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Jardín del Museo Sorolla

Ilustración infantil de Eva Arango

A Joaquín Sorolla le encantaba pintar la naturaleza, por eso, cuando mandó construir su casa, dibujó cómo quería que fuese su propio jardín y le pidió a su arquitecto que lo hiciera realidad, ¡hoy vamos a hablar del jardín que se inventó Sorolla para su casa! Acompañanos hasta el final y encuentra actividades para divertirte con la pintura y el dibujo.

Como han pasado más de cien años, algunos árboles han muerto y se han sustituido por otros, igual que los setos y los arbustos, para que podamos verlo como lo veía la familia. ¿Y las flores?, ¿crees que habrán resistido tanto tiempo? Sorolla eligió flores tradicionales, comunes en muchos de los jardines que conocía, y que eran normales en los jardines españoles: rosas, sobre todo, y adelfas (típicas de Valencia), geranios, lilas, alhelíes, lirios y jazmines. Pero, como cuando la familia Sorolla plantó esas flores no había edificios tan altos junto a su casa y los árboles eran pequeños todavía, las flores recibían mucha más luz y crecían tranquilamente.

El rosal amarillo Pulse para ampliar Rosal de la Casa Sorolla, 1918-1919. Joaquín Sorolla Bastida. Museo Sorolla, inv 1240.
Maceta Pulse para ampliar Detalle del jardín de la Casa Sorolla, 1918-1919. Joaquín Sorolla Bastida. Museo Sorolla, inv 1239

Sorolla viajó por toda España y encontró muchas ideas para el diseño del jardín de su casa, un espacio para pintar al aire libre, pero también para su mujer y su hija mayor María, delicadas de salud. Para este jardín decidió hacer 3 pequeños jardines, cada uno con elementos característicos.

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PRIMER JARDÍN

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Tiene la disposición típica de un jardín español, con una fuente de la que salen cuatro caminos y Sorolla se fijó en los jardines que había visto en el Alcázar de Sevilla para diseñarlo, por eso pidió que los azulejos que decoran el banco que hizo construir aquí fueran de esta ciudad. Gracias a ellos, el jardín siempre estaba lleno de color, tanto en verano como en invierno y le animaron a pintarlo en varias ocasiones.

La primera fuente que ocupó este jardín la realizó su amigo y escultor Mariano Benlliure; Sorolla mando desmontarla y que la taza redonda se colocara en el estanque del tercer Jardín.

El primer jardín de la Casa Sorolla Pulse para ampliar Jardín de la Casa Sorolla, 1918-1919. Joaquín Sorolla Bastida. Museo Sorolla, inv 1232.
Detalle de la Fuente del primer jardín Pulse para ampliar Fuente y rosal de la Casa Sorolla, 1918-1919. Joaquín Sorolla y Bastida. Museo Sorolla, inv1241

¿En qué momento del día crees que Sorolla pudo pintar estos cuadros? ¡Hay muchísima luz! y podemos ver también las sombras, ¿crees que si hubiera elegido pintar al amanecer o en un día nublado lo veríamos igual? Seguro que no, por eso la luz es tan importante.

Además de servirle para pintar, los jardines cumplían otra misión ¡recibir a su elegante clientela antes de entrar en el taller! y también a los amigos para hablar, tomar el té al sol o bajo el pórtico del primer jardín o a la fresca sombra de la pérgola en verano.

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SEGUNDO JARDÍN

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Cuadro del segundo jardín Jardín de la Casa Sorolla, 1918-1919. Joaquín Sorolla Bastida. Museo Sorolla, inv 1235

Del segundo jardín todavía se conservan muchos planos en los archivos del museo, ¡tenemos mucha suerte! Para este lugar se acordó de sus viajes a Granada, ¿tú has estado alguna vez?, ¿qué visitaste? Uno de los sitios más importantes de la ciudad es la Alhambra y Sorolla se inspiró especialmente en uno de sus jardines: el del Generalife, por su belleza, lo sonidos del agua de las fuentes y los aromas de las flores y árboles. por eso hizo que varias de las plantas destinadas aquí se las enviaran desde Granada.

