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Adoración de los Reyes Magos

Renacimiento, ca. 1530

Esta Adoración de los Magos es una talla en madera policromada de un autor anónimo de la escuela castellana. Cuatro son los personajes vestidos y uno el desnudo que es el Niño. Este puede permanecer desnudo, ya que no tiene la vergüenza de la que participa el resto de la humanidad, caída en el pecado original. Para cubrir esa lacra los seres humanos se visten, y vestidos los representa el artista. Para cubrirlos, recurre a lo que le rodea, que es la indumentaria propia del momento en el que realizó la pieza, la primera mitad del siglo XVI. Así pues, a través de esta obra de arte podemos conocer las costumbres y modas en el vestir de un momento en el que los reinos de Castilla y Aragón se abren a Europa. En 1518 Carlos V entra en territorio español dispuesto a gobernar uno de los reinos más extensos que se recuerdan y, al hacerlo, trae consigo estilos e influencias extranjeras que, junto a las locales, acabarán configurando el "traje a la española" de los Austrias.

María, que sostiene sobre sus rodillas al Niño, es virgen; es decir, es doncella, pero está casada. Por eso, aunque cubre su cabeza con el tocado propio de las mujeres recatadas y casadas -la toca-, éste no oculta todo su pelo. El rico tejido brocado del que está hecha su saya, en oro y plata, crea imágenes que aluden a su historia personal. Aves que se enfrentan simbolizan la vida eterna a la que está destinada y cántaros de los que salen flores, probables azucenas, reflejan su virtud.

Melchor cubre su largo sayo con un ropón con mangas, nombre, el de “ropón”, que, junto con el de “ropa”, recibía un tipo de capa abierta por delante con largas mangas por las que se sacaban los brazos. Melchor es un rey y por lo tanto rico: el tejido de su ropón así lo demuestra; un suntuoso brocado que alterna hilos de metal con ricos materiales.

El mago Gaspar, más joven, sólo cubre su sayo con una capa larga que, abierta por el lateral, deja al descubierto uno de sus hombros. Con este tipo de prenda, fundamental en la moda española del siglo XVI, enseña una forma de vestir más moderna -de nuevo por la juventud del rey- y muy usual en el segundo tercio del siglo.

El mago Baltasar lleva un sayo corto y no se distingue muy bien si es sin mangas sobre jubón o de manga larga. Los sayos se irán acortando a lo largo del siglo y muestran, de forma cada vez más atrevida, las piernas del hombre, que se cubrían con calzas o "muslos" sobre borceguíes. En cualquier caso, la manga se estrangula para crear una sucesión de globos acuchillados. A este tipo de manga se la denominó "follada", en alusión a su forma de fuelle, y tiene un origen alemán. Se documentan en España a partir de 1526, cuando las mangas, una de las parte más volubles de la indumentaria, empiezan a adoptar las formas alemanas y flamencas de la corte que rodeaba a Carlos V. El mismo origen militar tienen las mangas del sayo de Gaspar y la decoración del de Baltasar, a base de cuchilladas, hendiduras en las telas que dejaban ver el forro y que se pusieron de moda a partir de los años 20 del siglo.

Inventario: Depósito del Museo Nacional de Escultura

Adoración de los Reyes Magos, ca. 1530 PDF

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