La UNESCO ha otorgado al proyecto de investigación arqueológica Nuestra Señora de las Mercedes el distintivo 'best practice' o 'mejor práctica', que reconoce las iniciativas emprendidas por los países miembros para promover la protección, difusión y sensibilización en el ámbito del patrimonio cultural subacuático.
La recuperación de los materiales procedentes de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes expoliados constituye el primer caso en el que un tribunal falla a favor de un Estado que reclama la protección de su patrimonuio cultural subacuático contra una empresa cazatesoros. En este proceso, que tuvo lugar entre 2007 y 2012, fue clave la participación de diferentes instituciones, coordinadas por el Ministerio de Cultura y Deporte, que hicieron posible la devolución de las 14 toneladas de carga expoliadas por la empresa Odyssey. Tras la devolución, los materiales arqueológicos se difundieron a la sociedad en la exposición itinerante 'El último viaje de la fragata Mercedes'. Además, en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática.ARQVA se incorporaron dos vitrinas en la exposición permanente donde se exhiben los bienes culturales de la fragata.
Una vez recuperado jurídicamente el material expoliado del pecio, el Museo Nacional de Arqueología Subacuática llevó a cabo una recuperación científica del mismo, mediante tres campañas arqueológicas en el pecio de Nuestra Señora de las Mercedes en 2015, 2016 y 2017 con la colaboración del Instituto Español de Oceanografía y de la Armada. Estas campañas han marcado varios hitos en la historia de la arqueología subacuática, tanto por la profundidad (a más de 1.100 m) a la que se han realizado las excavaciones como por su meticulosidad científica. Los trabajos permitieron la extracción tanto de pequeños objetos tales como tenedores o cucharas como de dos grandes culebrinas del siglo XVI de unas 3 toneladas de peso. Algunos de los objetos recuperados se expusieron en una muestra temporal que tuvo lugar en el otoño de 2018 bajo el título Ciencia frente a expolio.
La expedición, organizada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el Instituto Español de Oceanografía (IEO) -organismos dependientes del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad- y la Armada española, ha permitido recuperar también otras piezas de excepcional interés documental, como un grifo en bronce, una plancha de cobre perforada a modo de respiradero y tres roldanas de bronce con restos de madera por analizar.
Toda la operación de extracción de las piezas se ha realizado siguiendo el criterio de su singularidad, así como de la información que puedan aportar sobre la vida a bordo de la fragata. En el caso de las dos culebrinas aparecen expresamente citadas en el manifiesto del cargo de la fragata Mercedes en el Archivo General de Indias (Sevilla).
La campaña arqueológica ha cumplido a su vez el objetivo de ampliar el conocimiento del pecio, principalmente del estado de conservación de los materiales y su evolución; registrar la dispersión de los restos de la fragata, continuar el posicionamiento de todos los restos arqueológicos y avanzar en la interpretación y análisis del barco.
En ese sentido, se han realizado prospecciones de extensas áreas al este y el noroeste del pecio, con un sonar de barrido lateral, y se han llevado a cabo estudios de batimetría y perforación de fondos, permitiendo completar la cartografía de la zona del yacimiento.
Para la recuperación de las culebrinas y las demás piezas, se ha utilizado el vehículo submarino no tripulado ROV LIROPUS, del Instituto Español de Oceanografía, instalado en el Buque de investigación oceanográfico ‘Sarmiento de Gamboa’ gestionado por el CSIC a través de la Unidad de Tecnología Marina (UTM). Además del gran peso de las culebrinas de bronce, de aproximadamente 2 toneladas cada una, el otro gran reto al que se han enfrentado ha sido las dimensiones de los cañones.
Se había preparado previamente la maniobra de recuperación seleccionando cabos de materiales sintéticos de poco peso y muy alta resistencia mecánica a la tracción, que pudieran ser lazados a ambos extremos de las culebrinas haciendo posible su izado a superficie. Al estar el fondo compuesto por sedimentos arcillosos muy plásticos, hicieron más complicada la recuperación debido al esfuerzo adicional necesario para despegar las culebrinas del fondo.