Tiene un canal con agua decorado con azulejos que se ven por todo el jardín. También trajo para decorar su jardín objetos de Granada, como el pilar granadino que podéis ver abajo.

Pequeño canal de agua Pulse para ampliar Canal de agua del segundo jardín. Fotografía de Lluis Casals
Pilar granadino Pulse para ampliar Pilar granadino del segundo jardín de la Casa Sorolla. Fotografía de Lluis Casals

En este jardín también podréis encontrar algunas esculturas semiescondidas entre los arbustos y las plantas del jardín, como personajes mitológicos y músicos. Búscalos a todos mientrás te paseas por él. Pero sobre todo lo que más llama la atención es la gran escultura del togado, una escultura blanquecina, a la que le falta la cabeza y los brazos, muy antigua, de época romana.

esculturas en el jardín Pulse para ampliar Jardín de la Casa Sorolla, 1918-1919. Joaquín Sorolla Bastida. Museo Sorolla, inv 1237.
esculturas semiescondidas Pulse para ampliar Jardín de la Casa Sorolla, 1918-1919. Joaquín Sorolla Bastida. Museo Sorolla, inv 1268
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TERCER JARDÍN

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Fotografía del tercer jardín Tercer jardín. Fotografía de Lluis Casals

Su rasgo principal es un estanque lleno de agua con la que Sorolla quería que se multiplicara la luz gracias a sus reflejos. A Sorolla le encantaba estudiar en sus pinturas cómo representar los reflejos de la luz en el agua, como cuando pintaba el mar en sus cuadros.

Justo detrás del estanque hay una escultura (llamada “Confidencias”) y de fondo se ve galería en rotonda que sale del edificio, ¡Sorolla quería unir su casa familiar con la naturaleza!

Escultura de las confidencias Pulse para ampliar Jardín de la Casa Sorolla, 1918-1919. Joaquín Sorolla Bastida. Museo Sorolla, inv 1255.
Estanque Pulse para ampliar Balsa del jardín de la Casa de Sorolla,1918. Joaquín Sorolla Bastida, inv 1143

En este jardín está la pérgola, que se convirtió en un lugar de reunión y así la vemos en sus cuadros, con sus mesas y sillas de mimbre blanco. ¿Has estado alguna vez en el museo? Te proponemos que vengas a conocerlo y te animes a pasar un rato en la pérgola para que compruebes lo agradable que es.

El tercer jardín tiene cerámicas blancas y azules y, alrededor del estanque, se plantaron lirios blancos y morados, rododendros, hortensias y azaleas, mientras que, en un lateral, había alhelíes rosados que Sorolla pintó varias veces.

Pérgola de la casa Sorolla Pulse para ampliar Pérgola de la Casa-Museo Sorolla. Fotografía de Lluis Casals
Clotilde en el jardín Pulse para ampliar Clotilde en el jardín, 1919-1920. Joaquín Sorolla Bastida. Museo Sorolla, inv 1271

Como ya habrás visto, Sorolla pintó en muchos de sus cuadros el jardín que el mismo diseñó. También lo utilizó para retratar a sus amigos y a su mujer, Clotilde.

Pero no hemos terminado aquí con los jardines de esta casa-museo. Dentro del Museo también podrás encontrar un prqueño jardín interior en el patio andaluz. También en las salas del Museo podrás encontrar diferentes jardines que pintó a lo largo de su vida, de su propia casa, pero también de otros lugares como los jardines de La Granja (Segovia) o del Álcazar de Sevilla. ¡Encuéntralos todos!

Patio andaluz Pulse para ampliar El Patio Andaluz de la Casa Sorolla, 1918-1919. Joaquín Sorolla Bastida. Museo Sorolla, inv 1242

AHORA TE TOCA A TI

¿Te ha gustado descubrir el jardín de la casa de Sorolla? ¡Ahora te toca a ti! Pincha aquí o en la imagen y descubre esta actividad para que disfrutes pintando o dibujando desde casa.

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