You are here:
  1. Inicio
  2. Exposiciones
  3. Historia de un presente

Historia de un presente

El proyecto Permanentemente Temporal busca mostrar una nueva mirada al Museo de América, con recorridos para aprender diferentes aspectos de las piezas que se conservan y exponen.

En el Recorrido: Historia de un presente contamos la historia de las colecciones de nuestro museo: su procedencia, variada y rica, nos habla de un momento histórico, de una forma de ver el mundo en un momento determinado y de la forma en la que actualmente lo entendemos.

1. El edificio

Además, el presente de nuestro museo no se entiende sin su edificio. Antes de entrar al Museo de América merece la pena detenernos a observar el arco de la fachada y la torre y, una vez dentro, podemos comprobar que el Museo tiene un claustro en el centro.

Seguramente, lo primero que nos viene a la cabeza es la imagen de una iglesia o convento. Y es que esa era la intención de los arquitectos Luis Moya y Luis Martínez Feduchi, que se inspiraron en los antiguos monasterios barrocos americanos. De esta manera buscaban sugerir la idea de la labor misionera y civilizadora de España en un país en plena posguerra. Para el régimen de la posguerra, la idea del antiguo Imperio español junto con el papel de la religión fueron la perfecta combinación para conseguirlo.

 Pulse para ampliar Dibujo arquitectónico del edificio del Museo
 Pulse para ampliar Dibujo arquitectónico del edificio del Museo

2. Los primeros antecedentes del Museo de América

El primer punto donde nos detendremos será la primera etapa del conocimiento de América. Tras la llegada de los Españoles al Nuevo Mundo, comenzó un largo período en el que se establecieron las instituciones para gobernar los nuevos territorios de la corona. Los objetos que se enviaron desde América en este primer período estaban ligados a la conquista: regalos diplomáticos y tributos de los nuevos territorios, trofeos y tesoros de guerra y objetos de representación de los grandes emperadores y caciques, como los que vemos a continuación:

VITRINA 1.1  Pulse para ampliar Mortero con forma de ave originario de Brasil
VITRINA 1.1  Pulse para ampliar Ídolo de piedra de la cultura Taína

Tenemos información sobre estos primeros envíos de objetos gracias a diferentes escritos de la época dirigidas a Carlos V y a Felipe II (crónicas y cartas de relación). Sin embargo, la mayoría de los objetos que llegaron a España en esos envíos desaparecieron en los diferentes incendios que sufrieron los palacios de Madrid y especialmente el del Real Alcázar en 1734.

Otros objetos de estos primeros envíos, como el famoso Penacho de Moctezuma, no se conservan en España por tres motivos: algunos fueron regalados a las casas reales europeas, otros objetos de metales preciosos fueron fundidos para aprovechar el material y algunos objetos de materiales orgánicos simplemente se degradaron con el tiempo.

3. Los enconchados de los hermanos González

Casi todos los objetos enviados desde América eran arqueológicos (o “antigüedades” como se les decía en la época). Sin embargo, algunos materiales curiosos también fueron muy apreciados con una idea de curiosidad o extrañeza. Es el caso de una serie de cuadros pertenecientes a un conjunto que fue enviado al rey Carlos II. Representan la conquista de México y están realizadas con la técnica del enconchado, una compleja técnica de origen asiático que consiste en incrustar conchas de nácar sobre una tabla, para darle mayor riqueza y delicadeza. Fueron creados por los hermanos Juan y Miguel González y están datados en 1698.

VITRINA 1.3  Pulse para ampliar Construcción de la Villa Rica de la Vera Cruz
VITRINA 1.3  Pulse para ampliar Bautizo y castigo de indios frente a Hernán Cortés

Todas las escenas representadas aparecen identificadas y ordenadas numéricamente por las cartelas en la parte superior de cada tabla, por lo que es más fácil relacionarlas con los hechos descritos en las crónicas.

