desarrollo de esta forma de expresión artística. Su continua experimentación ha llevado a innovaciones en cuanto a materiales, técnica, temas y composición de las obras. Alfredo Toaquiza, uno de los hijos de Julio, es hoy día el pintor más reconocido. Alfonso Toaquiza, hermano de Alfredo, es el autor e ilustrador del libro Kuntur kuyashkamanta. El cóndor enamorado y el ilustrador de Tsitsanu.

Tigua. Arte desde el centro del mundo
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