También se había diseñado y adaptado en uno de los brazos de titanio del vehículo submarino no tripulado ROV LIROPUS una lanza de bombeo de agua, destinada limpiar y preparar la maniobra de recuperación sin daños para las culebrinas ni impacto en el medioambiente.
De las dos voluminosas culebrinas renacentistas recuperadas se conoce la siguiente información:
Santa Bárbara. Data de 1.586. Realizada en bronce, mide 4,30 metros y pesa 2 toneladas aproximadamente.Fue encargada en 1.586 por Fernando de Torres y Portugal, conde de Villar Don Pardo y virrey del Perú entre 1.585 y 1.589. El palacio de este virrey se conserva en la ciudad de Jaén convertido en 1986-88 en Museo de Artes y Costumbres Populares. Se trata de una pieza excepcional que, además, documenta un virrey que es muy poco conocido y que tras su mandato fue objeto de injustas campañas de calumnias por la Inquisición, a la que se había enfrentado. Presenta numerosos campos decorativos en relieve formados por cenefas mitológicas dedicadas a la Abundancia, cuartel con el encargo del conde del Villar, escudo de Castilla y León, el nombre del cañón: Santa Bárbara, y el nombre del artesano que lo fundió: Bernardino de Tejeda. Tiene dos asas de delfines que se repiten en la culata del cañón.Salto de línea Santa Rufina. Data de 1.601. Realizada en bronce, mide 3,80 metros y pesa algo más de 2 toneladas aproximadamente.Fue encargada por Luis de Velasco y Castilla, virrey de Nueva España (México) y, desde 1.595 hasta 1.603, del Perú. En ambos cargos se ocupó en mejorar las condiciones de vida de los indígenas. Presenta varios campos decorativos en relieve, cuartel con el blasón familiar de Luis de Velasco, escudo de Castilla y León, y el nombre del cañón: Santa Rufina, y el nombre del mismo fundidor: Bernardino de Tejeda.Salto de línea Todos estos datos hacen de ambas piezas un documento histórico de primera fila para conocer mejor la historia de los grandes fundidores españoles del s. XVI.
Esta expedición se ha ceñido a los parámetros de la Convención Internacional de Patrimonio Subacuático de la UNESCO, basándose en la cooperación institucional a nivel nacional e internacional.
Cabe señalar que técnicos de los Ministerios de Cultura de Portugal y de México han participado como observadores en la misma, ya que para España constituye un caso de buenas prácticas la colaboración internacional en materia de protección del patrimonio subacuático.
El éxito de las tres expediciones de 2015, 2016 y 2017 es una buena muestra de la capacidad de España a nivel científico y tecnológico en la protección del patrimonio subacuático, incluso en los ámbitos marinos más complejos. Hasta la fecha ningún país había conseguido realizar una excavación arqueológica sistemática en un pecio por debajo de los 100 metros de profundidad, ni se había conseguido extraer piezas ni tan pesadas y voluminosas, ni tan pequeñas. En ambos casos, con una tecnología y metodología sumamente cuidadosas con el Patrimonio.
En otro orden de cosas, la excavación ha supuesto, además, un aviso muy serio a las grandes compañías de cazatesoros que hasta ahora habían detentado en exclusiva el trabajo en pecios hundidos en altas profundidades, basándose en su alta capacidad tecnológica.
Ya han empezado los trabajos de limpieza, desalinización, conservación y estudios de los restos recuperados. Está previsto que todas las piezas, junto con las extraídas en las expediciones realizadas en 2015 y 2016 al yacimiento del pecio de Las Mercedes, sean incorporadas en un plazo aproximado de 2 años a la exposición permanente del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (ARQUA) en Cartagena.