En la primera tabla se representa la construcción de la Villa Rica de Vera Cruz (actual Veracruz, México). Se aprecia en la parte superior derecha un edificio que bien podría ser la iglesia. Aparece Cortés comentando el desarrollo de las obras con sus hombres. En la segunda aparece al fondo el lugar donde Cortés y sus hombres asisten al bautizo de las indígenas. En el centro de la composición se representa el castigo infligido a los indígenas traidores.

Las partes de la pintura en la que se incrustó la concha nácar son siempre las vestimentas o detalles sueltos de la composición, pero nunca los rostros ni las manos de los personajes, que están pintados al óleo con delicadeza y maestría.

4. Las excavaciones arqueológicas

En el Museo de América se exponen también objetos obtenidos de las primeras excacaciones arqueológicas en el continente americano, llevadas a cabo por funcionarios de los nuevos territorios.

Dentro de estas excavaciones fue fundamental la excavación de PalenqueNueva ventana realizada entre 1785 y 1787. La primera prospección, a cargo José Antonio Calderón, no obtuvo piezas, aunque sí un informe con dibujos. El caso de la segunda y la tercera, realizadas por Antonio Bernasconi y Antonio del Río, fue distinto, llegando hasta las actuales colecciones ejemplos como los siguientes.

VITRINA 1.3  Pulse para ampliar Cartucho de estuco con glifo. Obtenido del templo de las Inscripciones de Palenque
VITRINA 1.4  Pulse para ampliar Relieve de estuco con cabeza masculina
VITRINA 1.4  Pulse para ampliar Relieve de estuco que muestra un pie calzado con la sandalia típica de los mayas hasta el día de hoy

5. El Real Gabinete de Historia Natural

En la siguiente sala podemos ver una reproducción de un Gabinete ilustrado de hace más de 100 años. El siglo XVIII trajo consigo la ilustración, con un nuevo impulso a las ciencias para el conocimiento del mundo. El nuevo continente era un escenario ideal para el estudio de la Historia NaturalNueva ventana (la disciplina ilustrada por excelencia), mediante expediciones y excavaciones arqueológicas.

Los objetos recolectados en las expediciones llegaron a Europa, donde se almacenaban en gabinetes, espacios donde los objetos se clasificaban conforme al saber de la época. Al igual que los antiguos studioli italianos y las wunderkammern alemanes, estos espacios buscaban además dar una idea del estatus social y del poder de sus propietarios.

En el caso español, las Reales Órdenes para la recogida de materiales fueron redactadas por Antonio de UlloaNueva ventana, naturalista y expedicionario militar español y Pedro Franco DávilaNueva ventana, naturalista y marinero Ecuatoriano. Ellos indicaron a expedicionarios, funcionarios y religiosos cómo debían enviar los objetos que debían remitir y cómo debían documentar estas recolecciones.

El primer destino de estos objetos fue un Gabinete impulsado en 1752 por el mencionado Antonio de Ulloa, pero tras su caída en desgracia por motivos políticos, pasaron a formar parte del Real Gabinete de Historia NaturalNueva ventana, fundado en 1771 por el Rey Carlos III, gracias a la donación del también ya mencionado Pedro Franco Dávila.

CRISTALERA 4, SALA 2  Pulse para ampliar Pectoral de Oceanía de la expedición Bonechea

Una de las piezas destacadas de este gabinete es un pectoral (protección y adorno para el pecho) originario de Oceanía recogido durante una expedición del siglo XVIII. Es un adorno de prestigio llevado por el jefe de la tribu y sus seguidores de mayor rango durante las batallas de canoas en los ríos de la zona. Está realizado con un soporte de fibra de coco, decorado con dientes de tiburón y las conchas de madreperla, materiales difícil de conseguir y que reflejaban la riqueza del dueño.

Estos adornos aparecen en algunas ocasiones dibujados por los europeos en las faldas de las mujeres, pero es muy probable que estén presentados así para realizar una ofrenda, ya que las mujeres que hacían el presente iban recubiertas con numerosas mantas.

