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Traje de danzante

Garcillán, comarca de Cuéllar (Segovia), ca. 1880

La prenda que identifica este conjunto indumentario es sin duda su cinto de cuero marrón, ricamente bordado con sedas de colores sobre fondo granate y dotado de dos pequeños bolsillos frontales para guardar sendas castañuelas o pitos, instrumentos indispensables para la danza -aunque parece que podían guardar también tabaco-, y con leyenda “VIVA MI DUEÑO”. Este texto es repetido con frecuencia en el mundo tradicional, ya que solían ser regalo de la novia al novio como parte del ajuar de boda. Por lo demás, reúne las características que son comunes a la mayoría de los conjuntos indumentarios masculinos de la provincia de Segovia: chaqueta, calzón, chaleco, faja y polainas. La chaqueta, corta y ajustada, recuerda por su hechura al marsellés, prenda de uso popular desde finales del siglo XVIII, aunque esta es de paño negro con decoración aplicada de paño picado a tijera y bandas de terciopelo de seda. El chaleco, al igual que chaqueta y calzón, muestra una rica botonadura de filigrana de plata. Destaca la camisa de lino basto, con motivos bordados en blanco sobre la pechera y el cuello de pie, muy alto, que reproducen rombos delimitados por una fina greca. Es un bordado a la aguja denominado “a por cuenta”, técnica realizada sobre ligamento tafetán y siempre siguiendo un dibujo previo sobre papel, que se reproduce contando los hilos de este tejido, antes de lanzar la aguja; se trata de un excelente ejemplo de la escuela de bordado segoviano. Suele vestirse durante las fiestas mayores, la Exaltación de la Santa Cruz, y la Virgen de la Piedad, así como el Corpus Christi.

Inventario: MT002633-37, MT109173 y MT007119

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