Organizada nuevamente por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en colaboración con el Instituto Español de Oceanografía y la Armada española.
En esta ocasión se recuperaron 34 objetos, entre los cuales figuran: dos candeleros, ocho platos, una gran fuente, varios tenedores y cucharas, todos de plata, un almirez de oro, que complementa la maja extraída en la campaña del año anterior y varios conjuntos de unas pocas monedas.
Todos estos elementos se encuentran detallados en los Manifiestos de Carga de la fragata que se conservan en Archivo General de Indias en Sevilla, por lo que se refrenda una vez más su pertenencia a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. Se han extraído con las máximas medidas de seguridad y han sido trasladados al Museo Nacional de Arqueología Subacuática para iniciar el proceso de consolidación y restauración, según cada caso.
Los objetivos de este nuevo proyecto, entre otros, fueron documentar el estado actual de los restos del pecio y las condiciones en las que se encuentra toda la extensión del sitio arqueológico; posicionar todos los restos que se encuentren; limpiar aquellas partes del pecio que resulten de mayor interés científico para ampliar el conocimiento del mismo y documentar en lo posible las operaciones que pudieran haber sido realizadas por el expolio de la empresa Odyssey, distinguiéndolas del fenómeno del hundimiento de la fragata en 1804.
La expedición científica al pecio Nuestra Señora de Las Mercedes, fue organizada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en colaboración con el Instituto Español de Oceanografía y la Armada española.
Constituye la primera excavación subacuática a más de mil cien metros de profundidad realizada por un Estado miembro de la Unión Europea. Se trata, además, del primer descenso realizado por nuestro país para conocer la situación en la que se encuentra el pecio, tras ganar el litigio judicial desarrollado ante el expolio realizado por la empresa cazatesoros Odyssey.
Tras los trabajos preparatorios previos, el 14 de agosto de 2015, el buque Ángeles Alvariño partió del puerto de Vigo. Hizo parada en Rota (Cádiz) para recoger al resto del equipo de científicos y técnicos que realizaron esta campaña arqueológica pionera para nuestro país. El equipo, dirigido por el director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, Iván Negueruela, se integró por personal de este Museo, del Instituto Español de Oceanografía, del Museo Naval de la Armada Española, expertos en el manejo del R.O.V. (Remote Operated Vehicle), así como por un equipo de filmación, que elaborará un documental para difundir la investigación.
A lo largo de la semana que duró la campaña, se realizó un mapa oceanográfico (‘batimétrico’) con el que se pudieron medir las variables que pudieran afectar a la conservación del pecio: salinidad, corrientes, alteraciones de carácter natural, tanto biológico como geológico, entre otras. También se configuró un mapa arqueológico de la fragata y de su cargamento, en el que midió, localizó y posicionaron un gran número de materiales, también se clasificaron visualmente elementos según el tipo de material y estado de conservación, y se identificaron zonas de control.
En el marco de estos estudios se extrajeron un total de 12 objetos metálicos, elegidos por estar en riesgo de desaparición, bien por su fragilidad, bien por su ubicación, así como por permitir documentar aspectos de la vida a bordo de la fragata, que enriquecen el conocimiento actual de la misma. Entre estos bienes se encuentran: un cañón pedrero de bronce de 80 centímetros; una maja de almirez de oro; una palmatoria de plata; tres cucharas, un tenedor y tres platos, todos ellos de plata.
La excavación subacuática se ha realizado a una profundidad de 1.130 metros. A pesar de ello, el sistema que se ha utilizado para la retirada de los depósitos de tierra no difiere en cuanto a su precisión y fiabilidad del utilizado habitualmente en la arqueología terrestre.
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Guardianes del Patrimonio: Operación Oddysey
Aquí podréis ver el trailer del programa Operación Odyssey, de la serie Guardianes del Patrimonio, que se emitirá el próximo sábado, 21 de marzo, a las 19.00 horas en la 2.Salto de línea