6. Sala de Cartografía

Uno de los grandes intereses de los monarcas de la casa de BorbónNueva ventanafue conocer la situación geográfica y social de los territorios que gobernaban, por lo que, además de las expediciones, se mandaron realizar censos, estudios de la naturaleza, informes sobre las poblaciones y su distribución y actualizar los mapas que se tenían del continente americano.

El mapa de Juan de la Cruz de 1775 nos sirve como ejemplo, se trata de uno de los mapas más bellos y completos de América del Sur, dirigido al rey Carlos III. Este mapa fue grabado en Madrid en ocho hojas en 1775 y aporta tres tipos de información: social, natural y política.

MURO 1.24  Pulse para ampliar Mapa de Juan de la Cruz

De 1735 a 1746 se llevó a cabo una expedición científica organizada por la Academia de Ciencias de París, en la que participaron los naturalistas españoles Jorge JuanNueva ventana y Antonio de Ulloa, junto con el naturalista francés Charles Marie de La Condamine. El objetivo oficial de la expedición era medir el arco de la superficie terrestre para determinar la forma exacta de la tierra.

Además, a Jorge Juan y Antonio de Ulloa se les encomendó la vigilancia de posibles acciones de espionaje o comercio ilícito, la realización de planos de las ciudades y puertos por donde pasasen y la recogida de noticias de interés.

Tras la expedición, Ulloa y Juan se reunieron en Madrid y durante tres años escribieron dos obras de gran categoría científica y literaria: Relación histórica del viaje a la América meridional (1748); Observaciones astronómicas y phísicas en los Reynos de Perú (1748), que podemos encontrar en esta sala.

VITRINA 1.20  Pulse para ampliar Observaciones astronómicas y físicas en los Reinos del Perú
VITRINA 1.20  Pulse para ampliar Observaciones astronómicas y físicas en los Reinos del Perú
VITRINA 1.22  Pulse para ampliar Observaciones astronómicas y físicas en los Reinos del Perú

7. Otras colecciones y gabinetes

Muchas de las piezas que hoy en día conforman la colección del Museo de América provienen de otras colecciones o conjuntos de piezas que formaron parte de otros gabinetes.

  • La colección Borbón-Lorenzana

Un ejemplo es la Colección del arzobispo de Toledo Francisco de Lorenzana (1722-1804), que ocupó el cargo de arzobispo de México de 1766 a 1772. Lorenzana juntó una colección de piezas históricas y arqueológicas que serían el origen de su famoso Gabinete de Maravillas. También patrocinó excavaciones arqueológicas y proyectos de ingeniería y urbanismo.

MURO 2.15  Pulse para ampliar Piel de las Grandes Llanuras

Una de las piezas que formó parte de esa colección es esta piel de ciervo proveniente de las grandes llanuras (ahora Estados Unidos). Está decorada con dibujos geométricos y flechas, con un gran círculo central que asemeja un sol. Por lo general, los hombres cazaban al animal y las mujeres eran las encargadas del proceso de curtido que requería mantener la piel extendida y fija al suelo mediante piquetas de madera.

Estas pieles decoradas eran muy apreciadas por sus propietarios, se intercambiaban entre miembros de distintas tribus y cada grupo añadía más elementos. Como consecuencia de estos movimientos resulta difícil tanto la identificación del lugar de origen como del grupo que los realizó.

  • La colección del obispo Martínez Compañón

Otra colección importante que atesoraba el Real Gabinete era la colección del Obispo de Trujillo (actual Perú) había recopilado entre 1782 y 1785.

El Obispo Martínez Compañón envió a España una gran colección de objetos de historia natural: cerámicas, animales disecados, utensilios, ropa, láminas y dibujos. Como ejemplo del material enviado mostramos la pieza ante la que nos hallamos de Tradición Chimú-Inca, elaborada en el siglo XVI, es decir, ya en periodo colonial.

VITRINA 2.36  Pulse para ampliar Vasija Chimú-Colonial

Esta vasija, de la colección del obispo de Trujillo, representa una mujer sentada con las piernas cruzadas, sujetándose una de ellas con las manos. Está realizada en cerámica negra, muy común en la cultura chimú. Sin embarjo, la boca del vaso, el casco y un collar con elementos circulares están realizados en hoja de plata.

Es evidente que los vasos, por su forma e imágenes siguen la tradición indígena; y que se han introducido en la tapa y vertedera de plata de la vasija motivos y formas tomados de los españoles; pero adaptadas a la mentalidad y necesidades tradicionales.

La figura muestra las plantas de los pies, en las que se observan unas protuberancias y marcas que representan cicatrices y úlceras producidas por unos insectos parásitos parecidos a las pulgas conocidos como niguas. Estas depositan sus huevos bajo la piel, sobre todo en los pies con los que entran en contacto, pues suelen habitar en la arena hasta que encuentran al huésped al que parasitan.

8. El Museo Nacional de Ciencias Naturales

En 1815 el Real Gabinete pasó a llamarse Museo de Ciencias Naturales, y debido a la inestabilidad política en nuestro país, a la invasión napoleónica y a la independencia de las colonias Americanas, prácticamente no incrementó sus colecciones.

En este período, al igual que en el anterior, tuvieron mucha relevancia las expediciones científicas que se llevaron a cabo con el patrocinio real y de algunos políticos relevantes. Ya hemos mencionado la de Domingo de Bonechea y la de Jorge Juan y Antonio de Ulloa, pero hubo otras dos expediciones fundamentales: la Expedición MalaspinaNueva ventana y la Comisión científica del PacíficoNueva ventana.

  • La comisión científica del pacífico (1862-1865)

La comisión científica del Pacífico fue la única de su tipo organizada por España en el siglo XIX, pues ocurrió cuando muchas de las colonias americanas estaban ya independizadas. Por un lado se trataba de un gesto para estrechar lazos con las jóvenes repúblicas americanas, así como defender los intereses de los españoles residentes en América.

Además se incorporó a la expedición una Comisión científica compuesta por seis naturalistas (tres zoólogos, un geólogo, un botánico y un antropólogo) y dos auxiliares (un taxidermista y un dibujante-fotógrafo) seleccionados para llevar a efecto la vuelta al mundo.

Todos ellos trajeron a España una importante colección de objetos pertenecientes a diferentes grupos indígenas y culturas de América del Sur, que se conserva en el Museo de América. Los objetos son de carácter etnográfico y arqueológico, aunque hay también cuatro momias.

VITRINA 3.28  Pulse para ampliar Escudo Shuar (Perú o Ecuador)
SOPORTE 3.22  Pulse para ampliar Canoa (Río Napo)

De esta comisión destacan dos piezas muy importantes: Un escudo de los indígenas shuar (o shwar). Su arma principal es la lanza, que completan con un escudo como los que aquí presentamos, que son característicos entre los grupos Aguaruna, Huambisa y Macas.

Por otro lado, la canoa que aquí observamos mide más de 8 metros y es de una sola pieza. Durante una expedición por el Río Napo, miembros de la Comisión Científica del Pacífico utilizaron estas canoas como único medio de transporte por los ríos de la selva amazónica. El fondo es plano. Se utilizaron herramientas de piedra para su realización. Se elegía un árbol en concreto y el corte de ese árbol iba acompañado de unas ceremonias determinadas. Cuando estas piezas dejaban de utilizarse como canoas servían como espacio de almacenamiento.

---- EL RECORRIDO CONTINÚA EN LA SEGUNDA PLANTA DEL MUSEO ----

  • La expedición de Malaspina (1789-1794)

Pero sin duda una de las expediciones que más materiales aportará al actual museo será la llamada Expedición Malaspina, que fue conocida en su época como la Expedición Vuelta al Mundo. A cargo del Capitán Alejandro MalaspinaNueva ventana, recorrió las costas de toda América desde Buenos Aires a Alaska, cruzó el océano pacífico y recorrió las Filipinas y Marianas, Nueva Zelanda y Australia.

El 21 de septiembre de 1794, la expedición regresó a España habiendo generado un enorme patrimonio de conocimiento sobre Historia natural, cartografía, etnografía, astronomía, hidrografía, medicina, así como sobre los aspectos políticos, económicos y sociales de estos territorios. Todo ello tendrá su reflejo material en toda una serie de objetos que hoy en día se conservan en el actual Museo de América.

VITRINA 3.37  VITRINA 3.37 Pulse para ampliar Ilustración de jefe con sombrero

El primero de ellos es un sombrero ritual de la ceremonia llamada Potlach, realizada por varios grupos indígenas de la costa noroeste de América (EEUU y Canadá). Una ceremonia en la que un prestigioso miembro del grupo repartía sus bienes entre la comunidad. Aunque el Potlach varía en sus formas o rituales dependiendo del grupo que la celebra, todas eran iguales en cuanto demostraban el poder, la preeminencia y la riqueza de quienes las organizaban o patrocinaban. Eran demostraciones hechas con orgullo puesto que solo un jefe rico, con la ayuda de su esposa y de los parientes de su esposa, podía permitirse ofrecer una ceremonia de cierta importancia.

VITRINA 3.39  Pulse para ampliar Casco Tlingit (Alaska)
VITRINA 3.38  Pulse para ampliar Sombrero Tlingit

Los otros dos son piezas muy similares, dos casos o morriones de los indígenas Tlingit, también de la costa noroeste. Están tallados en madera pero tienen inscrustaciones y trabajo en cuero, cobre e incluso conchas incrustadas para simular dientes.

Estas piezas están consideradas como obras maestras de la cultura tlingit y forma parte del traje ritual de guerra. El que incluya cobre, un elemento de alto valor simbólico en esta cultura nos dice que su poseedor era seguramente un individuo con estatus social elevado dentro del grupo.

9. El Museo Arqueológico Nacional

En el año 1867 se fundó en Museo Arqueológico NacionalNueva ventana al que se llevaron todas las colecciones históricas del Museo de Ciencias Naturales y los de otras instituciones. En 1893 el nuevo museo se mudó al recién construido Palacio de Bibliotecas y Museos, y las colecciones americanas (unos 3.700 objetos en total) se situaron en la Sección IV de Etnografía, pues no se les daba valor tanto varlor artístico o arqueológico, por venir del continente americano.

Esa primera exposición seguía un orden cronológico elemental: colecciones prehispánicas (ordenadas por países) y virreinales. Debido a que la arqueología no había permitido todavía diferenciar las diversas culturas arqueológicas ni hacer cronologías, los materiales prehispánicos no estaban subdivididos por culturas, sino por tipos o por funciones.

Desde la fundación del Museo Arqueológico hasta los años treinta del siglo XX, ingresaron numerosas colecciones, entre las que destacan las piezas siguientes:

VITRINA 2.28  Pulse para ampliar Tibor de Cerámica donado por la Marquesa de Oñate (Nueva España, Siglo XVIII)

Ignacio Muñoz de Baena y Goyeneche, Marqués de Prado Alegre, donó al Museo Arqueológico Nacional en 1877 una serie de esculturas en cera de pequeño tamaño realizadas por el mexicano Andrés García. Datadas en la primera mitad del siglo XIX, representan un completo muestrario de los habitantes de su país en aquel período.

De entre todas ellas, destacamos una figura masculina que representa al indio tlachiquero - nombre con que se denomina al hombre encargado de extraer el jugo del maguey- en plena actividad. No se trata de un personaje urbano sino que se incorpora, a este desfile de tipos, una de las actividades rurales más peculiares y antiguas de México. El pulque se consumía en época prehispánica y su consumo no se interrumpió en época colonial sino, por el contrario, fue la principal bebida de la población, de cuya explotación obtenían importantes beneficios.

VITRINA 3.65  Pulse para ampliar Figura de cera: Carbonero
VITRINA 3.66  Pulse para ampliar Figura de cera: Vendedora
VITRINA 3.67  Pulse para ampliar Figura de cera: Tlaquichero

Por otro lado, tenemos los objetos de la colección de Rafael Larco HerreraNueva ventana, que fue vicepresidente de Perú y mandó recolectar objetos arqueológicos en sitios como Chan Chan o el Templo del Gran Chimú. La mayoría de esos objetos fueron donados al estado español a principios del siglo XX (todavía al Museo Arqueológico Nacional) y pasaron luego a integrar parte de los fondos fundacionales del Museo de América.

Estaba compuesta por 600 vasos de barro, 50 piezas de metal y otros objetos como tejidos, que fueron remitidos a España en 20 cajas. A continuación podemos ver algunas de las vasijas más importantes de estos fondos, todas de la cultura Moche (Perú, año 100 a 750 d.C.)

VITRINA 3.59  Pulse para ampliar Vasija con forma de jaguar (Perú)
VITRINA 3.86  Pulse para ampliar Tostador de Maíz Moche (Perú)
VITRINA 3.71  Pulse para ampliar Vasija con forma de hombre sosteniendo un tostador de maíz (Perú)
VITRINA 3.72  Pulse para ampliar Vasija con forma de guerrero (Perú)
VITRINA 3.63  Pulse para ampliar Vasija con forma de ciervo Moche (Perú)
VITRINA 4.19  Pulse para ampliar Maqueta de cerámica (Perú)
VITRINA 4.11  Pulse para ampliar Vasija con escena de caza del ciervo (Perú)
VITRINA 4.8  Pulse para ampliar Vasija con escena ritual (Perú)

10. Las grandes exposiciones

La colección del Museo de América también se ha nutrido de las grandes exposiciones que se celebraron entre 1892 y 1893 con motivo del IV centenario de la llegada de los Españoles a América: La exposición Histórico AmericanaNueva ventana y la Exposición Histórico Natural y EtnográficaNueva ventana.

En esas exposiciones participaron varios países latinoamericanos, que enviaron representantes y diplomáticos e incluso piezas arqueológicas y reproducciones. Los objetos se repartían en diferentes salas en las que se acumulaban en vitrinas y mesas, clasificados por culturas y materiales. Había diferentes salas como la Incáica, la Postcolombina o la de Reproducciones Artísticas Americanas.

SALA DEL TESORO  Pulse para ampliar Tesoro de los Quimbaya

El Tesoro de los Quimbaya es posiblemente uno de los conjuntos más importantes del Museo de América. Fue donado a España por el gobierno de Colombia en 1893. Es importante no sólo por en el número de piezas que lo integran, sino por su calidad artística y técnica, que las convierte en auténticas obras maestras del arte prehispánico y ha llevado a considerarlas como el principal tesoro americano.

Además de los adornos personales y las figuras, el Tesoro está formado por cascabeles, agujas para la cal, varios cascos, un instrumento musical, además de poporos, unos objetos que servían para el consumo de sustancias alucinógenas.

Las figuras representan a caciques y están huecas, lo que nos indica que posiblemente sirvieran para contener ceniza. Por la estética las figuras parecen haber sido realizadas por artesanos diferentes. Juegan con los colores mezclando los tonos más cobrizos con los más dorados en muchas de las piezas.

11. La colección de Juan Larrea

En 1937, en plena Guerra Civil, se creó el Museo‑Biblioteca de Indias, que reflejaba un nuevo interés por lo americano en nuestro país. Pero debido a la Guerra Civil, el proyecto no pudo llevarse a cabo. Tras el fin de la guerra, en el año 1941, se fundó el Museo de América por Decreto de 19 de abril de 1941Nueva ventana. Los fondos fundacionales fueron los de la Sección IV de Etnografía del Museo Arqueológico Nacional.

En el mismo decreto de fundación se aceptaba la donación de la colección de arte inca de Juan LarreaNueva ventana (1895-1980), un poeta y humanista que había acumulado una colección muy importante de objetos arqueológicos, lo que le costó su fortuna familiar. Las obras fueron expuestas en una muestra en el Museo de Trocadero de París y el gobierno español invitó a Larrea a exponer las piezas en España. Juan Larrea donó su colección al estado en 1937.

Esta colección está compuesta por más de 500 objetos de distintos materiales, entre los que destaca el Conjunto Pikillacta, que veremos a continuación.

VITRINA 4.15  Pulse para ampliar Conjunto Pikillacta, de la colección de Juan Larrea

Este conjunto fue creado entre el año 600 y el 1000 d.C., formaba parte de un depósito de ofrendas hallado en Piquillacta, una antigua ciudad de la cultura Huari (o Wari)Nueva ventana, ubicado cerca de Cuzco, en Perú. La ofrenda está formada por un clavo de bronce, cuarenta figurillas de turquesa y dos conchas de Spondylus. Fue hallado dentro de un grupo de edificios que podrían haber sido el la residencia oficial de los gobernantes y/o sacerdotes de la cultura Huari.

Representan a un grupo de hombres con los rasgos faciales y expresiones bien definidos. Por este motivo, y por la ropa y tocados personalziados, podemos pensar que se tratan de retratos de individuos concretos. Quizá se trata de los dirigentes o nobles de distintas comunidades o linajes reunidos en una ceremonia común. Uno de ellos tiene las manos atadas a la espalda, por lo que seguramente se trataría de un sacrificio.

A continuación, podéis ver otras piezas de esa misma colección:

VITRINA 5.4  Pulse para ampliar Keros o vasos ceremoniales incaicos
VITRINA 4.38  Pulse para ampliar Tumi o cuchillo ceremonial
VITRINA 4.5  Pulse para ampliar Kero o vaso ceremonial
VITRINA 4.26  Pulse para ampliar Aríbalo inaico

12. El Museo de América

El Museo de América inició su actividad el 15 de julio de 1941, con la configuración del Patronato como principal órgano de dirección y gestión. Su primera directora fue será Pilar Fernández Vega, que ya era la conservadora de las colecciones en la Sección IV de Etnografía del Museo Arqueológico.

Una vez creado el Museo, era necesario encontrar una sede. En 1942 se cedieron los espacios que ocupaba la sección americana dentro del Museo Arqueológico Nacional. La cesión iba a ser provisional pero se prolongó más de veinte años, desde 1944, en los que convivieron ambos museos en el mismo edificio.

 Pulse para ampliar
 Pulse para ampliar
 Pulse para ampliar
 Pulse para ampliar

En julio de 1962 se dictó la orden de traslado de los fondos que formaban las colecciones del Museo a su actual sede en Ciudad Universitaria, un inmueble de nueva planta cuyo proyecto fue diseñado por los arquitectos Luis Moya y Luis Martínez Feduchi. El edificio se inauguró parcialmente el 12 de octubre de 1965.

Los últimos días de 1981 el Museo cerró sus salas de exposición y emprendió una serie de obras de reforma que afectaron a todo el edificio, aunque se vieron ralentizadas, entre otras causas, por el lento desalojo del edificio de las mencionadas instituciones que tuvieron que buscar y acondicionar sus nuevas sedes. En 1994, recuperado todo el edificio y tras catorce años de estar cerrado, se reinauguró el Museo de América el 12 de octubre de 1994.

11. La colección sigue creciendo

Desde la creación del actual Museo de América las colecciones han seguido aumentando hasta nuestros días. Así, en los primeros años tras su creación se adquirieron importantes piezas como el Biombo del Palo Volador o el Códice Tudela.

VITRINA 4.47  Pulse para ampliar Biombo del Palo Volador (detalle)

El biombo del palo volador fue adquirido en 1945 a través de la Hermandad del Hospital de la Santa Caridad por un precio de 13.000 pesetas. Se trata de uno de los tres biombos que custodia el Museo de América. Estas piezas son claro ejemplo de la mezcla cultural entre la tradición oriental, de donde procede la costumbre de elaborar biombos, y la decoración inspirada y creada puramente en Nueva España.

Este biombo data la segunda mitad del siglo XVII (1650-1700) y muestra una escena costumbrista: sobre un paisaje de castillos y cascadas imaginarias, se desarrolla la vida cotidiana de una población del antiguo virreinato de la Nueva España, en día de fiesta con muchos asistentes mestizos e indígenas.

Son varias escenas en las que el pulque (bebida alcohólica tradicional mexicana) es el protagonista principal. A la izquierda una mujer extrae el líquido de la planta productora, el maguey. A continuación un hombre transporta un odre con la bebida ya fermentada, que consume alegremente un grupo y cuyos efectos se dejan ver en la actitud de dos hombres enzarzados en pelea.

En el centro, y dando nombre a la obra, aparece la representación del palo voladorNueva ventana, en la que participan diferentes personajes vestidos con ropas europeas y cubiertos por caretas grotescas. Al mismo tiempo se interpreta una danza en la que intervienen figuras que representan a los célebres guerreros águila y jaguar de la cultura azteca.

El Códice Tudela es un documento del siglo XVI, elaborado por tres autores diferentes en tres momentos distintos diferentes. La primera parte, llamado "Libro Indígena", consiste en una colección de dibujos realizados por algún pintor indígena, en el que se explica la religión y cosmología de la cultura azteca (o mexica): los dioses, los ciclos rituales, los calendarios y las fechas.

La segunda parte contiene en la descripción y explicación de los dibujos anteriores escrita probablemente por algún religioso europeo. Y la tercera parte contiene una serie de retratos de indígenas de disintos tipos y procedencias y representaciones de templos aztecas. Los dibujos fueron hechos por un artista indígena pero muy influenciado por la pintura europea del Renacimiento. Por razones de conservación, lo que se expone en esta exposición es una réplica, el original se mantiene el la cámara acorazada del Museo de América.

El Códice Tudela es una de las obras más relevantes de la colección del Museo, recibe su nombre por José Aniceto Tudela de la Orden, que fue subdirector del Museo de América durante la década de los 40 y cuya mediación fue fundamental para la adquisición de este documento.

 Pulse para ampliar Códice tro-cortesiano

En esta misma sala podemos ver el otro códice que custodia el Museo de América es el famoso Códice Madrid o Códice Tro-Cortesiano, una pieza que merece la pena observar con mucha atención.

Es uno de los únicos documentos escritos de la época maya que se conservan en el mundo, junto con el Códice DresdeNueva ventana, el Códice ParísNueva ventana y el Códice Maya de México. Mide casi 7 metros de largo, siendo así el libro maya más grande que sobrevive, y trata temas rituales y del calendario religioso de la cultura maya. Muestra dioses y deidades, cuentas de días y presagios adivinatorios sobre los días del año. El estudio de este documento ha servido para identificar a algunas de las divinidades mayas, así como para descubrir las ceremonias que realizaban en honor de cada uno de esos dioses.

Para terminar no podemos olvidar que el Museo de América sigue ampliando su colección a través de compras y donaciones. Como últimas adquisiciones podemos mencionar los cuadros de Miguel Cabrera, La Visitación y La Adoración de los Reyes Magos, pertenecientes a la serie La vida de la Virgen, que está en proceso de estudio y conservación por parte el departamento de Conservación y Restauración del museo. Otra adquisición reciente es una botella de cerámica moche representando el momento de un parto o el Códice Trujillo adquirido en 2017 y que recoge en un volumen 136 láminas del s. XVIII y que se consideran copias encargadas por el propio Martínez Compañón coetáneas a los nueve volúmenes que se encuentran en la Biblioteca Real.

A través del recorrido hemos pretendido mostrar cómo desde el s. XVIII se ha ido conformando la colección del Museo de América. Hemos incluido piezas que consideramos representativas, sin embargo, la colección del museo es amplísima. Para seguir desgranándola os invitamos a participar en las actividades que el Museo de América os ofrece cada mes.

Línea horizontal

Subir

Esta web utiliza cookies propias para facilitar la navegación y cookies de terceros para obtener estadísticas de uso y satisfacción.

Puede obtener más información en el apartado "Cookies" de nuestro aviso legal.

AceptarRechazar